Dolor-de-espalda Fisiosalud+

¿Los nudos de la espalda no se te quitan y no puedes mas? Aquí está la explicación de por qué nos salen esos “nudos”

Habitualmente pensamos que cuando nos duele la espalda es porque tenemos una “contractura”, o se nos ha enganchado algo ahí atrás. Solemos pensar que donde sentimos el dolor es donde está sucediendo algo, generalmente pensamos que es de origen muscular. En cierta manera esa creencia tiene algo de lógica, pero ocurre menos a menudo de lo que pensamos.

 

Veréis, nuestro organismo es en su conjunto UNO, por lo tanto está interconectado por todo tipo de tejidos: muscular, fascial, sanguíneo, nervioso… Y es este último el más importante. Cuando hay alguna lesión en cualquier órgano es por la relación nerviosa principalmente por la que finalmente sentimos un dolor reflejo en la espalda, como una sensación de nudo. El tratamiento más indicado para este tipo de síntomas es la Osteopatía.

 

Como ya os hemos explicado en artículos anteriores el significado de la Osteopatía y la relación que hay entre los órganos y la espalda( hernia de hiato, gastritis, cálculos biliares, hígado sobrecargado...) vamos a pasar a explicaros la relación que tienen los problemas de la columna vertebral de nuestra zona dorsal y sus conexiones con los órganos:

 

 

D1: Áreas del cuerpo afectadas:

§  Brazos desde el codo

§  Manos, muñecas, dedos

§  Esófago

§  Tráquea

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D1:

§  Asma

§  Tos

§  Dificultad respiratoria

§  Dolor en la parte de abajo de los brazos

§  Dolor de manos

§  Epicondilitis

§  Epitrocleitis

 

D2. Áreas del cuerpo afectadas:

§  Corazón

§  Arterias coronarias

§  Pulmones

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D2:

§  Problemas de corazón

§  (presión arterial y palpitaciones)

§  Algunos problemas de pecho

 

D3. Áreas del cuerpo afectadas:

§  Pulmones

§  Bronquios

§  Pleura

§  Pecho

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D3:

§  Bronquitis

§  Pleuritis

§  Neumonía

§  Congestión

§  Asma

 

D4 Áreas del cuerpo afectadas:

§  Hígado

§  Pleura

§  Circulación en la sangre

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D4:

§  Problemas en el hígado

§  Fiebre

§  Problemas de presión sanguínea

§  Mala circulación

§  Artitris

 

D5 Áreas del cuerpo afectadas:

§  Estómago

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D5

  • Problemas de estómago
  • Indigestión
  • Nervios en el estómago
  • Acidez
  • Reflujos

 

D6 Áreas del cuerpo afectadas:

  • Páncreas
  • Duodeno

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D6

  • Úlceras
  • Gastritis
  • Niveles de azúcar en sangre
  • Pérdida de energía

 

D7 Áreas del cuerpo afectadas:

  • Bazo

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D7

  • Defensas bajas

 

D8 Áreas del cuerpo afectadas:

  • Vesícula Biliar
  • Conducto común

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D8:

  • Problemas en la vesícula biliar
  • Ictericia
  • Herpes
  • Alergias a ciertos alimentos

 

D9 Áreas del cuerpo afectadas:

  • Glándulas suprarrenales
  • Adrenalina
  • Hígado

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D9

  • Alergias
  • Baja energía
  • Urticaria

 

D10 Áreas del cuerpo afectadas:

  • Intestino delgado,
  • Sistema linfático

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D10

  • Reúma
  • Gases

 

D11Áreas del cuerpo afectadas:

  • Riñones
  • Uretra
  • Ovarios
  • Próstata
  • Intestino delgado

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D11

  • Problemas en la piel
  • Acné
  • Eczemas

 

D12 Áreas del cuerpo afectadas:

  • Riñones
  • Diafragma

 

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de D12

  • Problemas de riñones
  • Endurecimiento de arterias
  • Cansancio crónico
  • Nefritis
  • Pielitis
  • Dificultad al orinar

 

 

Enrique Álvarez

Fisioterapeuta y Osteópata

Fisiosalud+ Alcobendas

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APRENDE SOBRE TU COLUMNA CON LA OSTEOPATÍA

La osteopatía es una terapia manual y una forma de evaluar y tratar al cuerpo como conjunto de una manera global. El objetivo fundamental de un osteópata es el de facilitar al máximo la capacidad que tiene el organismo para recuperarse ante cualquier disfunción (traumatismo, enfermedad, cirugía, etc.), entendiendo por disfuncióncualquier pérdida de movilidad en cualquier parte del cuerpo (músculo, articulación, cápsula articular, órgano, vaso, sutura craneal, fascia, etc.).

Por tanto, la osteopatía pretende recuperar la movilidad de los tejidos, esto es, el comportamiento natural de todas las estructuras, restaurando el equilibrio y empleando para ello técnicas fundamentalmente manuales.

Cuando un osteópata explora a un paciente, lo hace de forma global, analizando cada uno de los sistemas, tanto a nivel músculo-esquelético, como visceral o craneal, valorando adherencias y restricciones de cualquier tejido y relacionando así todos los síntomas que tiene el paciente. El propósito final es encontrar la posible causa de dichas restricciones, tratarla y dejar que el cuerpo, bajo sus principios de autorregulación, recupere la máxima normalidad posible.

Así es como el osteópata concibe al organismo en su totalidad, no sólo de una manera exclusivamente física, sino también química y emocional, intentando así abarcar los diferentes aspectos de una lesión y ayudando al cuerpo a reencontrar su equilibrio.

El sistema nervioso controla y coordina todos los órganos y estructuras del cuerpo humano. Una alteración de éste desencadena la afectación del resto de estructuras, órganos y funciones del cuerpo.

Te mostramos la relación de la columna vertebral y el resto del organismo, así como los síntomas asociados con las vértebras, en el caso de hoy vamos a hablar de las vértebras cervicales (C1 a C7):

C1: Áreas del cuerpo afectadas:

  • Riego sanguíneo en la cabeza

  • Glándula pituitaria

  • Glándulas salivales

  • Cuero cabelludo

  • Huesos de la cara

  • Cerebro

  • Oído medio e interno

  • Sistema nervioso simpático

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de C1:

  • Dolores de cabeza

  • Migrañas

  • Nerviosismo

  • Insomnio

  • Presión sanguínea alta

  • Mareos

  • Ansiedad

  • Cansancio crónico

C2: Áreas del cuerpo afectadas:

  • Ojos y sistema ocular

  • Oído interno

  • Nervios auditivos

  • Sinus

  • Huesos mastoides

  • Lengua

  • Frente

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de C2:

  • Sinusitis

  • Dolor de ojos

  • Dolor de oídos

  • Desfallecimiento

  • Cefalea

C3: Áreas del cuerpo afectadas:

  • Mejillas

  • Oído externo

  • Huesos de la cara

  • Dientes

  • Nervios trigémino

  • Diafragma

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de C3:

  • Neuralgia

  • Neuritis

  • Contracturas en trapecios

  • Contracturas en ECM (esternocleidomaistoideo)

  • Limitación en la movilidad del cuello

C4: Áreas del cuerpo afectadas:

  • Nariz

  • Labios

  • Boca

  • Trompa de eustaquio

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de C4:

  • Alergia al polen

  • Moqueo

  • Perdida auditiva

  • Anginas

  • Contracturas en romboides

  • Contracturas en redondo menor

  • Alteración de la movilidad del hombro

C5: Áreas del cuerpo afectadas:

  • Cuerdas vocales

  • Glándulas del cuello

  • Faringe

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de C5:

  • Laringitis

  • Dolor de garganta

  • Dolor de cuello

  • Dolor de hombros

  • Hernia discal

C6: Áreas del cuerpo afectadas:

  • Músculos del cuello

  • Hombros

  • Codos

  • Amigdalas

  • Tiroides

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de C6:

  • Cuello rígido

  • Dolor en la parte alta del brazo

  • Amigdalitis

  • Tos crónica

  • Cervicobraquialgia

  • Dolor de hombro

  • Hernia discal

  • Epicondilitis

C7: Áreas del cuerpo afectadas:

  • Tiroides

  • Hombros

  • Codos

Síntomas asociados al alineamiento incorrecto de C7:

  • Bursitis

  • Resfriados

  • Problemas de tiroides

  • Dolor de manos

  • Cervicobraquialgia

  • Epitrocleitis

ENRIQUE ÁLVAREZ SARALEGUI

Fisioterapeuta – Máster en Osteopatía

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Tratamiento Postural

Nuestro paciente vino a Fisiosalud+ por dolores a lo largo de su columna y en sus caderas. Era un dolor que iba cambiando de zona cada semana. Después de varios tratamientos su dolor remitía pero al tiempo volvían las recidivas.

En la primera sesión nos contó su caso y los tratamientos recibidos y después de una exhaustiva valoración llegamos a la conclusión de que la causa de su problema era su postura. En la imagen podemos ver su postura con una marcada lordosis lumbar y cifosis dorsal. Presentaba unos flexores de cadera rígidos y una musculatura abdominal débil.

En las dos primeras sesiones trabajamos la movilidad articular de la cadera trabajando con los movimientos accesorios y realizando ejercicios de Mulligan. Para la musculatura, mejoramos la rigidez de los flexores de cadera mediante el tratamiento de los puntos gatillo presentes con punción seca y electropunción. El resultado se puede notar en la siguiente foto.

En las siguientes sesiones incidimos en la mejora del control motor de la musculatura abdominal, lumbar y glutea, enseñando al paciente una serie de ejercicios terapéuticos. Se le mandó para casa una tabla de ejercicios que debía hacer a diario. En una semana el paciente estaba asintomático y la postura volvió a cambiar .

El propósito de esta entrada es reflejar la importancia de la postura en algunos problemas. Para ello es importante una buena valoración por parte del fisioterapeuta para encontrar la causa y de la voluntad del paciente en realizar el ejercicio terapéutico, pues sin él, el tratamiento estaría incompleto.

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Ángel Araque Sáez . Fisioterapeuta Fs+ Francos Rodriguez

FS+ Test de Adams, gibosidad en escoliosis

ESCOLIOSIS

La escoliosis se caracteriza por presentar una curvatura lateral en la columna vertebral. Hay dos tipos de escoliosis: no estructurada (actitudes escolióticas o falsas escoliosis) y estructurada (escoliosis verdaderas).

–        Escoliosis no estructurada

En este tipo de escoliosis existe una desviación pero no existen alteraciones anatómicas vertebrales ni gibosidad. Se trata de una escoliosis muy flexible. Las desviaciones se corrigen con facilidad cuando se eliminan las causas que lo provocan. Desaparecen casi siempre en decúbito (tumbados), con manipulaciones e incluso voluntariamente con inclinaciones laterales de tronco. Deben vigilarse, puesto que con el tiempo podrían llegar a estructurarse.

Causas:

  • Tumores: Osteomas
  • Lesiones discales
  • Espondilodiscitis
  • Cólicos biliares y renales
  • Hepatopatias
  • Dismetrías de miembro inferior (+ de 5cm)
  • Defectos del tronco y miembros superiores

 

–        Escoliosis estructurada

Son escoliosis en la que existen deformidad de los elementos vertebrales y discos. Las curvas presentan una rotación que dará lugar a una gibosidad. También puede provocar alteraciones en los elementos blandos (ligamentos, músculos o vísceras) que rodean la columna.

Este tipo de escoliosis es parcialmente reductible, dependiendo esta reducción de su grado de flexibilidad, y nunca se enderezan voluntariamente del todo.

FS+ Test de Adams, gibosidad en escoliosis

El diagnóstico de la escoliosis está basado en la historia clínica, exploración física y estudio radiológico del paciente.

  1. Historia clínica: se recogen los datos de antecedentes familiares y personales
  2. Exploración física: se hará en principio con el paciente en bipedestación (de pie) y con el tronco y las extremidades al descubierto.

Se prestará atención a la asimetría en la altura de los hombros, de las escápulas (omóplatos), de los triángulos del talle, triángulos formados por las caras internas de los brazos, laterales del tórax y los entrantes de la cintura.

La alineación del tronco se realizará a través de la “prueba de la plomada”.

Para comprobar si el paciente presenta gibosidad se lleva a cabo el “test o maniobra de Adams” (paciente de pie, inclina hacia delante doblando su cintura)

  1. Examen radiológico: es básico en el proceso de diagnóstico ya que podremos analizar la desviación y determinar el grado de angulación de la curva o curvas.

El tratamiento de la escoliosis puede ser conservador o quirúrgico, estableciéndose uno u otro en función de la edad del paciente, causa que produce la escoliosis, localización, grado y rigidez de la curva o curvas. El método conservador de tratamiento incluye observación periódica, ejercicios físicos, fisioterapia, electroestimulación, tracción vertebral o tratamiento con corsés ortopédicos. Y la cirugía combina la instrumentación correctora y la artrodesis con muy buenos resultados.

Ana Rivero

Fisioterapeuta Fs+ Alcobendas

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La Rodilla del Corredor

La rodilla es una articulación muy compleja que sufre mucho con cualquier deporte de impacto como ocurre en el running. Hay que fijarse que, por un lado, ha de ser muy móvil para poder desplazarnos y por el otro, tiene que ser muy estable para poder mantenernos en pie, como una columna.

¿Y cómo es posible que en una misma articulación se sumen conceptos tan opuestos como movilidad y estabilidad? Esto es posible gracias a su complejidad biomecánica y a las numerosas estructuras tanto pasivas como activas que la forman. Sin embargo, esta peculiaridad también hace que sea una articulación muy vulnerable.

Lesiones de rodilla hay muchas, siendo muy numerosas aquellas que son consecuencia de un traumatismo tanto directo como indirecto debido a caídas, golpes, etc…, no obstante, vamos a centrarnos en aquellas patologías que no son consecuencia de un traumatismo agudo, sino en aquellas lesiones que van apareciendo paulatinamente por llevar a cabo gestos y movimientos repetitivos durante un período largo de tiempo.

Condropatía rotuliana: definición.

La condropatía rotuliana puede definirse como la lesión del cartílago articular que tapiza la cara posterior de la rótula. Podemos hablar de un proceso degenerativo del cartílago, que es considerado como normal en el envejecimiento, y que en determinadas circunstancias aparece a edades más tempranas en función de patologías que afectan a la rodilla o por el exceso de presión de la rótula sobre el fémur de forma repetitiva, como ocurre en el running. La condropatía rotuliana es común en los deportes en los que existe un fuerte impacto de los miembros inferiores sobre el suelo y es muy frecuente en los atletas que practican carreras de larga distancia.

Mecanismo de lesión. Problemas de alineación.

En condiciones normales la rótula se desliza sobre el fémur durante los movimientos de flexión y extensión a través de un “carril” que éste presenta y que se conoce como tróclea femoral, que al igual que la cara posterior de la rótula está tapizado por cartílago articular. De esta forma, durante la extensión, la rótula asciende hasta situarse por encima de los cóndilos femorales, y a medida que la rodilla se va flexionando la rótula desciende a través de la tróclea femoral aumentado el contacto de las superficies articulares.

Una vez entendido esto es fácil suponer que una buena alineación de la rótula en toda la fase del movimiento es fundamental para que la biomecánica sea correcta; sin embargo, existen múltiples casos en los que esto no es así y pasaríamos a hablar del “síndrome de mala alineación patelar”, que es muy común en muchos corredores y que en la mayoría de los casos está asociado a una hiperpronación del pie.

Sintomatología.

El síntoma más importante y característico es el dolor en la región anterior de la rodilla, relacionado con la actividad deportiva, y que empeora según se incrementa el ritmo y/o la intensidad de dicha actividad. A partir de aquí los síntomas pueden aparecer en nuestra vida diaria y suelen aumentar muy a menudo en ciertos gestos como al subir y bajar escaleras.

A veces pueden aparecer crepitación y crujidos, y en el caso de haber sufrido previamente una luxación o subluxación de la rótula, puede aparecer también inestabilidad rotuliana.

Para poder entender la posterior evolución de la lesión debemos entender en primer lugar qué es lo que duele y por qué. El cartílago articular no tiene terminaciones nerviosas, de manera que no se puede sentir dolor propio del cartílago, y tampoco llegan a él vasos sanguíneos, con lo que se nutre exclusivamente del líquido sinovial de la articulación.

Entonces, ¿de dónde viene el dolor? Lo que ocurre es que el cartílago se va degenerando, va perdiendo consistencia, se cuartea y empieza a no ser eficaz en su función de amortiguación de los impactos, de manera que el hueso subcondral (parte de hueso que tapiza dicho cartílago y que está inmediatamente por debajo de éste) comienza a recibir una mayor carga en cada impacto. El dolor aparece porque el hueso subcondral sí está inervado y, consecuentemente, está sufriendo mayor carga de lo habitual.

Tratamiento.

Como en todas las lesiones la evolución varía en función de múltiples factores tanto internos como externos. Si el problema aparece como consecuencia de alguna patología pasada o por alguna alteración de la estática o de la dinámica del miembro inferior, habrá que corregir éstas (hiperpronación del pié, síndrome de mala alineación patelar, luxaciones o subluxaciones recidivantes de rótula, etc.). Tampoco deberíamos olvidar que en muchas ocasiones el uso de unas zapatillas inadecuadas puede provocar cambios en los apoyos y en las cargas que pueden reproducir el problema.

Sin embargo, vamos a centrarnos en aquellos casos en los que, sin existir patología previa ni ninguna otra alteración, comienzan a manifestarse los síntomas.

La primera medida a tomar es el reposo deportivo relacionado con cualquier actividad que implique contacto contra el suelo. El hueso subcondral está sufriendo a cada impacto, así que debemos disminuirlo todo lo posible.

Desde el punto de vista fisioterápico, en esta primera fase no se puede hacer gran cosa, salvo intentar disminuir el derrame articular y el edema si lo hubiera, utilizando las diferentes técnicas de electroterapia de las que se dispone, crioterapia y masaje evacuatorio si fuera preciso. Existe una complicación muy común en estos casos de la que hablaremos en próximos artículos y que sí puede tratarse durante esta fase: tendinitis del tendón rotuliano.

Con el reposo deportivo y las medidas indicadas ayudamos a nuestro cuerpo a reaccionar frente al problema. Como el hueso subcondral está sufriendo una mayor sobrecarga nuestro cerebro “ordena” aumentar la actividad osteoblástica y se produce un refuerzo en la zona afectada para protegerlo (esclerosis ósea). Esto consigue que el dolor disminuya e incluso que desaparezca, pero la lesión del cartílago perdurará en el tiempo.

Desde el punto de vista médico se suelen utilizar tratamientos farmacológicos con sustancias presentes en el líquido sinovial de la articulación para ayudar a reforzar la nutrición del cartílago (ácido hialurónico, mucopolisacáridos, etc.), lo que puede frenar de alguna manera el proceso degenerativo. Pero lo que se ha destruido no se recupera, ya que el cartílago no tiene poder regenerativo al no estar vascularizado. A veces incluso se intenta aumentar la densidad del líquido sinovial para espesarlo ligeramente y ayudar a amortiguar más las cargas.

En una fase más subaguda, y siempre y cuando no exista derrame articular, la fisioterapia puede ayudarnos mediante ejercicios que tonifiquen el cuádriceps. Con esto se conseguirá estabilizar el movimiento de la rótula sobre el fémur reduciendo el exceso de presión, aunque siempre debe ser supervisado por un fisioterapeuta ya que hay ejercicios que pueden ser perjudiciales.

Para los casos más crónicos y graves o para deportistas de élite, el tratamiento quirúrgico es una opción: microperforaciones, autoinjertos de cartílago, cultivos de condrocitos, etc. Es una manera de poner freno a la lesión pero no es una garantía para volver a la práctica del running.

Conclusión.

Este tipo de lesiones son un desgaste estructural producido por el exceso de presión de las superficies articulares y la única manera de frenarlo es poner fin a la actividad que lo ha producido, al menos en un principio.

Aunque es cierto que en muchos casos (los más leves) el reposo durante un tiempo puede hacer desaparecer el dolor, eso no significa que el problema haya desaparecido. Lo que ocurre es que nuestro cuerpo intenta protegerse, pero no es definitivo: es muy posible que si volvemos a entrenar con intensidad o con tiradas muy largas el problema vuelva con el tiempo.

En el mejor de los casos, una vez desaparecidos los síntomas, puede que podamos seguir practicando el running pero sin abusar de la duración, la frecuencia y la intensidad de los entrenos. No obstante lo más recomendable es visitar a tu fisioterapeuta para hacer una valoración personalizada del caso, ya que cada persona se puede comportar de diferente manera ante el mismo problema.

Alberto Marquina Rodríguez
Fisioterapeuta
Col. nº 2.973

foto: rodillacorredor.es