Tendinitis rotuliana

Tendinitis rotuliana o rodilla de saltador: descubre sus síntomas, causas y tratamiento en Madrid y Valencia

La tendinitis rotuliana es una lesión producida por la inflamación del tendón rotuliano y que normalmente se produce por un exceso de uso o sobreesfuerzo.

En este post veremos los síntomas de esta lesión más común de lo que podríamos pensar, las posibles causas de esta y su adecuado tratamiento.

Síntomas de la Tendinitis Rotuliana

La tendinitis rotuliana es una de las lesiones que con mayor frecuencia se da entre deportistas. Se caracteriza por presentar cierta rigidez en la rodilla y dificultades para estirar la pierna, agacharse, saltar, etc.

Otra de las características de esta lesión, es un dolor en la parte posterior de la rótula y el cuadricep, dolor al flexionar la rodilla junto una sensación de sensibilidad y en ocasiones pérdida del equilibrio que a su vez genera inflamación en zona inferior de la rodilla.

Causas de la Tendinitis Rotuliana

Una de las causas más frecuentes en este tipo de lesión se debe a los microtraumatismos repetitivos que se producen al saltar repetidamente y correr en superficies duras, entre otros. Es por ello, que siempre se recomiendo realizar este tipo de ejercicios con el calzado adecuado para así poder amortiguar el impacto del cuerpo.

Tratamiento de la Tendinitis Rotuliana de baja gravedad

Una vez generada, para tratar este tipo de lesión, se puede recurrir bien sea fisioterapeuta como a un traumatólogo. Cabe mencionar, que las tendinitis rotuliana se puede clasificar según su gravedad, estableciendo una escala de 1 al 5 en relación al dolor. Por lo tanto, en 1 el dolor se manifestaría después de una actividad física intensa, mientras que en el 5 impediría la práctica deportiva.

Si se trata de una lesión leve o moderada, el tratamiento se basa en:

  • Reducir la actividad física, evitando saltos y carreras especialmente.
  • Aplicar hielo local sobre la rotula durante 10 minutos varias veces al día para aliviar el dolor y a su vez reducir la inflamación.
  • Mantener rodilla en alto cuando aparezca el dolor.
  • Tomar antiinflamatorios
  • Uso de una venda de tipo elástica que se debe colocar justo por debajo de la rótula.
  • Recibir terapia rehabilitadora de un fisioterapeuta o rehabilitador profesional que fortalezca el área y evite nuevas lesiones. Se puede utilizar gimnasia pasiva, movimientos controlados, masajes y estimulación mediante un TENS (estimulador eléctrica transcutánea).
  • Seguir un programa de rehabilitación con ejercicios suaves los cuales ayudarán progresivamente a fortalecer la rodilla y los músculos que aguantan el peso, como son el cuádriceps y la pantorrilla.

La recuperación puede llevar de 3 a 5 semanas.

 

En casos de que la lesión sea de gran gravedad:

Se puede requerir de una intervención quirúrgica, que puede tener distintos objetivos: realizar cortes pequeños en los laterales del tendón para así poder aliviar la presión en la zona central, extraer el tejido inflamado de la parte que se encuentra dañada del tendón.

En estas ocasiones, la recuperación de la lesión es muy lenta y puede llevar  varios meses, requiriendo un programa de rehabilitación específico.

¿Cómo prevenirlo?

Para prevenir este tipo de lesiones es necesario utilizar un calzado deportivo apropiado a la hora de practicar actividad física como hemos mencionado anteriormente y a su vez realizar un calentamiento apropiado previamente y un estiramiento de los músculos posteriormente en los que se incluya estiramientos tanto del cuádriceps como de la corva y pantorrilla.

Ejercicios que ayudarán a prevenir lesiones de rodilla (En especial si eres deportista)

Cuando se practica un deporte, bien sea de alto o bajo impacto, se corre el riesgo de lesionarse. Es por eso que futbolistas y otros atletas, en sus rutinas de entrenamiento realizan ejercicios para prevenir lesiones de rodilla.

A continuación presentamos algunos ejercicios fáciles y rápidos para fortalecer las rodillas, ideales para quienes quieren evitar lesiones, entre ellas la de la Tendinitis rotuliana al correr o saltar

 

Levantamiento lateral de piernas

En este sencillo ejercicio solo debes acostarte de lado en el suelo, con las piernas juntas y rectas, apoyando la cabeza sobre uno de los brazos. Luego debes alzar una pierna sin flexionar hasta la altura de los hombros, lentamente y baja la pierna a continuación.

Realiza una serie de 15 movimientos y luego cambia de lado. Este ejercicio fortalece los glúteos y mejora la estabilidad de la rodilla y la pelvis. Para aumentar la efectividad, puedes usar una banda elástica alrededor de los tobillos.

Puente con pelota de fitness

Este ejercicio es ideal para fortalecer los glúteos y la espalda baja. Debes colocarte boca arriba, con los gemelos (la parte trasera de tus pantorrillas) sobre la pelota. Apóyate en los brazos y eleva las caderas hasta formar una línea recta de tobillos a hombros y sostén la posición durante 30 a 60 segundos. Este ejercicio te servirá para evitar lesiones al correr.

Steps

Solo necesitas un escalón o una superficie de gimnasio que se eleve del suelo. Deberás ponerte de pie al frente y subir un pie hasta que tu talón quede al filo del escalón, el otro pie debe permanecer en el aire y la fuerza debe estar concentrada en la parte del pie apoyada sobre el escalón, luego bajas hasta que el talón se ponga a tope con la superficie o el escalón. Realiza 10 ejercicios con cada pierna.

Presión contra la pared

Párate junto a la pared apoyando tu lado izquierdo sobre ella, luego dobla la rodilla izquierda a 90 grados y realiza contacto sobre la pared. Mantén el equilibrio y empuja tu rodilla contra la pared pero sin presionar el hombro. Debes sostener la posición durante 30 segundos y hacer 3 series en cada lado. Este ejercicio permite la activación y el endurecimiento del glúteo medio y le da resistencia a la rodilla doblada.

Saltos laterales

Debes tomar un step de gimnasio y ponerlo justo a un lado tuyo, luego debes saltar con los dos pies al tiempo, sobrepasando el step y repetir el movimiento de un lado al otro. Es muy importante que salto sea suave y que se aterrice con los pies al tiempo. Mantén los codos flexionados y la espalda recta Repítelo de 10 a 20 veces.

Estos son sencillos ejercicios para prevenir lesiones de rodilla como la Tendinitis rotuliana que te ayudarán si los realizas con regularidad, así que buena suerte con el plan de ejercicios.

Otras lesiones por sobreuso en corredores

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epicondilitis codo de tenista

Epicondilitis o codo de tenista: síntomas, prevención y tratamiento

La epicondilitis lateral o codo de tenista es una lesión muscular en la que se presenta dolor y/o sensibilidad al tacto en la protuberancia ósea de la parte externa del codo.

La epicondilitis es una lesión que se da en el tendón del músculo extensor radial corto del carpo, en su inserción en el aparte lateral del codo, provocando un dolor en la región lateral del codo (parte externa) al hacer una extensión de la muñeca.

Es también una de las lesiones que padecen con mayor frecuencia quienes practican o juegan al pádel, especialmente los  jugadores amateurs o de “fin de semana”.

Epicondilitis

A pesar de lo que nos podamos imaginar por su nombre, el codo de tenista no sólo afecta a  deportistas de raqueta, también afecta a quienes fuerzan el antebrazo o la muñeca. A continuación te explicamos cómo identificarlo, su tratamiento y sobre todo, cómo puedes evitar sufrirlo.

Aunque no existe una causa única para este tipo de lesión, ni todos los jugadores de padel necesariamente la padecen, la epicondilitis generalmente se da por la extensión continua de la muñeca, movimientos repetitivos del codo y la acumulación de microtraumatismos; ello sumado a un movimiento de supinación (giro de la muñeca y el antebrazo en el sentido de las agujas del reloj) el cual provoca pequeñas roturas en los tendones y con ello punzantes y molestos dolores que hacen necesario cortar con la actividad física.

Otra de las variantes de esta lesión es la epicondilitis medial o “codo de golfista”, la cual afecta la parte interna del codo. Esta lesión raramente ocurre en otros deportes, pero en el pádel si es habitual debido a que predominan los golpes con slice y de revés.

 

Síntomas de la epicondilitis

El diagnóstico de la epicondilitis lateral, que también se conoce como tendinitis del extensor de la muñeca, debe ser realizado por un fisioterapeuta, especialista o profesional médico, sin embargo algunos de los síntomas que pueden ayudar a identificarlo y determinar si se padece esta lesión son:

  • Dolor al enderezar o levantar la muñeca y la mano.
  • Dolor que se hace más agudo cuando se levanta un objeto pesado.
  • Debilidad y falta de fuerza en el antebrazo.
  • Dolor ante actos de la vida diaria como servir el café en la taza o cepillarse los dientes.
  • Dolor al cerrar el puño, agarrar un objeto, apretar una mano o girar la manija de una puerta.
  • Sensibilidad en la parte externa del codo en la zona blanda que bordea la prominencia ósea.

La epicondilitis seguirá doliendo mientras el músculo tenga estrés. Se debe evitar realizar actividades físicas que empeoren la condición hasta que los síntomas desaparezcan. En general los síntomas normalmente deberían desaparecer una o dos semanas después de empezar el tratamiento.

 

Prevención

Puede prevenir la epicondilitis principalmente mediante una práctica deportiva hecha de manera correcta y con la adecuada técnica.

Los estiramientos y ejercicios preventivos son pieza clave en la rutina del deportista y en lo posible debes realizarlos siempre que practiques un deporte o actividad física.

Debes incluir en tu estiramiento, ejercicios de rotación interna y de rotación externa con ambos brazos.

Estira tu codo y los músculos del brazo lentamente antes y después de realizar el ejercicio.

Una de las mejores formas de prevenir la epicondilitis es mediante ejercicios de calentamiento previo a la práctica de tenis, pádel u otras actividades que involucren el uso del codo o los músculos del brazo.

Si practicas tenis o pádel, elige el equipo deportivo adecuado para ti, incluyendo una raqueta o pala con el peso suficiente para que sea estable y absorba una gran porción del impacto y lo suficientemente ligera para no sobrecargar tus músculos.

Es importante que en la práctica del tenis o el pádel, manejes tu raqueta con la técnica correcta y utilices un mango adecuado para tu mano.

Debes poner especial atención a la técnica de los golpes pues el golpe de revés suele ser una de las principales causas de epicondilitis.

Aplica hielo directamente sobre el codo después de hacer ejercicio.

 

Tratamiento y rehabilitación

Existen varias alternativas a tratar para aliviar y eliminar el dolor causado por una epicondilitis, así como la lesión misma.

En la detección temprana del dolor, se debe empezar por la crioterapia o aplicación de hielo, tras los ejercicios de  estiramientos luego de un partido o sesión de entrenamiento. Aplicarlo sobre la zona de dolor por espacio de 20 minutos con el objetivo de reducir la inflamación y aliviar el intenso dolor.

En esta etapa temprana de detección del dolor, es importante considerar el reposo para evitar el aumento del dolor o que la lesión empeore, pero ello dependerá del autoconocimiento de cada deportista.

Otra alternativa de tratamiento es con fisioterapia deportiva, la cual ha de ser practicada por un profesional cualificado para manipular a la persona afectada mediante tratamientos y técnicas como masajes, vendajes, aplicación de frío y calor localizado, ultrasonido, láser y/o punciones secas entre otros; que deberían permitir no sólo la eliminación paulatina del dolor, sino la rehabilitación de la articulación y el movimiento normal del codo.

A través de ejercicios estudiados y diseñados para la fase de la lesión en la que se encuentre la persona afectada, un preparador físico podrá ayudarle en la puesta a punto para poder continuar con el día a día y la práctica de su deporte favorito.

El uso de geles, cremas y sprays, así como el suministro de antiinflamatorios no esteroides vía oral y sin abusar de su uso, es una alternativa a considerar si existe mucha inflamación o dolor y solo bajo recomendación médica.

Como última y más drástica medida, existe la posibilidad de una cirugía, pero esta opción solamente es recomendable en casos extremos y crónicos de epicondilitis, cuando el dolor y la inflamación permanecen después de varias semanas. Deberá ser considerada por un especialista médico y en caso de que las anteriores medidas comentadas no tuvieran ningún efecto.

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Lesión muscular deportiva

Lesiones musculares deportivas: 9 consejos prácticos para prevenirlas

  • Existen hoy diversos tratamientos para las lesiones musculares deportivas, Sin embargo siempre es posible prevenirlas con sencillos pasos y un poco de metodología.

Existen hoy diversos tratamientos para las lesiones musculares deportivas, Sin embargo siempre es posible prevenirlas con sencillos pasos y un poco de metodología.

  • Presentamos en este post algunos consejos prácticos para cuidar sus músculos a la hora de realizar una actividad deportiva.

Muchas personas quienes normalmente no practican una actividad física de manera regular, optan por comenzar de la noche a la mañana a hacer deporte o ejercicios sin la debida asesoría ni prevención, resultado en inesperadas y dolorosas lesiones musculares deportivas que pueden afectarles por largos periodos o en algunos casos de manera permanente.

He ahí la importancia de que antes que el joven atleta que todos llevamos dentro empiece cualquier actividad física, aprenda cómo puede prevenir estas lesiones musculares relacionadas con el deporte.

¿Por qué se presentan?

Las lesiones por uso excesivo o abuso muscular ocurren habitualmente cuando el cuerpo es llevado más allá del límite de sus actuales capacidades, pero una técnica equivocada sumada a errores en el entrenamiento como correr distancias excesivas, precalentamientos inadecuados o estiramientos musculares sin la técnica adecuada,, contribuyen a que estas se presenten.

Igualmente, las lesiones musculares deportivas son más comunes de lo que imaginamos y generalmente ocurren por dos razones puntuales: un trauma y/o el uso excesivo del musculo o sobrecarga muscular.

Existen varias maneras de prevenirlas pero si se presentan, al tratarlas bajo la supervisión de un profesional, se reduce la posibilidad de que sean permanentes.

Si en su caso, es de los que no tiene una regularidad entrenando y/o se está iniciando en la práctica de alguna actividad física, a continuación presentamos nueve consejos prácticos que le ayudarán a prevenir lesiones inesperadas, mejorar su rendimiento y a disfrutar de su actividad física de manera segura.

1. Establezca metas realistas 

Está muy bien definir metas ambiciosas y trabajar duro para lograrlas, pero antes que nada, es crucial que nuestros objetivos sean realistas, alcanzables y en especial sostenibles en el tiempo.

Bien sea que su objetivo sea el de nadar un mayor tiempo, levantar una determinada cantidad de peso o correr una distancia específica, de nada sirve lograrlo una vez con un gran esfuerzo y no volver a hacerlo en meses. Por ello, será más benéfico que establezca una meta obtenible de acuerdo con su capacidad física y que luego trabaje gradualmente y sin afán para lograrla y mantenerla.

2. Planifique y prepare

Si está planeando iniciar la practica de algún deporte, hacer ejercicio de forma regular o desea comenzar un nuevo programa de entrenamiento evitando posibles lesiones musculares deportivas, es muy aconsejable que previamente se reúna con un preparador físico para discutir sus opciones, los tiempos, pausas y descansos que deberá tener en cuenta en el ejercicio.

También, es importante que se tome el tiempo mínimo necesario para aprender la técnica requerida para su deporte o programa.

Trabajar con un entrenador personal o inscribirse en lecciones son a menudo formas seguras y agradables para motivarse al iniciar una nueva actividad.

3. Tenga el equipo adecuado

Sea cual sea su deporte, asegúrese de que su equipo sea de calidad y esté bien adaptado para el tipo de movimientos que va a hacer. Por ejemplo, el uso de zapatillas de baja calidad para correr podría ocasionarle lesiones. A su vez, eso podría llevar a prolongar el tiempo de trabajo y alejarlo de sus actividades favoritas.

Calidad no siempre significa un mayor costo. Algunas veces los nombres de grandes firmas pueden aumentar los precios, por lo que es bueno investigar y buscar el equipo que mejor se adapte a sus necesidades sin perder de vista su presupuesto.

4. Caliente y enfríe sus músculos

Es muy importante y necesario hacer un precalentamiento antes de la actividad física, pues la investigación ha demostrado que un músculo caliente es menos propenso a la tensión y a sufrir lesiones, desgarros o rompimiento.

Para realizarlo, es recomendable caminar o trotar ligeramente antes de comenzar el ejercicio y una vez termine la actividad hacerlo de nuevo para ayudar a que sus músculos se enfríen paulatinamente y no se resientan.

La otra forma muy útil de prevenir lesiones musculares deportivas es aumentando su flexibilidad. Esto se puede lograr mediante estiramiento de los principales músculos implicados en el ejercicio antes y después de hacerlo, pero lo más recomendable es hacerlo mientras el cuerpo permanezca aún caliente.

5. Tómese su tiempo

No se esfuerce ni muy fuerte ni muy rápido. Ponerse en forma o aprender un nuevo deporte con la técnica adecuada que genere beneficio para su cuerpo requiere tiempo y dedicación.

Necesitamos dedicar el tiempo suficiente para aumentar gradualmente los niveles de esfuerzo y entrenamiento para que nuestros cuerpos tengan capacidad de adaptación a las tensiones de nuestros huesos, articulaciones y músculos.

Por ejemplo, al iniciar una actividad como correr, es aconsejable aumentar la velocidad y la distancia gradualmente y dar mayores tiempos de recuperación entre entrenamientos.

6. Escuche su cuerpo

Ajuste sus entrenamientos y actividad si su cuerpo le muestra signos de fatiga o exceso de estrés. Mientras que un dolor muscular leve y de corta duración generalmente se considera “un buen dolor”, pues indica que los músculos se están trabajando y desarrollando, el dolor en las articulaciones no es normal y es una señal de que debe detener la actividad y revisar si es esto puede deberse a posibles lesiones musculares deportivas.

7. Manténgase hidratado

Beber agua antes, durante y posteriormente a la actividad física o entrenamiento es esencial para mantener el cuerpo hidratado, evitar golpes de calor y recuperar los líquidos perdidos durante el ejercicio de forma más rápida.

Estos fluidos llevan minerales disueltos y permiten un mejor funcionamiento muscular.

  • No espere hasta tener sed para beber líquidos, ya que es una señal de que ya está deshidratado.
  • Evite las bebidas de frutas pues estas permanecen más tiempo en el estómago y fuerzan el trabajo del páncreas haciendo que este libere insulina en su torrente sanguíneo.
  • Tenga cuidado con la cafeína, los refrescos y bebidas energizantes, ya que aceleran la deshidratación y puede causar temblores o cólicos estomacales.

8. Aliméntese adecuadamente

  • Procure en lo posible consumir carbohidratos antes de practicar ejercicio para dar a sus músculos suficiente energía durante el entrenamiento.
  • Evite el consumo de grasas, pues estas tardan más en ser digeridas y aportar energía al cuerpo.
  • No practique ejercicio justo después de comer. Deje pasar al menos dos horas después de una comida grande antes de empezar a entrenar o ejercitarse. Su corazón también se lo agradecerá.

9. Descanse adecuadamente

La fatiga y la falta de concentración son muy a menudo causantes de lesiones deportivas. Asegúrese de descansar lo suficiente para que su cuerpo y mente puedan recuperarse completamente y darlo todo durante el entrenamiento.

Si usted se fatiga y su concentración falla, su cuerpo y mente se debilitarán, aumentará el riesgo de accidentes y lesiones musculares deportivas. Entrenar no solo se trata de ejercitar el cuerpo, sino también de entrenar su cerebro para que ambos puedan trabajar juntos en armonía.

Como se ve, son varios los factores y las acciones que pueden incidir en un mayor o menor riesgo de padecer una lesión muscular. Por ello es importante seguir estas recomendaciones, informarse y ante cualquier duda o molestia consultar a un entrenador personal o profesional médico especializado.

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5 lesiones habituales al hacer deporte que debes conocer y evitar

Son muchas las lesiones musculares a las que estamos expuestos cuando de practicar un deporte o realizar una actividad se trata. Aunque no siempre podremos evitarlas, a continuación te contamos cuáles son algunas de las lesiones habituales al hacer deporte más comunes, sus sìntomas y qué debemos hacer en caso de que se nos presenten.

Cinco lesiones habituales al hacer deporte que debes conocer

1. Esguince de tobillo

Todos nos hemos torcido un tobillo en alguna ocasión. Cuando se produce un desgarramiento de los ligamentos sufrimos un esguince que afecta, frecuentemente, a los ligamentos de la cara externa del tobillo.

Se hincha, duele e impide que el pie pueda apoyarse o moverse. A veces, no damos a esta lesión la importancia que deberíamos  por lo que es fundamental cuando se produce esta lesión acudir a un fisioterapeuta.

2. Lesión de los ligamentos cruzados

Los ligamentos cruzados unen el fémur con la tibia y son los encargados de proporcionar estabilidad a la rodilla. Su lesión puede producirse con un cambio en la dirección del movimiento de la rodilla, con una violenta alteración del ritmo.

Por ejemplo, suele ocurrir cuando se apoya mal la pierna tras un salto. Hasta hace unos años, era una lesión muy difícil de tratar, pero se ha avanzado mucho y, sobre todo, ahora puede curarse con menos dolor. Aun así, se necesitan alrededor de seis meses o un año.

Para prevenir lesiones habituales al hacer deporte, es imprescindible un calentamiento y un estiramiento adecuado, antes y al final de la práctica deportiva.

Son muchas las lesiones musculares a las que estamos expuestos cuando de practicar un deporte o realizar una actividad se trata. Aunque no siempre podremos evitarlas, a continuación te contamos cuáles son algunas de las lesiones habituales al hacer deporte más comunes, sus sìntomas y qué debemos hacer en caso de que se nos presenten.

3. Tendinitis

La tendinitis se produce cuando un tendón se inflama, generalmente, por un esfuerzo excesivo, un golpe o una sobrecarga que supera los límites de su resistencia.

Es una lesión habitual en deportes en los que se realizan movimientos bruscos o repetitivos. Para este tipo de lesión, también conocida como “codo de tenista” o “de golfista”, los tratamientos de fisioterapia son muy efectivos.

 

4. Lesión de hombro

El labrum glenoideo es un anillo de cartílago que rodea la base de la articulación del hombro y que le proporciona apoyo y estabilidad. Cuando una parte se rompe, se produce un desgarro del labrum. Puede ocurrir por una caída, por la repetición de una misma actividad o en deportes que requieren levantar los brazos por encima de la cabeza.

Además, como el tendón del bíceps se une a la escápula a través del labrum, una tensión o esfuerzo extra en el bíceps también puede provocar su desgarro. Por ejemplo, cuando se lanza una pelota. Por ello, se trata de una lesión frecuente en jugadores de baloncesto. Estos desgarros pueden causar dolor, inestabilidad  y  luxación.

Para recuperarse de esta lesión, los deportistas necesitan mucha fisioterapia y guardar reposo durante un mínimo de tres a cuatro meses.

5. Esguince de las articulaciones interfalángicas de los dedos de la mano

A menudo, nos referimos a esta lesión como “torcedura de dedo’”. El dedo puede inflamarse, su movimiento se limita, aumenta su rigidez y se produce un dolor severo.

Si el dedo queda doblado hacia atrás, se produce una “hiperextensión”. Es frecuente en deportes que requieren impacto.

El remedio comúnmente usado de vendar dos dedos no siempre es efectivo y puede limitar la función de la mano.

Hay que tener en cuenta que si un dedo inflamado no mejora, puede haberse desarrollado una fractura. Una prueba diagnóstica y fisioterapia es lo aconsejable para estas lesiones.

No olvidar que para prevenir todo este tipo de lesiones habituales al hacer deporte, debemos hacer un calentamiento y un estiramiento adecuado, antes y después de la práctica deportiva.

Eso sí, una vez acontecida la lesión, debemos ser conscientes y responsables con el tratamiento y los tiempos de recuperación. Sólo así evitaremos recaídas y podremos volver a disfrutar plenamente de nuestra actividad.

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¿Cómo se produce la epicondilitis?

La epicondilitis o el codo de tenista a pesar de su nombre no solo afecta a los deportistas de raqueta. A continuación te mostramos cómo se produce y la mejor forma de prevenir esta lesión.

 

epicondilitis

 

La epicondilitis que también es conocida como el codo del tenista, es una lesión que se produce por micro roturas, desgarros o distensión e inflamación de los tendones o ligamentos de la articulación del codo.

En tenistas, cada caso es específico, pero esta lesión usualmente se produce al realizar un movimiento descontrolado del brazo al golpear la pelota, por no agarrar bien la empuñadura de la raqueta o hacerlo en ángulo de la muñeca erróneo.

También puede producirse en otros deportistas, por ejercicios específicos que requieran movimientos reiterados de pronación y supinación de la mano con el codo en extensión para ejercitar los músculos tríceps o vasto externo.

Los movimientos de sacudida y de impacto sin control recibidos en la muñeca en un mal ángulo o flexo-extensión repetitiva y forzada del brazo con mucha resistencia serían ejercicios de riesgo que podrían ocasionar una lesión de epicondilitis.

Prevención de la epicondolitis

Puede prevenir esta lesión principalmente mediante una práctica deportiva hecha de manera correcta y con la adecuada técnica.

Los estiramientos y ejercicios preventivos son pieza clave en la rutina del deportista y en lo posible debes realizarlos siempre que practiques un deporte o actividad física.

Debes incluir en tu estiramiento, ejercicios de rotación interna y de rotación externa con ambos brazos.

Estira tu codo y los músculos del brazo lentamente antes y después de realizar el ejercicio.

Una de las mejores formas de prevenir la epicondilitis es mediante ejercicios de calentamiento previo a la práctica de tenis, pádel u otras actividades que involucren el uso del codo o los músculos del brazo.

Si practicas tenis o pádel, elige el equipo deportivo adecuado para ti, incluyendo una raqueta o pala con el peso suficiente para que sea estable y absorba una gran porción del impacto y lo suficientemente ligera para no sobrecargar tus músculos.

Es importante que en la práctica del tenis o el pádel, manejes tu raqueta con la técnica correcta y utilices un mango adecuado para tu mano.

Debes poner especial atención a la técnica de los golpes pues el golpe de revés suele ser una de las principales causas de epicondilitis.

Aplica hielo directamente sobre el codo después de hacer ejercicio.

 

Fuente: Sport Life

Más información sobre la epicondolitis en www.fisioweb.com

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Cuatro de cada 10 lesiones que se producen en el esquí son de rodilla

Cuatro de cada 10 lesiones que se producen en el esquí son de rodilla, de ahí que los esquiadores teman sufrirla durante la práctica del deporte blanco. Según el doctor Andrés Valentí, especialista del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra, esto se debe a que “la rodilla es una articulación de carga implicada en muchos gestos que se requieren en el deporte. En el esquí se requieren cambios de dirección y además estamos sobre nieve, sobre un terreno irregular y para eso se requiere una rodilla estable”.

La rotura del ligamento cruzado anterior es lesión de rodilla más común y también la más grave cuyo tratamiento “depende de la edad”. Lo más habitual es un “un tratamiento quirúrgico, que consiste en reparar el ligamento cruzado. En la Clínica Universidad de Navarra suturamos el propio ligamento del paciente de manera tras la operación siente la rodilla como propia. Estamos hablando de una escala de satisfacción de 9 sobre 10.”

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Fuente: ABC salud

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Los riesgos de los deportistas de fin de semana. Deportistas “domingueros”.

El entrenamiento es la base del deporte. Si no lo hacemos, nos exponemos a sufrir lesionbes o problemas de salud aún mayores. Sepa prevernirlos.

El ritmo de vida de la actual sociedad es totalmente distinta a la de nuestros padres ó abuelos, en el que tenían un espacio para la familia, ir los fines de semana a los bosques de Palermo para hacer un picnic, compartir el barrilete, la pelota y mucho más.

Hoy la sociedad vive a un ritmo acelerado. El sedentarismo, el estrés y algún factor de riesgo cardíaco (colesterol, hipertensión arterial, diabetes, obesidad, tabaquismo, etc.) comienzan lentamente a pasar factura y los eventos cardiovasculares (ACV, infarto) aparecen cada vez más temprano en la vida.

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Los peligros de entrenar sólo el “finde”

Muchos ven a la actividad física como saludable para mejorar la calidad de vida y suelen entrenarse 2 a 3 veces por semana en forma regular y de esa manera ir acondicionando el aparato cardiovascular, bajando los factores de riesgo. En cambio, otros, cansados por su actividad cotidiana prefieren ir a su casa y dedicarle al deporte los fines de semana. En éste caso vemos cómo aumentan los riesgos de sufrir desde lesiones osteo-musculo-articulares hasta evento cardiovascular ó muerte súbita por no tener una preparación previa, adecuada, gradual y regular.

Es una situación peligrosa por tratarse de personas sedentarias, con una inadecuada preparación física  que  tratan de recuperar todo lo que no hicieron en la semana: sus músculos son débiles, con falta de flexibilidad, mal irrigados, mala coordinación y seguramente con algún factor de riesgo cardiovascular (a veces controlado, otras no).

Riesgos del deportista “dominguero”

  • Los fines de semana suelen haber eventos cardiovasculares, muertes súbitas y lesiones deportivas.
  • Desde el punto de vista osteomusculoarticular, nos encontramos con personas que no tienen preparados sus músculos, articulaciones y tendones, para una actividad deportiva ocasional y sufren desgarros y contracturas musculares, esguinces (tobillo, rodilla) lumbalgias, codo de tenista, alguna fractura, etc.
  • A nivel cardiovascular, al no hacer un entrenamiento aeróbico semanal, nos encontramos con falta de un acondicionamiento cardiaco, agregado a hipertensión arterial, obesidad ó sobrepeso, sedentarismo, etc. los riesgos de una arritmia cardiaca y/ ó infarto de miocardio pueden estar presentes, en especial en mayores de 35 años.

Fuente: Revista BuenaSalud

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Los beneficios de correr hacia atrás

Dos estudios, uno de la Universidad de Milán (Italia) y otro de la Universidad de Stellenbosch (Sudáfrica), señalan que correr hacia atrás es mejor que hacerlo hacia delante y quema más calorías.

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Ambas investigaciones afirman que correr en reversa mejora el equilibrio, quema el doble de calorías, evita lesiones comunes entre quienes hacen deportes y favorece su recuperación.

  • Según el estudio realizado en Milán, la marcha atrás requiere un 30% más de energía que la corrida común. Asimismo, minimiza los problemas en las rodillas debido a que los pies impactan con mayor suavidad en el suelo cuando corremos de espaldas.
  • Por otro lado, la investigación sudafricana observó la evolución de dos grupos de mujeres: uno se ejercitaba corriendo del modo convencional y el otro hacia atrás. Como resultado, luego de cuatro semanas el segundo grupo perdió más peso y grasa corporal que el primero, además de ver favorecida su salud cardiorrespiratoria.
  • Aunque correr hacia atrás nos pueda parecer extraño, en varios países como Japón o el Reino Unido constituye una disciplina y un modo cada vez más popular de entrenamiento, conocido como “retro running”.
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Ejercicios de natación para la espalda

La natación es muy recomendada por lo efectiva que es para lograr que los músculos de la espalda se desarrollen y se vuelvan muy fuertes. La actividad no tiene un impacto fuerte y desagradable en el cuerpo, y no tienes que hacer mucha fuerza, porque en el agua somos más livianos, ayudando a que hagas ejercicio sin dolor y sin sudor.

Hay algunos ejercicios de natación para la espalda que podemos hacer si tenemos una piscina a nuestra disposición. Todos estos te ayudarán a aliviar presión si sientes dolores de espalda y también a quemar grasa y fortalecer los músculos.

Para el primer ejercicio necesitarás la piscina y también un flotador para ayudarte. Para personas con más fuerza en la espalda, no es necesario el flotador.

Ponte boca arriba en el agua con el flotador debajo de la cabeza. Haz brazadas hacia atrás. Repite 15 veces y haz 5 ciclos de esto, manteniendo siempre la espalda y el cuello en posición recta.

El resto de los ejercicios para la espalda simplemente son nadar de la manera que quieras. Estilo libre siempre será el mejor porque todos saben hacerlo, y puedes hacerlo boca abajo, o como el ejercicio anterior, boca arriba.

Para mejores resultados intenta nadar en estilo mariposa, que necesitará el uso de más fuerza pero logrará una espalda llena de músculos.

Recuerda que la natación es muy buena, pero como todo ejercicio hay riesgo de lesiones, así que ve a un profesional que te enseñe la forma apropiada de hacer cada ejercicio y tipo de nado.

Nuestro consejo es que antes de empezar a practicar natación acudas a clases con un monitor especializado para conseguir una técnica correcta, porque como decíamos antes, es fundamental para una persona con dolores de espalda. Intenta a mantener el cuerpo en un plano horizontal el mayor tiempo posible es decir, evita girar y  levantar el cuello demasiado y evita también la hiperextensión de la zona lumbar.

Nadar sin dañar tu Columna

Por todo lo dicho, la actividad física dentro del agua, y en especial la natación, es el deporte idóneo para personas con dolor de espalda.

Sin embargo, también debes aprender cómo realizar este ejercicio de manera correcta, ya que de lo contrario podrías incluso perjudicar tu columna.

• Antes de empezar a practicar la natación, acude a clases con un monitor especializado para que te enseñe una técnica correcta que se adapte a tus necesidades.

• Empieza a ejercitarte de manera gradual. Nadar en exceso o hacerlo de forma muy intensa no te ayudará, al contrario, puede ser contraproducente.

• Procura mantener tu cuerpo en posición horizontal el mayor tiempo posible.

• Evita giros y torciones bruscos.

• No levantes el cuello demasiado y evita mantener la zona lumbar en tensión constante.

Estilos que debes evitar si sufres problemas de columna
Las personas que sufren habitualmente de dolor de espalda o tienen problemas en la columna vertebral deben evitar fundamentalmente los estilos “braza” y “mariposa”.

Estos estilos suelen suponen un sobreesfuerzo para la columna, provocando dolores o pudiendo agudizarlos especialmente en la zona lumbar y cervical.

Los estilos de natación más recomendados para personas con dolor de espalda suelen ser el “crol” y la “espalda”. Estos ejercicios evitan forzar la columna y además ayudan a mantener su curvatura natural.

En cualquier caso, consulta antes con tu especialista médico y con el monitor de tu gimnasio qué tipo de ejercicios de natación se adaptan mejor a tus necesidades, a fin de evitar lesiones o dolores posteriores.

Por último, tanto para la natación como para cualquier ejercicio, acuérdate que durante el mismo es importante que su ejecución sea correcta: controlada, con concentración y sin prisa. Tampoco puedes olvidar calentar y estirar antes y después de la realización del ejercicio.

Fuente : Ejercicios de natación para la espalda  www.buenasalud.net

Puncion-seca

PUNCIÓN SECA

La fisioterapia, como cualquier disciplina sanitaria, está en constante evolución, y paulatinamente comienzan a aparecer técnicas nuevas o el desarrollo de otras ya presentes. La punción seca no es una técnica nueva, ya que los fisioterapeutas llevamos usándola desde hace tiempo, pero es cierto que en los últimos años han aumentado los estudios relacionados con la misma, y además se ha ido integrando en el mundo deportivo, dado la gran eficacia demostrada en ciertas lesiones musculares.

Con el paso del tiempo se va demostrando que el fisioterapeuta no es sólo “aquel que da masajes”, y poco a poco la gente va conociendo el gran número de armas disponibles para el tratamiento adecuado de diferentes patologías, englobando un extenso marco de trabajo a nivel sanitario.

La punción seca es una técnica invasiva para el tratamiento de ciertos puntos musculares a través del uso de agujas de acupuntura, aunque hay que aclarar que no debemos confundir una cosa con la otra. De hecho, lo único que es similar entre sí es precisamente el uso de dichas agujas; y digo similar porque a pesar de que pueden usarse las mismas agujas, en realidad existen en el mercado otras más específicas para la punción seca, con unas características concretas ideales para dicho tratamiento.

La acupuntura, que también se está usando cada vez más en el mundo de la fisioterapia, tiene un origen y una filosofía completamente diferente a la punción seca. La primera tiene en cuenta la globalidad del cuerpo y las energías que lo recorren, utilizando las agujas para reequilibrar las fluctuaciones de energía en los diferentes canales o meridianos. La segunda es llamada así para diferenciarla de todas aquellas punciones en las que se infiltra algún tipo de líquido o medicamento, y se trata de un tratamiento muy concreto de uno o varios puntos específicos de origen muscular.

¿Cómo y para qué se utiliza está técnica? El marco científico donde se engloba la punción seca es bastante complejo, pero siempre va relacionado con lo que se conoce como síndrome del dolor miosfacial (SDM), del que a grandes rasgos podemos decir que se trata de un síndrome doloroso muscular, de carácter crónico, en el que no existe lesión estructural como tal, pero que por una serie de procesos bioquímicos intramusculares aparece un déficit de función del músculo en cuestión, todo ello directamente influenciado por malos hábitos posturales, estrés, gestos de repetición, etc.

Por todo esto es muy común que estos procesos puedan aparecer en el ámbito deportivo, ya que de todos es sabido que en muchos casos existen problemas posturales durante la actividad, así como alteraciones del gesto técnico. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, lo más importante a nivel preventivo es conocer y aprender cuál es el gesto deportivo implicado en nuestro deporte.

Las manifestaciones clínicas que aparecen en este tipo de problemas musculares son aquellas en las que el paciente refiere un dolor muy concreto en un punto muscular, que se acompaña de una tirantez excesiva en ciertos movimientos y que en muchos casososturales, gestos de repeticido poresinado con lo que se conoce como sferentes canales o meridianos. para reequilibrar las fluctuaciones de ener usarse las mismas agujas, en realidad exi presenta una sensación dolorosa difusa en alguna zona más o menos próxima al punto de dolor principal.

Puncion-seca

Al explorar la zona encontramos una banda tensa muscular, dolorosa a la palpación y especialmente sensible en un punto muy concreto al que se conoce como punto gatillo miofascial (PGM). Además, la presión de dicho punto puede desencadenar un dolor difuso a distancia muy característico de la activación de dichos puntos. En general, el estiramiento del músculo implicado es doloroso y la contracción suele evidenciar una ligera falta de fuerza del mismo.

El fisioterapeuta, basándose en la exploración y en su experiencia, planteará el tratamiento adecuado, incluyendo la punción seca sólo si es preciso en cualquiera de sus modalidades, ya que existen diferentes escuelas y técnicas.

Conocer el proceso por el cual la punción con la aguja puede mejorar o incluso hacer desaparecer el problema, es algo bastante complejo, ya que aún no hay una unificación de criterios en el ámbito científico. En los últimos años se han llevado a cabo estudios bioquímicos e histológicos para saber qué ocurre exactamente, y de momento existen varias corrientes que apuestan por diferentes teorías. Es por tanto un campo en el que aún queda mucho por investigar.

Una de las teorías más aceptada es aquella relacionada con la acetilcolina, un neurotransmisor que actúa como intermediarior tanto un campo en el que to existen varias corrientes que apuestan por diferentes teorde una tensi entre el nervio motor y la fibra muscular en lo que se conoce como placa motora, y que coincide con el PGM. En aquellos momentos en los que un músculo sufre algún tipo de estrés debido a sobrecargas, sobreesfuerzos, malas posturas, gestos técnicos incorrectos, etc., puede producirse una liberación excesiva de acetilcolina que colapse los receptores de la fibra muscular, impidiendo la relajación de ésta. La contracción constante de fibras musculares limita la correcta vascularización sanguínea que origina una isquemia tisular (falta de oxígeno en el tejido). Todos estos mecanismos son los que provocan el dolor y la sensación de tirantez y rigidez.

La punción con la aguja sobre el PGM pretende estimular una respuesta refleja de las fibras afectadas en forma de espasmo, gestos tuscular (placa motora). , que según los estudios llevados a cabo libera el colapso producido por la acetilcolina y regula el tono muscular, consiguiendo la desaparición de los síntomas. En muchos casos los resultados son sorprendentes, llegando a la eliminación total del problema.

Esta técnica tiene muy pocas contraindicaciones, con lo que es una buena terapia de elección para el tratamiento de PGM. Un fisioterapeuta formado en ella puede solucionar fácilmente estos problemas, pero hay que tener en cuenta que es un tratamiento muy específico, y no es útil para otras patologías musculares. Será el propio profesional el que considere en cada caso particular, cuál de las múltiples técnicas de nuestro marco de trabajo es la más eficaz.

Puncion-seca-fisioterapia

tendinopatias-fisiosalud+

9 verdades sobre las tendinopatias que usted DEBE saber

Hace poco el experto Dr Peter Malliaras escribió un artículo sobre tendinopatias que os traemos
para resolver ciertas dudas sobre tendinopatias.
Hay muchas cosas que no sabemos sobre tendinopatias, pero hay algunas verdades que usted
debe saber tanto como clínico como paciente (las referencias abajo proporcionan la prueba):
1) Las tendinopatias no mejoran con el reposo. El dolor puede disminuir pero al volver a la
actividad física duele de nuevo porque el reposo no hace nada para aumentar la tolerancia del
tendón a la carga.
2) No hay buena evidencia de que esta lesión sea de causa inflamatoria. Hay algunos factores
bioquímicos inflamatorios implicados, así que los antiinflamatorios funcionan a veces, pero
pueden no hacerlo en muchos casos.
3) Las tendinopatias pueden producirse por muchos diversos factores de riesgo. El factor
principal es sobreuso o actividades repetitivas. Estas actividades incluyen: las que requieren
que el tendón almacene energía (caminar, correr, saltar), y cargas que comprimen el tendón.
También existen factores biomecánicos y sistémicos (edad, menopausia, colesterol elevado,
etc) que pueden facilitar la aparición de tendinopatias. La gente que tenga alguno de estos
factores puede desarrollar dolor en el tendón con pequeños cambios en sus actividad
es de la vida diaria.
4) El ejercicio es el tratamiento con más evidencia científica para tendinopatias. Los tendones
necesitan ser puestos en carga de forma progresiva de modo que puedan desarrollar mayor
tolerancia a estas hasta llegar a las necesidades de esa persona para las actividades de su
vida diaria. En una mayoría extensa de casos, las tendinopatias no mejorarán sin este
estímulo de carga progresiva.
5) La modificación de la carga que soporta el tendón es importante. Esto implica a menudo el
disminuir de forma temporal la carga abusiva que está soportando el tendón.
6) La patología en imagen (radiografías, resonancias, ecografia…) no es igual al dolor, pues es
común su aparición en gente sin dolor. También, si le han dicho usted tiene patología severa,
esto no significa necesariamente que usted no conseguirá mejorar ni que tendrá una mejoría
más pequeña. Además, sabemos que incluso con el mejor tratamiento (ejercicio, infiltraciones,
etc), la patología no mejora en muchos casos. Por lo tanto, la mayoría de los tratamientos van
encaminados hacia la mejoría del dolor y funcionalidad, más que a la curación del tejido,
aunque esto sigue siendo una consideración.
7) Las tendinopatias raramente mejoran a largo plazo con solamente tratamientos pasivos como
masaje, ultrasonido, infiltraciones, onda de choque… El ejercicio es a menudo el ingrediente
principal y los tratamientos pasivos son los acompañantes. Las infiltraciones múltiples deben
ser evitadas, pues esto va asociado a peores resultados.
8) El ejercicio debe ser individualizado. Es debido al nivel personal de dolor y disfunción de cada
persona. Debemos ir aumentando la carga de forma progresiva hasta la meta de carga
propuesta respetando el dolor.
9) Las tendinopatias responden lentamente al ejercicio. Necesitas tener paciencia, estar seguro
de que los ejercicios son correctos y la progresión de la carga es la adecuada, e intenta evitar
la tentación de coger atajos como infiltraciones y cirugía.
Tenga en cuenta que estos son principios generales y hay casos en los que las infiltraciones y la
cirugía son necesarios en el tratamiento de las tendinopatias.
Para cualquier duda, no dudes en preguntarnos por tu caso, estaremos encantados de ayudarte
en cualquiera de nuestras clínicas.
Ángel Araque
Fisioterapeuta
Referencias.
Abate M, Gravare-Silbernagel K, Siljeholm C, et al.: Pathogenesis of tendinopathies: inflammation
or degeneration? Arthritis Research and Therapy. 2009, 11:235.
Cook J, Purdam C: Is compressive load a factor in the development of tendinopathy? British
Journal of Sports Medicine. 2012, 46:163-168.
Littlewood C, Malliaras P, Bateman M, et al.: The central nervous system–An additional
consideration in ‘rotator cuff tendinopathy’and a potential basis for understanding response to
loaded therapeutic exercise. Manual therapy. 2013.
Malliaras P, Barton CJ, Reeves ND, Langberg H: Achilles and Patellar Tendinopathy Loading
Programmes. Sports Medicine. 2013:1-20. – See more at: http://www.completesportscare.com.au/
2015/08/9-tendinopathy-truths-must-know/#.dpuf
Artículo original http://www.completesportscare.com.au/2015/08/9-tendinopathy-truths-must-know
 

Lesiones por sobreuso en corredores: causas y prevención

Las lesiones son moneda común entre corredores y lamentablemente una gran cantidad de runners las padecen durante el año .Las zonas del cuerpo  más lesionadas en corredores son las rodillas, los pies y tobillos, las caderas, el tendón de aquiles y las pantorrillas.

En corredores las lesiones más comunes son el síndrome patelofemoral;  síndrome de la banda iliotibial , la fascitis plantar, tendinitis rotuliana y la aquiliana.

Aunque las causas de estas lesiones son variadas, una gran parte de ellas se pueden producir por excesos y/o errores en los entrenamientos y por ello se las puede catalogar como “lesiones por sobreuso“.

Teniendo en cuenta la elevada cantidad de corredores lesionados al año, a continuación te contaremos algunos datos importantes sobre las “lesiones por sobreuso”.

LESIONES POR SOBREUSO EN CORREDORES

Pese a que el running es una actividad física con múltiples beneficios para la salud física y mental, es un deporte que genera impactos repetitivos en tu cuerpo y que por ende puede generar un gran desgaste.

Afortunadamente, el cuerpo humano es una máquina de adaptación casi perfecta, y cuando se le presentan determinados estímulos, realiza las adaptaciones necesarias.

Así, correr genera un estímulo que produce una serie de adaptaciones importantes en el aparato locomotor (formado por el sistema osteoarticular  -huesos, articulaciones y ligamentos- y el sistema muscular -músculos y tendones-).

Estas adaptaciones permiten que tus huesos, articulaciones, ligamentos, músculos y tendones puedan soportar las tensiones que el running genera e ir ampliando sus capacidades.

Para que estas adaptaciones se produzcan y tu cuerpo esté listo para tolerar una mayor exigencia física, tu cuerpo necesita dos cosas:

1.- Que la exigencia física no sea exagerada.

2.- Que le des tiempo para recuperarse.

Realizar entrenamientos extremadamente duros y para los que tu cuerpo no está acostumbrado, es como golpear un vidrio con un martillo una y otra vez; quizás la primera vez no se rompa, pero cada golpe aumenta el riesgo.

Tu cuerpo necesita descanso y tiempo para recuperarse, pero es uno de los grandes errores en los entrenamientos de los corredores.

Exigir físicamente a tu cuerpo de forma exagerada, ya sea por la intensidad, frecuencia o volumen de tus entrenamientos y no darle tiempo suficiente para descansar y recuperarse, es la principal causa de “lesiones por sobreuso”.

Aunque la combinación de ambos factores es la receta perfecta para la producción de una lesión por sobreuso; con que cometas uno solo de estos dos errores será suficiente para que aparezcan.

De lo anterior, podría parecer que bastaría con entrenar de forma moderada y descansar  para no lesionarte, pero lamentablemente no es tan fácil.

Las características personales son un factor vital en la producción de lesiones por sobreuso.

Diferencias estructurales entre corredores, disbalances y debilidades musculares, una técnica de carrera inadecuada, son factores a considerar en la producción de una lesión por sobreuso.

Este tipo de factores puede producir que determinadas zonas de tu cuerpo tengan que trabajar más mientras corres, generando una mayor exigencia en determinadas zonas de tu cuerpo.

6 TRUCOS PARA PREVENIR LESIONES POR SOBREUSO

1.-NO TE SOBREENTRENES

Demasiadas personas creen imposible que un corredor amateur llegue a sobreentrenarse, pero suele suceder cuando se intenta hacer demasiado, en poco tiempo y superamos la capacidad de adaptación que tiene nuestro cuerpo.

Si llegamos a esta instancia, habrá dos opciones, detenernos y recuperarnos o seguir y lesionarnos; de ti depende cual de las dos opciones tomes.

2.- NUNCA REALICES ENTRENAMIENTOS DUROS DOS DÍAS CONSECUTIVOS

Jamás realices dos entrenamientos duros en días consecutivos. ¿Que consideramos entrenamientos duros? Tempo, fondos, sesiones de velocidad, son algunas de las rutinas duras que nos tocarán en nuestro plan.

Alterna días duros, con días fáciles y así disfrutarás más y pasarás menos tiempo lesionado.

3- NO OLVIDES TU TÉCNICA DE CARRERA

Tener una buena técnica de carrera te ayudará a ser un corredor más eficiente y a mantenerte alejado de las lesiones.

No creas que por ser un corredor amateur no puedes trabajar en tu forma de correr.

4.- NUNCA CORRAS CON DOLOR

Si sientes dolor, no corras. Si estás cansado y sientes las piernas molestas, modera tus entrenamientos  y evita los entrenamientos duros.  Aprende a distinguir el dolor del cansancio.

Tomarte un día de descanso es mucho mejor que tomarse una temporada entera en doctores y rehabilitación.

  1. ADEMAS DE CORRER, FORTALECE TU CUERPO

Cuando corres, no todos tus músculos trabajan de la misma manera, algunos son más activos (y son más exigidos) que otros.

Los movimientos repetitivos que realizas al correr pueden crear desequilibrios que conduzcan a una lesión y por ello es vital que incorpores el entrenamiento de fuerza.

El entrenamiento de fuerza  te ayudará a mejorar tus rendimientos y colaborará a mantenerte alejado de las lesiones por sobreuso.

6 CUIDA TU CUERPO EN FISIOSALUD+

Es importante ir a visitar a tu fisioterapeuta de confianza para prevenir lesiones y sobrecargas, imprescindible para poder seguir con tu rutina de entrenamiento. Te daremos consejos de lo que necesites en cada momento, relacionado con zonas que debes potenciar o posibles estiramientos que debes incluir en tu calentamiento/enfriamiento diario.

 

JAVIER DE VICENTE. FISIOSALUD+ALCOBENDAS.

Puncion seca 2

PUNCIÓN SECA

La fisioterapia, como cualquier disciplina sanitaria, está en constante evolución, y paulatinamente comienzan a aparecer técnicas nuevas o el desarrollo de otras ya presentes. La punción seca no es una técnica nueva, ya que los fisioterapeutas llevamos usándola desde hace tiempo, pero es cierto que en los últimos años han aumentado los estudios relacionados con la misma, y además se ha ido integrando en el mundo deportivo, dado la gran eficacia demostrada en ciertas lesiones musculares.

Con el paso del tiempo se va demostrando que el fisioterapeuta no es sólo “aquel que da masajes”, y poco a poco la gente va conociendo el gran número de armas disponibles para el tratamiento adecuado de diferentes patologías, englobando un extenso marco de trabajo a nivel sanitario.

La punción seca es una técnica invasiva para el tratamiento de ciertos puntos musculares a través del uso de agujas de acupuntura, aunque hay que aclarar que no debemos confundir una cosa con la otra. De hecho, lo único que es similar entre sí es precisamente el uso de dichas agujas; y digo similar porque a pesar de que pueden usarse las mismas agujas, en realidad existen en el mercado otras más específicas para la punción seca, con unas características concretas ideales para dicho tratamiento.

La acupuntura, que también se está usando cada vez más en el mundo de la fisioterapia, tiene un origen y una filosofía completamente diferente a la punción seca. La primera tiene en cuenta la globalidad del cuerpo y las energías que lo recorren, utilizando las agujas para reequilibrar las fluctuaciones de energía en los diferentes canales o meridianos. La segunda es llamada así para diferenciarla de todas aquellas punciones en las que se infiltra algún tipo de líquido o medicamento, y se trata de un tratamiento muy concreto de uno o varios puntos específicos de origen muscular.

¿Cómo y para qué se utiliza está técnica? El marco científico donde se engloba la punción seca es bastante complejo, pero siempre va relacionado con lo que se conoce como síndrome del dolor miosfacial (SDM), del que a grandes rasgos podemos decir que se trata de un síndrome doloroso muscular, de carácter crónico, en el que no existe lesión estructural como tal, pero que por una serie de procesos bioquímicos intramusculares aparece un déficit de función del músculo en cuestión, todo ello directamente influenciado por malos hábitos posturales, estrés, gestos de repetición, etc.

Por todo esto es muy común que estos procesos puedan aparecer en el ámbito deportivo, ya que de todos es sabido que en muchos casos existen problemas posturales durante la actividad, así como alteraciones del gesto técnico. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, lo más importante a nivel preventivo es conocer y aprender cuál es el gesto deportivo implicado en nuestro deporte.

Puncion seca

 

Las manifestaciones clínicas que aparecen en este tipo de problemas musculares son aquellas en las que el paciente refiere un dolor muy concreto en un punto muscular, que se acompaña de una tirantez excesiva en ciertos movimientos y que en muchos casososturales, gestos de repeticido poresinado con lo que se conoce como sferentes canales o meridianos. para reequilibrar las fluctuaciones de ener usarse las mismas agujas, en realidad exi presenta una sensación dolorosa difusa en alguna zona más o menos próxima al punto de dolor principal.

Al explorar la zona encontramos una banda tensa muscular, dolorosa a la palpación y especialmente sensible en un punto muy concreto al que se conoce como punto gatillo miofascial (PGM). Además, la presión de dicho punto puede desencadenar un dolor difuso a distancia muy característico de la activación de dichos puntos. En general, el estiramiento del músculo implicado es doloroso y la contracción suele evidenciar una ligera falta de fuerza del mismo.

El fisioterapeuta, basándose en la exploración y en su experiencia, planteará el tratamiento adecuado, incluyendo la punción seca sólo si es preciso en cualquiera de sus modalidades, ya que existen diferentes escuelas y técnicas.

Conocer el proceso por el cual la punción con la aguja puede mejorar o incluso hacer desaparecer el problema, es algo bastante complejo, ya que aún no hay una unificación de criterios en el ámbito científico. En los últimos años se han llevado a cabo estudios bioquímicos e histológicos para saber qué ocurre exactamente, y de momento existen varias corrientes que apuestan por diferentes teorías. Es por tanto un campo en el que aún queda mucho por investigar.

Una de las teorías más aceptada es aquella relacionada con la acetilcolina, un neurotransmisor que actúa como intermediarior tanto un campo en el que to existen varias corrientes que apuestan por diferentes teorde una tensi entre el nervio motor y la fibra muscular en lo que se conoce como placa motora, y que coincide con el PGM. En aquellos momentos en los que un músculo sufre algún tipo de estrés debido a sobrecargas, sobreesfuerzos, malas posturas, gestos técnicos incorrectos, etc., puede producirse una liberación excesiva de acetilcolina que colapse los receptores de la fibra muscular, impidiendo la relajación de ésta. La contracción constante de fibras musculares limita la correcta vascularización sanguínea que origina una isquemia tisular (falta de oxígeno en el tejido). Todos estos mecanismos son los que provocan el dolor y la sensación de tirantez y rigidez.

La punción con la aguja sobre el PGM pretende estimular una respuesta refleja de las fibras afectadas en forma de espasmo, gestos tuscular (placa motora). , que según los estudios llevados a cabo libera el colapso producido por la acetilcolina y regula el tono muscular, consiguiendo la desaparición de los síntomas. En muchos casos los resultados son sorprendentes, llegando a la eliminación total del problema.

Esta técnica tiene muy pocas contraindicaciones, con lo que es una buena terapia de elección para el tratamiento de PGM. Un fisioterapeuta formado en ella puede solucionar fácilmente estos problemas, pero hay que tener en cuenta que es un tratamiento muy específico, y no es útil para otras patologías musculares. Será el propio profesional el que considere en cada caso particular, cuál de las múltiples técnicas de nuestro marco de trabajo es la más eficaz.

Alberto Marquína

Fisioterapeuta Fs+

FLATO

A todos nos ha pasado alguna vez, al hacer algún tipo de ejercicio físico como correr, jugar al fútbol, baloncesto… que nos ha aparecido un dolor agudo en un costado.

¿ Qué es el flato?

Durante mucho tiempo se ha pensado que los culpables de estos dolores eran el diafragma y las costillas pero realmente los responsables de estos dolores son el hígado( dolor en el lado derecho) y el bazo( dolor en el lazo izquierdo).

El falto es un dolor que se asocia a un déficit de oxigenación sobre todo en las personas que no están acostumbradas a realizar ningún tipo de actividad física.. Para entender mejor este dolor vamos a explicar brevemente las funciones de cada uno de los dos órganos.

El hígado es un órgano situado en el cuadrante superior derecho de la cavidad abdominal y palpable debajo de nuestra parrilla costal derecha, cuya función principal es la de filtrar las sustancias dañinas de la sangre, digerir las grasas de los alimentos, almacenar el azúcar que el cuerpo necesita para obtener energía y eliminar toxinas.

El bazo se encuentra ubicado en el cuadrante superior izquierdo de la cavidad abdominal. Su función es la producción de glóbulos rojos durante la gestación y en la etapa adulta almacenar sangre oxigenada, aunque también forma parte del sistema inmunológico y circulatorio.

Cuando realizamos una actividad física nuestro cuerpo necesita sangre oxigenada para distribuirla por todo el organismo y como no dispone de tanta sangre oxigenada, el cuerpo la demanda y es el bazo el que le aporta esa sangre produciéndose contracciones del mismo para que salga la sangre. Si esta demanda se prolonga y el bazo se queda sin sangre oxigenada sus contracciones serán en vano y ahí es cuando aparecerá ese dolor costal agudo en este caso en el lado izquierdo. Cuando el dolor es en el lado contrario se debe al hígado ya que cuando realizamos un ejercicio físico nuestro cuerpo fabrica ácido láctico, el cual es degradado por el hígado. Esta actividad puede superar la capacidad de esta víscera llegando a producir el flato.

¿ Soluciones?

Para evitar los dolores causados por el hígado lo primero que debemos hacer es un trote suave para permitir al hígado metabolizar el ácido láctico y así impedir al cuerpo que lo acumule, este trote suave para calentar también beneficiará al bazo que no tendrá que trabajar tanto para reponer al organismo de sangre oxigenada ya que con el aumento progresivo de la actividad no bajarán tan bruscamente los niveles de oxígeno. Será necesario también un buen control de la respiración para mantener el oxígeno en unos niveles correctos y beber mucho agua para evitar la acumulación de toxinas en el hígado.

Nagore Gogenola

FisioSalud+ Alcobendas

Protocolo EPTE para Tendinosis Aquilea

Protocolo EPTE para una tendinosis aquilea: aplicación en interfase superficial, profunda e intratendón, seguido de vendaje antiisquémico de McConnell.

Paciente que arrastra la lesión de hace tiempo cada vez que sale a correr. Presenta degeneración del tejido tendinoso confirmado ecográficamente. Después de 5 – 7 semanas, con la aplicación de la electrolisis y el protocolo de trabajo semanal, se forman nuevas fibras de colágeno y se produce una regeneración completa del tejido lesionado.

 

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Fascitis plantar

La fascitis plantar es una inflamación de la aponeurosis plantar del pie. Es una patología que está presente día a día en la clínica, y que sin un calzado adecuado, unas pautas a seguir y un buen tratamiento de fisioterapia puede llegar a imposibilitarnos el día a día.

El síntoma predominante es dolor plantar en el talón o a mitad del pie, siendo la mañana el momento más crítico.

El tratamiento de fisioterapia que llevamos a cabo en  Fisiosalud+,  se basa en la aplicación de ultrasonido, corrientes analgésicas, microonda, estiramientos, kinesiotape y masoterapia de la fascia plantar entre otros.

Os mostramos la colocación de un kinesiotape para la fascitis plantar como parte de una sesión.

Flavia Garcia

Fisioterapeuta Fisiosalud+ Ciudad Lineal

Fisioterapeutas Madrid

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Tendinitis hombros

EJERCICIOS FÍSICOS PARA PREVENIR LOS SÍNTOMAS DE LA TENDINITIS DEL SUPRAESPINO

El músculo supraespinoso tiene su origen en la fosa supraespinosa de la escápula y su tendón se dirige hasta el troquíter o tubérculo mayor del húmero. Forma parte del llamado “manguito de los rotadores” estabilizando el hombro y ayudando en la separación del brazo.

La tendinitis de este músculo es la inflamación que se ocasiona en este tendón por el roce provocado por los movimientos repetitivos de elevación de hombro, que provoca un pinzamiento entre la cabeza del húmero y el acromion. Es una de las causas más frecuentes de hombro doloroso.

Deportes como baloncesto, voleybol, balonmano, tenis, pádel o trabajos que impliquen el uso del ordenador provocan continuamente esta fricción del tendón.

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Los síntomas que provoca esta lesión son:

–       Dolor al separar el brazo del cuerpo lateralmente

–       Dolor en la cara anterior del hombro que irradia hasta el cuello y parte superior de la espalda llegando hasta el codo en muchas ocasiones.

–       Limitación funcional y disminución de la fuerza en actividades de la vida diaria

–       Dolor al dormir sobre ese lado

Un tratamiento de Fisioterapia adecuado basado en diversas técnicas manuales (masaje profundo del tendón, electroterapia, hielo, masajes, estiramientos, fortalecimiento del resto de la musculatura que compone el manguito…) y adaptado a la evolución del paciente es bastante efectivo.

Como siempre la colaboración por parte del paciente es fundamental para el tratamiento, por ello a continuación se exponen una serie de ejercicios y estiramientos para prevenir que los síntomas vuelvan a aparecer.

1. Apoyar el brazo sobre una mesa dejando que el brazo doloroso cuelgue como un péndulo y balancearlo lenta y suavemente haciendo pequeños círculos durante un minuto. Añadir una mancuerna de 1 Kg (o un Kg de arroz…)

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2. Colocar la mano del brazo doloroso sobre el hombro opuesto. Con la otra mano tomar el codo desde abajo y empujarlo hacia arriba con suavidad hasta donde sea posible sin que esto produzca dolor Mantener esa posición durante unos segundos y luego llevar el brazo con suavidad hasta la posición inicial. Repetir 10-15 veces.

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3. Mantenerse erguido y colocar el dorso de la mano del lado afectado sobre la espalda. Con la otra mano, colocar el extremo de una toalla de baño sobre el hombro sano y coger con la mano que se encuentra atrás de la espalda. Mover con suavidad la toalla con la mano sana, elevando el brazo doloroso. Mover la toalla hasta donde sea posible sin que la maniobra produzca dolor. Mantener esa posición durante unos cuantos segundos y volver lentamente a la posición inicial. Repetir 10-15 veces.

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4. Espalda apoyada en la pared y manos en la nuca. Mover los codos hacia atrás hasta que toquen la pared. Mantener ahí durante unos segundos y después moverlos hacia delante. Repetir 10-15 veces.

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5. Colocar la mano del brazo doloroso atrás de la cintura. Con la palma dirigida hacia la espalda, tratar de levantar la mano sobre la espalda hasta donde sea posible, como si los dedos caminaran hacia arriba por la columna vertebral. Mantener esa posición durante unos segundos y luego dejar que la mano se deslice hacia la cintura. Repetir 5-10 veces.

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6. De pie con el hombro doloroso a unos 60-90 cm de la pared. Extender el brazo, colocar la yema de los dedos sobre la pared y subirlos suavemente hasta donde sea posible. A continuación, acercarse a la pared y ver si puede subir los dedos un poco más. El objetivo es alcanzar el punto en donde el brazo se encuentre extendido hacia arriba contra la pared. Al llegar a lo más alto posible, mantener esa posición durante unos cuantos segundos y luego bajar los dedos por la pared.
Repetir 5-10 veces.

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 Los siguientes ejercicios de nuevo con un peso de un Kg

7. Tumbado boca arriba con el codo pegado al cuerpo y flexionado a 90 grados, de manera que el antebrazo se dirija hacia fuera. Levantar lentamente la mano que sostiene la pesa, hasta que ésta apunte hacia el techo y regresar a la posición inicial. Repetir 10 veces. A medida que el hombro se fortalezca, repetir hasta 20 veces.

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8. Tumbado de lado con el codo pegado al cuerpo y flexionado a 90 grados, como en el ejercicio anterior. Levantar lentamente la mano que sostiene la pesa, hasta que ésta apunte hacia el techo; luego bajarla lentamente. Repetir 10 veces, hasta llegar a 20 veces a medida que el hombro se fortalezca.

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9. Sentado, sostener las pesas en ambas manos y girar las manos hasta que los pulgares apunten hacia el suelo. Extender los brazos unos 30 grados hacia delante, levantarlo suavemente hasta que se encuentren un poco por debajo del nivel del hombro y luego bajarlo. (No hay que elevarlos por encima del hombro porque esto puede perjudicar a los músculos y a los tendones por esfuerzo excesivo). Repetir 10 veces y aumentar el número de repeticiones en forma gradual hasta llegar a 2.

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Belén Peregrina

Fisioterapeuta Fisiosalud+ Don Ramón de la Cruz

BIBLIOGRAFÍA

–       Martínez Gil, José Luis; Lesiones en el hombro y Fisioterapia, Editorial Arán, Madrid (España) 2006. ISBN: 84-95913-89-5

–       Pérez, Javier; Fisioterapia del complejo articular del hombro, Editorial Masson, Barcelona (España) 2004. ISBN: 84-458-1370—6

–       Neiger, Henri; Estiramientos analíticos manuales, técnicas pasivas, Editorial Panamericana, Madrid (España) 2007. ISBN: 978-84-7903-349-1

–       Institut Ferran. Barcelona [acceso 1 Julio 2012]. Hombro doloroso. Disponible en: hhttp://www.institutferran.org/hombro_doloroso.htm

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Electrolisis Percutánea Terapéutica (EPTEÒ)

En Fisiosalud+ continuamos avanzando y evolucionando a la par que la tecnología. Renovamos nuestro dispositivo de Electrolisis Percutánea Terapéutica (EPTEÒ) para el tratamiento de tendinopatías crónicas (tendinosis). Un dispositivo que mejora sus prestaciones, ajustando la dosis terapéutica y permitiendo una mayor eficacia de tratamiento con un menor rango de dolor durante su aplicación.

La electrolisis percutánea consiste en la aplicación de una corriente galvánica a través de una aguja de acupuntura sobre el tejido tendinoso afectado, originando en éste una serie de cambios bioquímicos que aceleran el proceso regenerativo del propio organismo.

En Fisiosalud+ renovamos el compromiso de calidad con nuestros pacientes, adquiriendo el único dispositivo en el mercado con certificado sanitario oficial, y que en manos de nuestros profesionales especializados en EPTEÒ SYSTEM, pondrán en marcha el protocolo de tratamiento más adecuado.

Si llevas tiempo con una lesión tendinosa y las terapias habituales no funcionan, ponte en contacto con nosotros y evaluaremos tu caso sin compromiso.

 

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LA CERVICALGIA EN EL PÁDEL

La zona cervical es una región anatómica formada por las siete primeras vértebras, así como su articulación con la base del cráneo. Es una zona compleja, no sólo por su implicación biomecánica, sino también por las estructuras vasculares y nerviosas que la atraviesan en dirección a la cabeza.

La cervicalgia no es una patología únicamente asociada al mundo del deporte, sino que además su incidencia es muy alta en toda la población y en el desarrollo de todas las actividades. Sin embargo, nos vamos a centrar en por qué se produce en el pádel, cómo podemos evitarlo y que hay que hacer para solucionarlo.

La columna cervical es la más sección más móvil de toda la columna, y como consecuencia, se encarga de la primera compensación en caso de una fijación de movimiento en secciones inferiores. Esta hipermovilidad compensatoria provoca una irritación articular y como consecuencia un aumento del tono muscular, apareciendo los síntomas típicos de una cervicalgia.   Pero además hay que tener en cuenta que la región cervical está íntimamente relacionada con la funcionalidad de los miembros superiores, con lo que cualquier problema en alguno de ellos puede ocasionar fijaciones articulares y sobrecargas musculares que conlleven problemas cervicales. Es por esto que hay que tener en cuenta de nuevo la importancia del gesto técnico correcto, ya que cualquier problema en este sentido también puede afectar a esta región.

En el caso del pádel, y como ocurre en todos los deportes de raqueta, existe una complicación más: la asimetría. Debido a que uno de los dos lados es el que más se desarrolla durante la actividad deportiva, pueden producirse desequilibrios musculares y articulares que acaben generando patología cervical.

Una vez desarrollado el problema, además de dolor cervical, suelen asociarse síntomas cervicogénicos como cefaleas, vértigos, dolor irradiado y/o referido a miembros superiores, parestesias o sensación de hormigueo en las manos, etc., síntomas que pueden ser muy invalidantes no sólo para la actividad deportiva, sino también para la vida diaria.

¿Cómo podemos prevenir este tipo de dolencia? Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que es una patología muy común y puede que su aparición no sea debida a nuestro deporte, sino a otras múltiples causas como actitudes posturales incorrectas, sobreesfuerzos, estrés, patología de la articulación témporo-mandibular, etc…

A partir de aquí, una adecuada postura mientras jugamos, insistiendo en un correcto gesto técnico es muy importante para protegernos de posibles compensaciones musculares, pero además como parte de nuestra rutina de entrenamientos debemos introducir ejercicios de trabajo muscular específicos para mantener miembros superiores y musculatura cervicodorsal en un estado óptimo, sin olvidarnos de reequilibrar ambos lados del cuerpo.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que hay muchos jugadores, que debido al estado de concentración durante el juego, adoptan una postura en la que mantienen los hombros elevados, lo que induce a los trapecios y otros músculos cervicales a una contracción constante que puede dar lugar a los síntomas descritos.

En caso de comenzar a sentir los síntomas propios de una cervicalgia, o como medida de precaución, es recomendable recibir paulatinamente tratamiento de fisioterapia con masaje descontracturante, estiramientos musculotendinosos, calor local y todo lo que el fisioterapeuta crea conveniente.

Ciertas molestias cervicales tienen buena resolución pero si dejamos que evolucione puede acarrearnos problemas mucho más serios y más complicados de solucionar.

 

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El chaleco de Electro Estimulación Muscular en Fs+ revolucionario método de entrenamiento de alto rendimiento

Fisiosalud+ te pone en forma con una sesión semanal siempre supervisado por un fisioterapeuta . La electro estimulación  EMS  esta revolucionando el mundo del entrenamiento personal .  Al estimular  300 músculos de forma simultanea  activamos todos los sistemas energéticos del cuerpo , logrando una transformación corporal .

La alta intensidad de trabajo muscular logra quemar grasa hasta 72 horas después de cada sesión,  esto no es posible lograrlo con ejercicio convencional.   Al trabajar el glúteo de forma excéntrica tonifica y eleva esta zona clave de forma inigualable.  Lo mismo ocurre con los brazos, piernas, caderas y abdomen.. Todo se consigue con la mínima carga articular.

Tonificación y rectificación postural. La tecnología junto con fisioterapeutas Fs+ especializados en mejorar la postura. Unos minutos son suficientes para lograr resultados visibles en los primeros meses,  no es un trabajo pasivo pero se acorta el tiempo y numero de sesiones  necesarios par cumplir objetivos.  La activación muscular de 20 minutos  EMS  es equivalente a 4 horas de gimnasio convencional sin sufrimiento de las articulaciones.  El incremento de tono muscular  eleva nuestro metabolismo basal hasta 500 calorías al día, quemando grasa, incluso en reposo.

Relajación y regeneración. Este programa mejorara la vascularización , funcionando como analgésico,te hace sentirte mejor, favorece la eliminación del estrés.

Rendimiento deportivo. Utilizado por deportistas profesionales de distintas disciplinas y clubes de fútbol de primera y segunda división. Es el primer sistema que ha logrado mejorar velocidad en atletas de elite, uno de sus impulsores ha sido Usain Bolt. Muy recomendable para deportistas amateurs que quieren  mejorar su rendimiento deportivo.

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ESTUDIO BIOMECANICO DE LA MARCHA

El Estudio Biomecánico de la Marcha nos permite conocer si la pisada es correcta y si tiene relación con patologías, de esta forma se puede prevenir la aparición de futuras lesiones musculares y articulares.

Consiste en:

  • Exploración articular y muscular en camilla.
  • Análisis estático y dinámico de la huella plantar y la postura mediante el uso de plataforma de presiones.
  • Análisis de la carrera, para deportistas.
  • Análisis dinámico mediante filmación.

A partir de los resultados, valoramos la necesidad de realizar un tratamiento mediante la fabricación a medida de plantillas y/o tratamiento de Fisioterapia con ejercicios de fortalecimiento , estiramientos, cinesiterpia etc.

¿A quién va dirigido?

  • Niños: puede corregir defectos y prevenir lesiones en la edad adulta.
  • Deportistas: mejora el rendimiento deportivo gracias a la fabricación de plantillas.
  • Personas mayores: mejora la calidad de vida al mejorar la forma de pisar.

¿En que consiste? El pie esta diseñado para desarrollar de forma indolora una serie de actividad físicas cuyos fundamentos son la carga del peso del organismo y la deambulacion. Estos datos serán útiles para el diagnostico y la prevención desde las diferentes áreas de conocimiento; la medicina, la fisioterapia y la actividad física. Dentro de los datos que se facilitan podemos diferenciar:

Estudio de la huella  Tras la realización de un scanner milimétrico del pie se facilitan datos relativos a su estructura morfológica. Estos datos serán útiles para conocer las diferentes medidas y ángulos del pie.

Tipo de bóveda, talón y de antepié:        

Bóveda: Mediante el análisis de las huellas plantares puede determinarse si el sujeto tiene un pie normal o si presenta deformidades como pies planos, cavos, equinos, etc…       Talón: El talón forma un ángulo con el resto de la pierna. Antepié: La formula digital viene definida por la longitud de los dedos del pie:

  • Pie egipcio: El dedo gordo es mas largo que el segundo y el resto van siendo también mas cortos 1>2>3>4>5
  • Pie griego: El dedo gordo es más corto que el segundo, los demás van acortándose con relación al segundo. 2>1>3>4>5
  • Pie cuadrado: El dedo gordo y el segundo dedo son de la misma longitud. Los demás van disminuyendo. 1= 2>3>4>5

Análisis fotométrico  Se adjuntan imágenes del pie y miembro inferior. Se observara la morfología, simetría del desarrollo óseo, tropismo muscular y posición espontánea de la extremidad, comparando ambos lados por si existen asimetrías. Planos frontal anterior, frontal posterior y sagital.

Análisis de la marcha Imágenes extraídas de la filmación realizada en dinámica. Incluye tres planos: frontal anterior, posterior y sagital. La visión de espaldas o de frente permite mostrar las oscilaciones y traslaciones laterales en el plano frontal (eje antero-posterior con movimientos de adduccion y abducción). Desde el lateral se examinara la progresión en el plano sagital (eje transversal con movimientos de flexo-extensión). Para un correcto análisis cabe analizar los siguientes movimientos en las distintas articulaciones del pie.

En el tobillo, que es una articulación en mortaja, los movimientos principales son: flexión plantar y flexión dorsal o extensión. Existe un mínimo grado de movimiento lateral cuando el pie esta en flexión plantar.

–       Flexión plantar. Es el movimiento que discurre en un plano sagital y durante el cual la zona dorsal del pie, o parte de el, se aleja de la tibia. Ocurre sobre un eje de rotación transversal (bimaleolar). El mantenimiento del pie en esta posición determina un pie equino.

–       Flexión dorsal o extensión. Movimiento que discurre en un plano sagital y durante el cual la zona distal del pie o parte de el se aproxima a la tibia. Igualmente ocurre sobre un eje bimaleolar. El mantenimiento del pie en esta posición determina un pie talo. En la articulación subastragalina se producen los movimientos de:

–       Inversión. Este movimiento sucede en un plano frontal, durante el cual la superficie plantar del pie se inclina (gira hacia adentro) mirando hacia el plano medio. El mantenimiento del pie en esta posición origina un pie varo.

–       Eversion.Movimiento que tiene lugar en un plano frontal y durante el cual la superficie plantar del pie o parte de el gira hacia fuera, se aleja del plano medio. El mantenimiento en esta postura determina un pie valgo. En el antepié, en la articulación mediotarsiana, tienen lugar los movimientos de aduccion y abducción.

–       Aduccion. Movimiento sobre un plano transverso, en el que la parte distal del pie se desplaza o aproxima hacia la línea media del cuerpo. Ocurre sobre un eje vertical de rotación. El mantenimiento en esta posición da lugar a un pie adductus o en aproximación.

–       Abducción. Movimiento que tiene lugar sobre un plano transverso, durante el cual la zona del distal del pie se desplaza o aleja de la línea media del cuerpo. Si el pie se mantiene en esta posición se origina un pie abductus o en separación. Los movimientos del pie no son puros, de tal manera que los del tobillo se complementan con los de la articulación subastragaliana y la articulación mediotarsiana, según un eje helicoidal, dando lugar a:

–       Supinación. Se efectúa sobre 3 planos y consiste en el desplazamiento simultáneo del pie en flexión plantar, inversión y aduccion.

–       Pronacion. También se efectúa sobre 3 planos y consiste en el desplazamiento simultáneo del pie en flexión dorsal, eversion y abducion. Ventajas exclusivas

  • Estudio Biomecánico de la Marcha en Fisiosalud+ Barrio de Salamanca
  • Todos los tratamientos realizados mediante plantillas incluyen las revisiones necesarias hasta tu completa satisfacción.
  • Los tratamientos están garantizados, incluyendo ajustes o repeticiones del tratamiento en caso necesario.

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vendaje neuromuscular-fisioterpaia-kinesiotaping

VENDAJE NEUROMUSCULAR O KINESIOTAPING

 

 

El vendaje neuromuscular (VNM), también conocido como kinesiotaping, es una técnica de vendaje cada vez más extendida en la fisioterapia, y no sólo en el ámbito deportivo, que quizá es donde más se comenzó a aplicar. Actualmente es un complemento muy útil en los tratamientos de fisioterapia que se llevan a cabo para múltiples patologías, muchas de las cuales aparecen en la práctica del pádel.

Como fisioterapeuta, durante el desarrollo de mi trabajo me encuentro con mucho desconocimiento por parte de los pacientes de en qué consiste realmente esta técnica, por lo que aprovecharemos hoy para explicar en qué consiste y cómo funciona, y lo más importante, que el kinesiotaping es una técnica muy específica y compleja que sólo puede aplicar un fisioterapeuta con conocimientos de la misma, ya que no se trata de un simple esparadrapo que se coloca donde hay dolor.

La venda de kinsesiotape fue inventada por Joseph C. Komp en 1970, pero fue más adelante cuando el Dr. Kenzo Kase desarrolló en Japón el concepto sobre las aplicaciones neuromusculares. Desde aquí se fue extendiendo por todo el mundo, sobre todo a través del deporte, hasta convertirse en una técnica habitual para la recuperación de lesiones.

Aunque la aplicación inicial era estrictamente muscular, diversas corrientes han ido desarrollando también otras aplicaciones: ligamentosa, tendinosa, linfática, correctiva, etc.; pero siempre partiendo de la idea inicial.

La venda está formada por un tejido de algodón al que se le aplica una base adhesiva y que está configurado de forma que proporciona una serie de propiedades específicas en cuanto a elasticidad, adherencia y tensión que ejerce sobre la piel. En un principio se desarrollaron cuatro colores: rosa, beige, negro y azul (dos colores cálidos y dos fríos), pero en la actualidad se pueden encontrar múltiples colores en función de la marca comercial.

La elección del color tiene un significado fisiológico concreto, y no es exclusivamente estético, ya que está en relación a la cantidad de luz que un determinado color puede absorber. Los tonos cálidos absorben más la luz, de manera que proporcionan un mayor aumento de la temperatura local con respecto a los colores más fríos; sin duda esta circunstancia tiene su aplicación en función del tipo de patología a tratar.

La venda elástica no tiene nada más, y todos los efectos terapéuticos que produce se llevan a cabo por la composición de su tejido, la absorción de la luz y la manera de aplicarlo, ya que existen múltiples formas de aplicación en función del tipo de patología y de lo que queremos conseguir. Es decir, las vendas de kinesiotape NO tienen ninguna sustancia o medicamento al que podemos atribuir sus efectos.

Entonces, ¿cómo se comporta el vendaje y cómo consigue sus efectos? A través de la piel, que es un órgano sensorial. La piel es capaz de detectar los cambios de presión y temperatura a través de diferentes estructuras nerviosas, y transmite dichos cambios a nuestro cerebro, el cuál elaborará una respuesta en función de dicho estímulo.

Como hemos explicado, el entramado de tejido que forma la venda tiene unas características elásticas que nos permitirán aplicar mayor o menor tensión de la venda, en función de la patología y de lo que queremos conseguir. Esa tensión de la venda se traduce en una tracción sobre nuestra piel, de manera que a través de la respuesta de nuestro cerebro, se podrá modificar el tono de la musculatura subyacente, ya sea disminuyéndolo (inhibición) o aumentándolo (facilitación). Es lo que se conoce como efecto propioceptivo, o más concretamente exteroceptivo.

Además, una vez colocada la venda, ésta tiene la capacidad de formar unas elevaciones de la piel conocidas como convoluciones (arrugas en la piel), que disminuyen el tono de la piel, aumentando el espacio celular subcutáneo y disminuyendo la presión de dicho espacio, lo que tendrá un efecto sobre la circulación sanguínea y linfática (reducción de edemas), y sobre los nociceptores (receptores del dolor).

A partir de aquí, el fisioterapeuta, en función de la patología a tratar y del efecto que quiera conseguir, utilizará la técnica más correcta para su aplicación, basándose en sus conocimientos específicos sobre kinesiotaping y sobre su experiencia en el tratamiento de lesiones.

Espero que estas mínimas nociones sobre cómo funciona un vendaje neuromuscular sean suficientes para hacer entender que uno mismo, sin el conocimiento adecuado, no puede utilizar las vendas de kinesiotape. El vendaje neuromuscular tiene muchas aplicaciones y será tu fisioterapeuta el que recomiende y aplique la técnica más correcta.

 

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Cuatro reglas para hacer abdominales sin dañar la espalda

Cuatro reglas para hacer abdominales sin dañar la espalda. Si no realizamos los abdominales en la postura correcta corremos el riesgo de provocarnos lesiones en otras regiones del cuerpo. ¿Cómo hacer abdominales sin dañar la espalda?
1-Importante partir de una postura correcta sea cual sea el tipo de abdominal que hagamos. Pegar la espalda recta a la superficie en la que nos apoyemos.
2-Cuando hagamos fuerza para despegarnos del suelo se debe tirar de los abdominales, evitando hacerlo desde la espalda o los hombros, evitando cargar cervicales.
3-El movimiento de retorno a la posición inicial. debe realizarse de tal forma que la espalda vuelva a colocarse completamente pegada a la superficie ejerciendo fuerza con los abdominales.                                                                                                                                                                          
4-Los estiramientos de los músculos de la espalda, antes y después de hacer las abdominales.

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Artroscopia de rodilla

Es una cirugía en la que se utiliza una cámara diminuta para visualizar por medio de un monitor el interior de la articulación  de la rodilla. Se hacen pequeños cortes para introducir la cámara y los pequeños instrumentos quirúrgicos dentro de la rodilla.

  • Anestesia local. El paciente permanecerá despierto.
  • Anestesia regional. El anestésico se inyecta en la columna vertebral. El paciente estará despierto, pero no podrá sentir nada de la cintura para abajo.
  • Anestesia general Paciente  dormido y no sentirá dolor.

El cirujano hará dos o tres pequeñas incisiones alrededor de la rodilla y se bombeará una solución salina en su interior.

Se introduce un tubo con una cámara diminuta en el extremo a través de una de las incisiones. La cámara lleva pegada  un monitor de video que le permite al cirujano ver dentro de la rodilla.

El cirujano puede colocar otros instrumentos quirúrgicos pequeños dentro de la rodilla a través de las otras incisiones.

Al final de la cirugía, se drenará la solución salina de la rodilla. El cirujano cerrará las incisiones con sutura y las cubrirá con un apósito.

La artroscopia se puede recomendar para estos problemas de rodilla:

  • Menisco roto. La cirugía se hace para repararlo o extirparlo.
  • Un ligamento cruzado anterior LCA) o ligamento cruzado posterior (LCP) dañados o rotos.
  • Rótula fuera de su posición (desalineación).
  • Pedazos pequeños de cartílago roto en la articulación de la rodilla.
  • Extirpación del quiste de Baker.
  • Fracturas de los huesos de la rodilla.

La mayoría de las personas se va para la casa el mismo día de la cirugía y permanecer activos después de estas cirugías.

La recuperación de procedimientos simples es rápida. Se necesitará usar muletas durante algún tiempo aunque la recuperación completa puede tardar desde varios meses hasta un año. Es altamente recomendable el tratamiento de Fisioterapia.

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¿Cuando aplicar frío y como?

Podemos aplicar frío a  músculos, tendones, ligamentos, huesos, vasos sanguíneos…

Normalmente se aplica frío en situaciones Post-traumaticas, como una lesión por contusión, esguince, rotura de fibras, tirón muscular…  que viene acompañada de dolor,  edema o hematoma.

La  vasoconstricción del frío  ayudará a la coagulación de la zona.

El frío facilita el proceso de recuperación tras la lesión: disminución del edema,  la inflamación, el espasmo muscular, el dolor…

Debemos protegernos de la aplicación directa del hielo para evitar quemaduras en la piel, es recomendable usar una toalla, compresa o papel para evitar la exposición directa.

Existen muchos medios : bolsas de hielo , cold packs,  paños húmedos refrigerados, sprays  frío, geles fríos …

Los baños de agua fría también son efectivos para aplicar frío de una forma más global.

Consulta a nuestros fisioterapeutas. Estamos presentes en  Madrid y Valencia.

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Electroacupuntura para el tratamiento del dolor

La Electroacupuntura es una forma de acupuntura donde una pequeña corriente eléctrica se pasa entre pares de agujas de acupuntura.

Las recomendaciones terapéuticas para la electroacupuntura, independientemente del equipo utilizado, se basan en la frecuencia (Hz) e intensidad (mA) del estímulo.

– La Baja frecuencia y alta intensidad se utiliza para tratar afecciones crónicas y dolor crónico.

– La Alta frecuencia y baja intensidad se utiliza para tratar afecciones agudas y dolor agudo.

Se considera que esta práctica amplifica los resultados de la acupuntura regular, puede restaurar la salud y el bienestar, y es especialmente buena para el tratamiento del dolor.

Beneficios de la electroacupuntura

De acuerdo al libro “Electroacupuncture: A Practical Manual And Resource”, escrito por David F. Mayor, se recomienda en diversos casos el uso de la Electroacupuntura, por los siguientes motivos:

– La Electro-acupuntura potencia los efectos del método tradicional de la acupuntura.

– El tratamiento de Electroacupuntura requiere menos tiempo que el tradicional.

– En algunos casos se registraron resultados más rápidos y duraderos.

– La Electroacupuntura produce efectos específicos sobre el dolor, la relajación, la circulación y los músculos, que difieren de los efectos del método tradicional.

– La Electroacupuntura produce una fuerte estimulación, a diferencia de la acupuntura tradicional.

– La Electroacupuntura se constituye en una buena opción para los niños y personas con sistema inmunológico débil.

 

De esta forma la electroacupuntura es una herramienta de la que dispone la fisioterapia para tratar muchas patologías que cursan con dolor agudo o crónico.

No dudes en consultarnos si padeces este tipo de problema, en Fisiosalud+ podemos ayudarte. Busca soluciones terapéuticas en las mejores clínicas de Fisioterapia en el centro de Madrid, Alcobendas, San Sebastian de los reyes y Valencia. Los mejores fisioterapeutas cerca de ti.

 

 

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Fractura de tibia y perone ¿Cuando se recupere la fractura, podré volver a realizar lo que hacía?

Este tipo de lesiones aún habiendo realizado un buen trabajo de Fisioterapia puede afectar la estabilidad del tobillo o a la correcta dinámica de la marcha.Una vez haya consolidado la fractura, se debe realizar un estudio de la huella estática y dinámica para valorar si hay alguna alteración que predisponga a nuevas lesiones.

Si hay osteosintesis y con un buen acoplamiento de la misma no es necesario quitarla, pero en ocasiones molesta y el cirujano es el que debe determinar y valorar el retirar la misma.

 

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Cuándo hacer una resonancia

Si el afectado presenta un déficit neurológico grave o progresivo, sí debería someterse a un TAC o, preferiblemente, una resonancia magnética. También deben pasar por el escáner aquellos pacientes en los que el examen físico haya sugerido alguna enfermedad subyacente (síndrome de cauda equina, infección vertebral, un tumor…)
Fuente: Colegio Americano de Médicos y la Sociedad Americana del Dolor

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Pubalgia

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Lesión que se presenta al realizar actividad deportiva de forma diaria. El dolor es un síntoma de una osteopatía dinámica de pubis y se irradia hacia las zonas cercanas a las ingles o el bajo abdomen.

Tipos de pubalgia:
Alta: Se produce cuando se inflaman los músculos rectos anteriores del abdomen y causa el dolor en la musculatura abdominal.
Baja: En los músculos aductores. Esta lesión suele afectar más al aductor mediano.
Mixta: Conectan ambos grupos musculares.

Muy habitual en futbolistas, ya que sufren una gran carga de trabajo en esta zona y sin tiempo necesario para una recuperación debido a la gran cantidad de partidos que juegan.

Calambres- Musculares

Calambres Musculares 

Se presentan cuando el músculo se tensiona y no se relaja.
Los calambres musculares son comunes y con frecuencia se presentan cuando un músculo se sobrecarga. Entrenar cuando no has tomado los líquidos suficientes (deshidratado) o cuando tienes niveles bajos de minerales, como potasio o calcio son las causas más comunes.
Debes acudir al Fisioterapeuta o médico si los calambres no desaparecen con el simple estiramiento y duran mucho tiempo.

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Fascitis Plantar

Tratamiento Fascitis Plantar
Por lo general es bastante efectivo, aunque suele tardar varios meses en resolverse, por lo que se debe mantener el tratamiento hasta la remisión del dolor.
Se recomienda la administración de Aines como tratamiento médico y fisioterapia para recuperar la elasticidad y eliminar el dolor por medio de masajes, estiramientos, vendajes, etc…

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Como iniciarse en el #Running

Zapatillas: acudir a una tienda especializada para que nos aconsejen según nuestra pisada, peso y forma de correr.
Calentamiento: Para prevenir lesiones y hacer que nuestro cuerpo se acomode a una actividad más intensa. Carrera suave, andar rápido, movilizar articulaciones y estiramientos.
¿Cuántos días salgo a correr?: Es mejor empezar con unos tres días a la semana, siempre dejando uno de descanso entre medias.
¿Cuántos kilómetros corro?: iremos en progresión, de menos a más.
¿A qué velocidad corro?: olvídate de correr rápido, hará que salir, el objetivo básico es disfrutar y llevar un ritmo sin jadear o con la respiración muy agitada.
¿Qué hago al acabar de correr?: Haremos algo de estiramientos y volveremos a casa andando o trotando suave.

Periostitis tibial

Qué es la periostitis tibial

En la práctica del running pueden aparecer multitud de lesiones, pero hay algunas que son más temidas que otras debido a su gran incidencia, su rápida instauración y su lenta evolución. La periostitis tibial es una de ellas

La periostitis tibial, junto con la fascitis plantar, es posiblemente la lesión más común en los corredores de fondo y medio fondo.

Periostitis tibial

¿Qué es la periostitis tibial?

Como su propio nombre indica la periostitis es la inflamación del tejido que rodea al hueso (peri- alrededor; -ostio- hueso; -itis inflamación).

El periostio es una fina capa de tejido fibrovascular que rodea al hueso, protegiendo y nutriendo a éste, y sirviendo de sostén para la inserción de tendones y músculos.

En el caso de la tibia podemos encontrar a los músculos gemelos, soleo, tibial posterior, flexor de los dedos y tibial anterior, todos ellos implicados en el running.

Este tipo de lesión, salvo traumatismo directo, suele estar relacionado con un mal entrenamiento o un exceso de actividad, con lo que nos puede servir para regular tanto la calidad como la cantidad de nuestros entrenos.

En la periostitis tibial nos encontramos con una irritación del periostio que provoca inflamación local y dolor insidioso al correr.

El impacto repetitivo del pie contra el suelo tiene como consecuencia un trabajo de amortiguación llevado a cabo por la musculatura correspondiente, de manera que tanto la tracción de dichas inserciones musculares como la compresión de la masa muscular en contracción, hace que aparezca un sufrimiento excesivo en el periostio.

Además, cuando cualquier persona comienza en esta actividad deportiva existe una tendencia al engrosamiento de la masa muscular, y en especial la musculatura de la pierna (de rodilla hacia abajo), sobretodo gemelos, tibial anterior y peroneos laterales.

Dicho engrosamiento aumenta la presión de los tejidos sobre el periostio lo que provoca los síntomas anteriormente descritos.

Factores de riesgo

Hasta ahora llegamos a la conclusión de que en los inicios de este deporte y si entrenamos mal o en exceso es muy probable que pueda aparecer una periostitis tibial, pero existen más factores que lo pueden originar y/o incrementar:

El exceso de entrenamiento por terreno duro (asfalto), ya que aumenta las vibraciones que el cuerpo debe absorber.

Entrenos repetitivos por cuestas porque provocan que la zancada sea más corta y que forcemos más los gemelos, lo que aumenta la presión sobre el periostio.

Zapatillas inadecuadas para el corredor, sobre todo si tienen menos amortiguación de lo necesario o si están muy gastadas, ya que la absorción de los impactos sería mucho menor.

Una técnica incorrecta puede provocar apoyos incorrectos o tensiones musculares inadecuadas, lo que aumentará la tensión sobre el periostio a través de las inserciones.

Cualquier desequilibrio biomecánico del miembro inferior: hiperpronación del pie, supinación excesiva, pie plano valgo, pie cavo, asimetrías de los miembros inferiores, hipertorsión tibial, genu varo….

La falta de reposo cuando se presentan los síntomas pensando que irán remitiendo.

No estirar o hacerlo inadecuadamente.

Traumatismos repetidos directo sobre la tibia debido a otras actividades o deportes.

Tratamiento

Conocemos las causas más probables para sufrir una periostitis tibial, de modo que ya sabemos cómo podemos prevenir la lesión.

Ante la aparición de los síntomas la primera medida a tomar es el reposo deportivo; a continuación debemos revisar la calidad y cantidad de nuestros entrenos, las zapatillas y la técnica empleada.

Si cualquiera de éstas fuera la causa, la revisión de la misma, unos días de reposo y la aplicación de frío local en la zona puede eliminar el problema. Si los síntomas no remiten lo mejor es acudir a un fisioterapeuta para que lleve a cabo una exploración, conseguir encontrar la causa y planificar un tratamiento según el caso.

Sesiones de terapia manual, electroterapia, vendajes e incluso la utilización de plantillas o taloneras de descarga pueden ser medidas suficientes para que remitan los síntomas. También hay que tener en cuenta la posible visita a un podólogo para hacer un estudio de la pisada por si fuese necesario algún tipo de corrección.

Lo que siempre debemos tener en cuenta es que los síntomas no remitirán si no le damos importancia al reposo deportivo.

Alberto Marquina Rodríguez

Fisioterapeuta. Colegiado nº 2.973

Fuente: www.vitonica.com

Lesiones musculares deportivas y cómo prevenirlas

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PATOLOGÍA DE LOS MÚSCULOS PERONEOS LATERALES

La patología directa sobre los músculos peroneos laterales no se produce con demasiada frecuencia, sin embargo su incidencia como lesión asociada a otras patologías tiene mucha importancia.

Anatomía y biomecánica

Para poder identificar la lesión y comprender cómo se produce debemos tener algún conocimiento previo sobre su anatomía y su función.

Los músculos peroneos laterales, que ocupan la región anteroexterna de la pierna, son dos: peroneo lateral corto, más profundo y pegado al peroné, y peroneo lateral largo, que cubre al corto.

Desde su origen ambos peroneos descienden por el lateral de la pierna hasta transformarse en sendos tendones que pasan por detrás del maléolo lateral (saliente óseo a la altura del tobillo) para dirigirse hacia sus inserciones: en la cola del quinto metatarsiano el corto y en la cara plantar de la cabeza del segundo metatarsiano el largo.

La función esencial del peroneo lateral corto es la abducción del pie, es decir llevar el pie hacia fuera, y la del largo es la abducción, la flexión plantar y la pronación del pie, siendo un importante estabilizador del arco interno del mismo.

Desde el punto de vista biomecánico y relacionándolo con el running, el peroneo lateral largo colabora junto con los gemelos, el sóleo, el tibial posterior y los flexores de los dedos para hacer el despegue del pie e impulsarnos en cada zancada, aunque su función más importante es proporcionar estabilidad a la articulación del tobillo y al arco interno del pie.

Manifestaciones clínicas.

Existen diferentes patologías relacionadas directa o indirectamente con los músculos peroneos laterales, pero en todos los casos la sintomatología más característica es común a todos ellos: dolor retromaleolar, tumefacción y crepitación.

Antes de asociar la patología directamente con la práctica del running debemos aclarar distintos tipos de trastornos que pueden aumentar su incidencia, sin ser por ello causa propia de la actividad deportiva.

-Variación anatómica del “peroneus quartus”. En un 20% de individuos se ha descrito un cuarto músculo peroneo. Esta variación anatómica se denomina peroneus quartus y puede provocar un conflicto de espacio en la región más distal del peroné, justo antes de pasar por detrás del maléolo lateral.
A este nivel los tendones de los peroneos laterales largo y corto están comprimidos entre el hueso y un sistema ligamentario que los mantiene en esa posición y que se denomina retináculo superior. Podemos comprender que en un espacio tan reducido y ya de por sí comprometido, la presencia de otra estructura puede provocar alguna disfunción.

-Anomalía del “os peroneum”. El tendón del peroneo lateral largo cuando se acoda al pasar por debajo de la planta del pie, a la altura del canal que forma el hueso cuboides, puede sufrir una osificación, lo que puede originar dolor en dicho punto y también la aparición de los síntomas descritos por una alteración de la función.

-Inestabilidad crónica por esguince del LLE. Un esguince grave del ligamento lateral externo (LLE) del tobillo o la repetición de varios puede ocasionar una inestabilidad en la articulación debido a los daños sufridos en los diferentes haces de dicho ligamento. Además en muchas ocasiones se produce una rotura del retináculo superior de los peroneos, que mantiene pegado los tendones al surco retromaleolar. Si esto ocurre pueden producirse luxaciones recidivantes de los tendones que aumenten más aún la inestabilidad externa del tobillo, lo que genera la aparición de los síntomas descritos anteriormente.

-Rotura por sobreestiramiento. En el mecanismo lesional del esguince del LLE los músculos peroneos sufren un máximo estiramiento, lo que puede provocar su lesión; pero además, de forma automática y para estabilizar el pie y evitar lesionarnos, suele producirse una contracción brusca de dichos músculos. Esa contracción en ocasiones es tan fuerte que puede provocar una fractura por avulsión (arrancamiento de un fragmento óseo) de los puntos de inserción de los tendones: es muy común la avulsión de la cola del quinto metatarsiano, punto en el que se inserta el tendón del peroneo lateral corto.

Estas son las patologías más importantes relacionadas directamente con los tendones peroneos y podemos clasificarlas como lesiones primarias. Sin embargo, en relación con el atletismo, la patología de los tendones de los peroneos suele aparecer como lesiones secundarias a otra lesión o trastorno.

En estos casos la manifestación clínica más común es la tendinitis aguda, en la que se produce la inflamación de uno o de los dos tendones, lo que provocan los síntomas descritos. El mayor problema es que ambos tendones utilizan la misma vaina fibrosa que los envuelve, de manera que en zonas más estrechas, como en la región retromaleolar, la inflamación de una de las estructuras provoca un atrapamiento que impide que ambos tendones se deslicen adecuadamente durante el movimiento del pie.

Siempre que tenemos una lesión nuestro cuerpo intenta proteger la zona mediante compensaciones musculares o mediante modificación de posturas y gestos. En el caso del pie, además de una posible lesión inicial hay que prestar atención a alteraciones de la estática (pie plano, pie cavo, hiperpronación…), ya que se suelen cambiar las cargas o modificar el paso durante la marcha, y ahí es donde los peroneos suelen sufrir lesiones secundarias a una lesión inicial. Esa adaptación de las cargas o de los movimientos provoca un mayor estrés en los músculos y tendones peroneos llegando a producir la inflamación y todos los síntomas descritos.

Tratamiento.

En cuanto a cómo tratar estas patologías todo depende de cuál sea la causa y se debe analizar cada caso personalmente para ver qué tipo de tratamiento se debe llevar a cabo, siendo la cirugía muy adecuada en los casos de peroneus quartus, os peroneum o rotura del retináculo superior; sin embargo en el caso de las tendinitis agudas se puede hacer un tratamiento más conservador, basado en medidas antiinflamatorias y en fisioterapia.

Una vez diagnosticada la tendinitis el tratamiento inicial consistirá en reposo deportivo, aplicación de hielo local y la utilización de electroterapia regenerativa como los campos magnéticos y el ultrasonido, y si es posible, visitar al médico para que nos recomiende algún fármaco antiinflamatorio. Una vez reducida la inflamación el fisioterapeuta planificará un tratamiento acorde a la evolución de la patología y una progresiva vuelta al entrenamiento cuando lo considere oportuno.

El mayor problema de una tendinitis es que si no se le da la importancia debida se puede convertir en una tendinosis, donde ya no existe una inflamación de las estructuras dañadas y ya no se trata de una fase inicial o aguda de la lesión. Una tendinosis es una lesión crónica del tendón en la que éste sufre una degeneración del tejido que puede provocar dolor crónico y dificultar la actividad deportiva de forma permanente.

A veces cuesta mucho dejar de practicar nuestra actividad deportiva por una ligera molestia o por lesiones “poco importantes”, pero no hacerlo puede suponer, no sólo que dicho problema empeore sino también la aparición de patologías secundarias. Las tendinitis de los músculos peroneos suelen aparecer en estos casos y su resolución a veces es más complicada que la lesión inicial.

Alberto Marquina Rodríguez
Fisioterapeuta.
Colegiado nº 2.973

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La Rodilla del Corredor

La rodilla es una articulación muy compleja que sufre mucho con cualquier deporte de impacto como ocurre en el running. Hay que fijarse que, por un lado, ha de ser muy móvil para poder desplazarnos y por el otro, tiene que ser muy estable para poder mantenernos en pie, como una columna.

¿Y cómo es posible que en una misma articulación se sumen conceptos tan opuestos como movilidad y estabilidad? Esto es posible gracias a su complejidad biomecánica y a las numerosas estructuras tanto pasivas como activas que la forman. Sin embargo, esta peculiaridad también hace que sea una articulación muy vulnerable.

Lesiones de rodilla hay muchas, siendo muy numerosas aquellas que son consecuencia de un traumatismo tanto directo como indirecto debido a caídas, golpes, etc…, no obstante, vamos a centrarnos en aquellas patologías que no son consecuencia de un traumatismo agudo, sino en aquellas lesiones que van apareciendo paulatinamente por llevar a cabo gestos y movimientos repetitivos durante un período largo de tiempo.

Condropatía rotuliana: definición.

La condropatía rotuliana puede definirse como la lesión del cartílago articular que tapiza la cara posterior de la rótula. Podemos hablar de un proceso degenerativo del cartílago, que es considerado como normal en el envejecimiento, y que en determinadas circunstancias aparece a edades más tempranas en función de patologías que afectan a la rodilla o por el exceso de presión de la rótula sobre el fémur de forma repetitiva, como ocurre en el running. La condropatía rotuliana es común en los deportes en los que existe un fuerte impacto de los miembros inferiores sobre el suelo y es muy frecuente en los atletas que practican carreras de larga distancia.

Mecanismo de lesión. Problemas de alineación.

En condiciones normales la rótula se desliza sobre el fémur durante los movimientos de flexión y extensión a través de un “carril” que éste presenta y que se conoce como tróclea femoral, que al igual que la cara posterior de la rótula está tapizado por cartílago articular. De esta forma, durante la extensión, la rótula asciende hasta situarse por encima de los cóndilos femorales, y a medida que la rodilla se va flexionando la rótula desciende a través de la tróclea femoral aumentado el contacto de las superficies articulares.

Una vez entendido esto es fácil suponer que una buena alineación de la rótula en toda la fase del movimiento es fundamental para que la biomecánica sea correcta; sin embargo, existen múltiples casos en los que esto no es así y pasaríamos a hablar del “síndrome de mala alineación patelar”, que es muy común en muchos corredores y que en la mayoría de los casos está asociado a una hiperpronación del pie.

Sintomatología.

El síntoma más importante y característico es el dolor en la región anterior de la rodilla, relacionado con la actividad deportiva, y que empeora según se incrementa el ritmo y/o la intensidad de dicha actividad. A partir de aquí los síntomas pueden aparecer en nuestra vida diaria y suelen aumentar muy a menudo en ciertos gestos como al subir y bajar escaleras.

A veces pueden aparecer crepitación y crujidos, y en el caso de haber sufrido previamente una luxación o subluxación de la rótula, puede aparecer también inestabilidad rotuliana.

Para poder entender la posterior evolución de la lesión debemos entender en primer lugar qué es lo que duele y por qué. El cartílago articular no tiene terminaciones nerviosas, de manera que no se puede sentir dolor propio del cartílago, y tampoco llegan a él vasos sanguíneos, con lo que se nutre exclusivamente del líquido sinovial de la articulación.

Entonces, ¿de dónde viene el dolor? Lo que ocurre es que el cartílago se va degenerando, va perdiendo consistencia, se cuartea y empieza a no ser eficaz en su función de amortiguación de los impactos, de manera que el hueso subcondral (parte de hueso que tapiza dicho cartílago y que está inmediatamente por debajo de éste) comienza a recibir una mayor carga en cada impacto. El dolor aparece porque el hueso subcondral sí está inervado y, consecuentemente, está sufriendo mayor carga de lo habitual.

Tratamiento.

Como en todas las lesiones la evolución varía en función de múltiples factores tanto internos como externos. Si el problema aparece como consecuencia de alguna patología pasada o por alguna alteración de la estática o de la dinámica del miembro inferior, habrá que corregir éstas (hiperpronación del pié, síndrome de mala alineación patelar, luxaciones o subluxaciones recidivantes de rótula, etc.). Tampoco deberíamos olvidar que en muchas ocasiones el uso de unas zapatillas inadecuadas puede provocar cambios en los apoyos y en las cargas que pueden reproducir el problema.

Sin embargo, vamos a centrarnos en aquellos casos en los que, sin existir patología previa ni ninguna otra alteración, comienzan a manifestarse los síntomas.

La primera medida a tomar es el reposo deportivo relacionado con cualquier actividad que implique contacto contra el suelo. El hueso subcondral está sufriendo a cada impacto, así que debemos disminuirlo todo lo posible.

Desde el punto de vista fisioterápico, en esta primera fase no se puede hacer gran cosa, salvo intentar disminuir el derrame articular y el edema si lo hubiera, utilizando las diferentes técnicas de electroterapia de las que se dispone, crioterapia y masaje evacuatorio si fuera preciso. Existe una complicación muy común en estos casos de la que hablaremos en próximos artículos y que sí puede tratarse durante esta fase: tendinitis del tendón rotuliano.

Con el reposo deportivo y las medidas indicadas ayudamos a nuestro cuerpo a reaccionar frente al problema. Como el hueso subcondral está sufriendo una mayor sobrecarga nuestro cerebro “ordena” aumentar la actividad osteoblástica y se produce un refuerzo en la zona afectada para protegerlo (esclerosis ósea). Esto consigue que el dolor disminuya e incluso que desaparezca, pero la lesión del cartílago perdurará en el tiempo.

Desde el punto de vista médico se suelen utilizar tratamientos farmacológicos con sustancias presentes en el líquido sinovial de la articulación para ayudar a reforzar la nutrición del cartílago (ácido hialurónico, mucopolisacáridos, etc.), lo que puede frenar de alguna manera el proceso degenerativo. Pero lo que se ha destruido no se recupera, ya que el cartílago no tiene poder regenerativo al no estar vascularizado. A veces incluso se intenta aumentar la densidad del líquido sinovial para espesarlo ligeramente y ayudar a amortiguar más las cargas.

En una fase más subaguda, y siempre y cuando no exista derrame articular, la fisioterapia puede ayudarnos mediante ejercicios que tonifiquen el cuádriceps. Con esto se conseguirá estabilizar el movimiento de la rótula sobre el fémur reduciendo el exceso de presión, aunque siempre debe ser supervisado por un fisioterapeuta ya que hay ejercicios que pueden ser perjudiciales.

Para los casos más crónicos y graves o para deportistas de élite, el tratamiento quirúrgico es una opción: microperforaciones, autoinjertos de cartílago, cultivos de condrocitos, etc. Es una manera de poner freno a la lesión pero no es una garantía para volver a la práctica del running.

Conclusión.

Este tipo de lesiones son un desgaste estructural producido por el exceso de presión de las superficies articulares y la única manera de frenarlo es poner fin a la actividad que lo ha producido, al menos en un principio.

Aunque es cierto que en muchos casos (los más leves) el reposo durante un tiempo puede hacer desaparecer el dolor, eso no significa que el problema haya desaparecido. Lo que ocurre es que nuestro cuerpo intenta protegerse, pero no es definitivo: es muy posible que si volvemos a entrenar con intensidad o con tiradas muy largas el problema vuelva con el tiempo.

En el mejor de los casos, una vez desaparecidos los síntomas, puede que podamos seguir practicando el running pero sin abusar de la duración, la frecuencia y la intensidad de los entrenos. No obstante lo más recomendable es visitar a tu fisioterapeuta para hacer una valoración personalizada del caso, ya que cada persona se puede comportar de diferente manera ante el mismo problema.

Alberto Marquina Rodríguez
Fisioterapeuta
Col. nº 2.973

foto: rodillacorredor.es

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El Tendón de Aquiles del Corredor

Acerca del tendón de aquiles hay que recordar que en la mitología griega Aquiles solía ser calificado como ‘el de los pies ligeros’, ya que se le consideraba el más veloz de los hombres, en leyendas posteriores se afirmaba que Aquiles era invulnerable en todo su cuerpo salvo en su talón.

Las leyendas sostienen que Aquiles murió en batalla al ser alcanzado por una flecha envenenada en el talón, de donde nace la expresión “talón de Aquiles” , expresión que ha llegado hasta nuestros días para aludir una debilidad personal, ¿Y los corredores?… ¿tienen en su talón su punto débil?

El tendón de Aquiles es de especial importancia en el corredor, principalmente en el fondista, pero también en el corredor popular.

Con el aumento del número de corredores populares se ha constatado un aumento en las lesiones sobre el tendón de Aquiles.

Las lesiones aquileas son muchas y variadas: roturas, tendinitis, tendinosis… en esta ocasión nos vamos a centrar en la tendinitis aquilea, la que se presenta con mayor frecuencia y que supone el 20% de las tendinitis del pie y el 10% en los corredores de fondo.

La definición médica de dicha patología nos habla de un proceso inflamatorio del tendón que une los músculos de la pantorrilla (gastrocnemios o gemelos y soleo) con el hueso calcáneo del pie.

Los tres músculos se unen formando el tríceps sural en el denominado tendón de Aquiles.

La principal función de éste es la flexión plantar. Se trata de uno de los tendones más potentes del cuerpo, de ahí su importancia y la gran cantidad de patologías que puede presentar.

La tendinitis aquilea es una lesión por sobreesfuerzo, por tanto es de fácil comprender que los corredores desarrollen con tanta frecuencia este tipo de patologías.

La tendinitis aquilea suele presentarse con mayor frecuencia en los corredores de fondo, jugadores de baloncesto, tenistas y corredores que realicen sus entrenamientos en pista dura o con zapatillas de baja amortiguación…qué importante es un buen calzado!

Se han identificado errores de entrenamiento que son factores desencadenantes de dicha tendinitis; entre ellos incluimos:

  • Entrenamientos repetidos en pendientes
  • Aumentos repentinos en las distancias
  • Calentamientos inadecuados o inexistentes
  • Entrenamientos sobre terrenos desiguales
  • Aumento en la intensidad de los ejercicios

También existen otros factores que son premonitorios en la aparición de este tipo de patología:

  • Morfología del pie deshidratación
  • Edad Tendón de Aquiles corto
  • Dismetría de miembros inferiores
  • Climatología

Y que deberemos tener en cuenta a la hora de realizar el diagnóstico fisioterápico.

El síntoma principal en la tendinitis aquilea es el dolor en el tendón de Aquiles. Suele ser un dolor de aparición repentina tras un entrenamiento intenso. Posteriormente se traducirá en un aumento del dolor con la actividad ,al inicio de las sesiones de entrenamiento, y al final de las mismas.

Posiblemente el dolor cese en reposo. Además encontraremos hinchazón, crepitación dolorosa al tacto que aumenta con la actividad, rigidez del tendón e impotencia funcional. Es importantísimo analizar todos los síntomas y signos no sólo para poder tratarla sino para intentar prevenir su aparición.

Cuando un paciente acude a nuestra clínica con estos síntomas el diagnóstico es bastante concluyente. Existen además pruebas complementarias que nos ayudan en el mismo: ecografía y resonancia magnética, pero no suelen realizarse.

Tras una buena exploración física y una vez identificados todos los posibles factores desencadenantes de la lesión (malformaciones del pie, calzado inadecuado, mal plan de entrenamiento) tenemos que ponernos manos a la obra y plantear un buen tratamiento fisioterapéutico

El tratamiento adecuado de esta lesión consistirá en estiramientos suaves y graduales de la musculatura antes descrita, tratamiento del tendón con técnica de Ciriax, aplicación de ultrasonido, aplicación de hielo para evitar la posterior inflamación y ejercicios propioceptivos en función de la evolución.

La recomendación al deportista es reposo deportivo durante la fase aguda de la lesión y retomar gradual y progresivamente el ejercicio hasta alcanzar la normalidad deportiva.

Es importante respetar el reposo, pues un intento de retomar de forma precoz la actividad puede provocar no sólo un aumento de la inflamación del tendón sino desencadenar en otro tipo de patologías.

El abordaje temprano de la lesión es primordial, pues acorta el tiempo de curación, garantiza una correcta recuperación de las estructuras anatómicas implicadas, y lo más importante para un corredor…reduce el tiempo de “espera” para retomar el entrenamiento.

No debemos olvidar que un buen calzado es esencial a la hora de realizar cualquier tipo de deporte, cuanto más correr, ya que el pie y sus problemas van a ser la principal fuente de lesiones.

La consulta a un profesional médico, fisioterapeuta o podólogo ante cualquier duda o sospecha puede llegar a prevenir una futura lesión que nos aparte de nuestro deporte favorito.

¿Tendrá razón el mito, y realmente el talón será nuestro único punto débil?…lo iremos descubriendo…

 

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Fascitis Plantar

La fascia plantar es una estructura aponeurótica que recubre la musculatura de la región plantar del pie y que tiene una importante función durante la marcha, colaborando en el mantenimiento del arco plantar. Mientras caminamos, el apoyo del talón contra el suelo provoca que la fascia plantar se estire y alcance la tensión necesaria para que, cuando terminemos de apoyar todo el pie, el choque suelo-pie no sea tan brusco. Podríamos hablar de una amortiguación natural que llevan a cabo nuestros pies, a través de su estructura anatómica, para reducir al máximo el impacto.

Si tenemos en cuenta que mientras corremos el impacto contra el suelo es mayor que cuando caminamos, podemos entender que la lesión de esta estructura sea más significativa en corredores habituales. Es lo que se conoce como fascitis plantar.La fascitis plantar es una inflamación de dicha fascia que genera una retracción o acortamiento de la misma y cursa con dolor en la planta del pie, más localizado normalmente en la zona de inserción de su haz fibroso, es decir, en la parte anterior e inferior del hueso calcáneo (hueso que forma el talón). El dolor suele ser más intenso cuando se camina en exceso, o también por la mañana en los primeros apoyos después de levantarse de la cama.

Causas

Las causas por las que aparece este tipo de lesión son muchas y es muy importante identificar qué es lo que nos está provocando el problema para poder solucionarlo. De ellas, las más comunes son: cambio de calzado o uso de calzado incorrecto (con poca amortiguación o pisada incorrecta); uso excesivo de chanclas o calzado similar que no tenga sujeción posterior; alteración de la estática y/o dinámica del pie acaecida por cualquier tipo de lesión anterior o situación que nos obligue a caminar y a apoyar el pie de manera distinta a la fisiológica; cambio de tipo de entrenamiento o cambio de superficie sobre la que se lleva a cabo (generalmente cuanto más duro es un terreno más posibilidades hay de que aparezca la lesión).

En la mayoría de los casos el problema se produce por una sobrecarga excesiva de los gemelos que provoca un exceso de pronación de los pies, lo que a su vez nos conduce a un estiramiento prolongado de la fascia plantar y a una ineficacia en la capacidad de amortiguación. De manera que cuando hablamos de una fascitis plantar nunca podemos dejar de lado a los gemelos y al músculo soleo (tríceps sural).

Siempre se dice que es muy importante que en todo deporte el gesto deportivo sea correcto, lo más técnico posible. El hecho de que para practicar running no haga falta nada más que unas zapatillas y ropa deportiva no implica que cuando lo practiquemos, cualquiera que sea el nivel, debamos hacerlo incorrectamente. Cuando los corredores somos “muy populares”, como el que firma este artículo, podemos caer en el error de correr forzando mucho los gemelos, ya que viciamos nuestro gesto deportivo levantando muy poco las rodillas. Esto genera una sobrecarga del tríceps sural generando lesiones como la fascitis plantar, entre otras.

El hecho de levantar las rodillas hace que demos más implicación al cuádriceps y esto hace que la zancada sea mucho más limpia, dando más tiempo a que el pie que lanzamos hacia delante se prepare para apoyar adecuadamente el talón y así la amortiguación del pie se lleve a cabo correctamente. El único problema es que este gesto implica un mayor gasto cardiovascular y por eso a los corredores “más populares” nos cuesta tanto hacer una zancada más técnica. Pero hay que mejorarlo y entrenarlo para avanzar técnicamente y para evitar lesiones.

Prevención y tratamiento.

Para prevenir una fascitis plantar debemos conocer cómo es la estática y la dinámica de nuestros pies, utilizar el calzado adecuado, usar plantillas si es preciso, cuidar el terreno sobre el que entrenamos, adecuarnos paulatinamente a los cambios de entrenamiento, vigilar y mejorar nuestra técnica y mantener los gemelos en un buen estado.

Si a pesar de todo el empeño comienza a aparecer dolor en la planta del pie, una visita a un fisioterapeuta puede ayudar a identificar la lesión de forma temprana, lo que es muy importante, ya que esta lesión tiende a cronificarse y producir otro tipo de problemas que pueden mantenernos mucho tiempo en el “dique seco” (espolón calcáneo).

Una vez instaurada una fascitis plantar lo primero que cualquier fisioterapeuta os va a recomendar es reposo deportivo, y os puedo asegurar que si no se lleva a cabo las opciones de una adecuada recuperación disminuyen considerablemente. A continuación hay que identificar qué es lo que provoca la lesión, y partir de ahí, sesiones de masaje y estiramientos tanto de la fascia plantar como de los gemelos y del soleo, junto con ultrasonido, termoterapia, crioterapia en caso de inflamación aguda, electroterapia analgésica y en casos recidivantes o más complejos el uso de vendajes funcionales o vendajes neuromusculares (kinesio taping) puede resultar adecuado.

La fascitis plantar es una de las lesiones más comunes entre los corredores habituales, por tanto es importante que, una vez conocido más a fondo el problema, podamos prevenirlo y evitarlo, pero en el caso de que comencemos con los síntomas hay que tratarlo lo antes posible. Y más vale unas semanas de reposo deportivo “voluntario” que unos meses de parón “obligado”.

Alberto Marquina Rodríguez

Fisioterapeuta.

Colegiado nº 2.973

 

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TRABAJAR EL MÚSCULO TRANSVERSO ABDOMINAL PARA PREVENIR LESIONES

Para que nuestro entrenamiento físico sea completo y casi independientemente del deporte que practiquemos, ya seamos corredores, tenistas, nadadores… el fortalecimiento abdominal debe ser una tarea a incluir para lograr un cuerpo funcional, equilibrado y con ello prevenir las lesiones que nos obligan muchas veces al “parón deportivo”. Pero, ¿sabemos fortalecer correctamente nuestra musculatura abdominal?

Los músculos que componen la pared anterior del abdomen son el transverso del abdomen, recto anterior y los oblicuos interno y externo.En esta primera toma de contacto, quiero dedicarlo al músculo transverso del abdomen, ese gran desconocido.El músculo transverso abdominal es el más profundo de los músculos anchos del abdomen, se encuentra situado en la parte anterior y lateral del mismo y sus fibras son transversales. Contribuye a la micción, defecación, vómitos, tos, parto, espiración forzada… pero también tiene un componente importante como estabilizador de la columna lumbar a través de sus uniones sobre todo a nivel fascial (envolturas de tejido conjuntivo que envuelven, aíslan y a la vez relacionan a nuestros músculos unos con otros).

Ahora bien, ¿cómo lo activamos? Sobre todo es un trabajo de concentración. Para ello vamos a realizar una contracción isométrica (estática) del músculo transverso abdominal que estabiliza la región lumbar al disminuir la lordosis lumbar (curva natural de la zona baja de nuestra columna). Pongamos un ejemplo: nos situamos tumbados boca arriba en una colchoneta, cabeza en posición de reposo apoyada en una almohada o toalla, caderas y rodillas flexionadas con las plantas de los pies en contacto con la colchoneta y las manos situadas en la región abdominal sobre la zona del ombligo. Cogeremos aire por la nariz (inspiración relajada, no profunda) y espiramos por la boca a la vez que contraemos el abdomen con el objetivo de llevar nuestro ombligo hacia arriba (en dirección a nuestra cabeza) y hacia atrás (a la espalda).

Para incluir el trabajo del transverso del abdomen en nuestra rutina de entrenamiento abdominal os animo a que probéis a realizar esta contracción isométrica previa a la contracción de los rectos abdominales en la flexión de tronco, conocido en Pilates como chest lift. Seguimos con el ejemplo anterior (tumbados boca arriba, caderas y rodillas flexionadas con plantas de pies apoyados y añadiremos cabeza sujeta con manos): cogemos aire por la nariz, espiramos a la vez que contraemos abdomen (“metemos ombligo hacia arriba y hacia la espalda”) y aún soplando flexionamos tronco adelante; inspiramos al descender hasta apoyar de nuevo la espalda en la colchoneta.

Esta es una de las ideas esenciales del Método Pilates cuyo mentor puso especial atención al fortalecimiento de la musculatura abdominal para mantener el equilibrio corporal y dar estabilidad y firmeza a la columna vertebral.

LAURA RUIZ ESPEJO

Fisioterapeuta Fisiosalud+

 

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ESGUINCE DE TOBILLO (I) – CAUSAS

Después de las lesiones musculares el esguince de tobillo es la lesión deportiva más frecuente. Es común a todas las modalidades de deporte de carrera, pero más frecuentes en los que exigen saltos con caída sobre un solo pie: fútbol, baloncesto, balonmano, voley, carreras (vallas, cross), saltos de longitud, triple salto o salto de altura. Por supuesto entre los corredores populares tiene una gran incidencia.

Si bien la mayor parte de los traumatismos de tobillo son simples torceduras, y por tanto son sólo ligeras distensiones de los ligamentos laterales, pueden dañarse muchas otras estructuras. Un diagnóstico y tratamiento incorrectos causan una morbilidad considerable. Un tobillo dolorido e inestable, en forma crónica, puede conducir a una discapacidad importante y eventualmente a la artrosis. Por esta razón, debe evaluarse cuidadosamente este tipo de daño e incluir una detallada historia clínica y un examen físico y por imágenes apropiados. Una vez realizado ésto, se puede hacer un diagnóstico exacto e instaurar el tratamiento adecuado.

En el 90 por ciento de los casos los ligamentos afectados son los ligamentos laterales externos ( peroneoastragalino anterior, peroneocalcaneo y peroneoastragalino posterior). Y el 10 por ciento restante el afectado es el ligamento lateral interno ( deltoideo). En este caso vamos a describir aquellos que se presentan con mayor frecuencia, el esguince de LLE.

MECANISMO DE PRODUCCIÓN
El esguince es una lesión que puede ser completa o incompleta, según afecte al aparato cápsulo-ligamentario. Se trata de una lesión provocada por un movimiento forzado, por lo general se produce una torsión con el pie en varo y supinación, sufriendo el pie una inversión forzada que provoca una mayor o menor tensión del ligamento lateral externo. Esta lesión activa una reacción inflamatoria con ruptura en mayor o menor grado de vasos capilares y de la inervación local que puede determinar por vía refleja fenómenos vaso motores amiotróficos y sensitivos que alargan la evolución de esta patología aun después de su cicatrización.

CLASIFICACIÓN DEL ESGUINCE DE TOBILLO

La intensidad del cuadro va a depender del grado de distensión del ligamento, o si se produjo su rotura parcial o total, y de ahí también derivará su clasificación:

ESGUINCE GRADO I
Se produce un «estiramiento», una distensión del ligamento afecto, habitualmente el PAA, no existe laxitud articular asociada. Se produce la rotura de menos del 5% de las fibras.Como signos y síntomas principales vamos a encontrar:

– Ausencia de inflamación inmediata

– Dolor moderado

– Estabilidad del astrágalo en la mortaja peroneo astagalina
– Capacidad de apoyo del pie y caminar
– Elongación de los ligamentos

ESGUINCE GRADO II

Se produce la rotura parcial del ligamento, aparece dolor moderado acompañado de una inestabilidad articular leve. Los signos y síntomas son más evidentes. Se ha producido la rotura del 40%-50% de las fibras. La exploración puede revelar un cajón anterior y/o una inversión forzada positivos.Como signos y síntomas principales vamos a encontrar:

– Inflamación con equimosis precoz

– Dolor agudo a la puesta en tensión de los ligamentos
– Signos radiográficos de inestabilidad
– Incapacidad funcional: o no se puede realizar el apoyo o se realiza cojeando
– Rotura ligamentosa parcial

ESGUINCE GRADO III
Existe una laxitud articular manifiesta, rotura completa del ligamento. Las maniobras exploratorias son positivas.Como signos y síntomas principales vamos a encontrar:

– Percepción de crujido en el momento de la lesión

– Inflamación inmediata y tumefacción
– Sensación de inestabilidad
– No se puede caminar ni cargar
– Signos radiográficos de inestabilidad astragalina
– Rotura completa de varios ligamentos

 

Isabel García García

Fisioterapeuta

Nº Colegiado: 4.618

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LA LUMBALGIA EN EL PÁDEL

La región lumbar se corresponde con el tercio inferior de la espalda si tomamos ésta desde el cuello hasta el comienzo de las nalgas, y todos hemos sufrido dolor en dicha zona en algún momento de nuestra vida. Es una molestia muy común ya que se trata de un “punto débil” dentro de nuestra estructura anatómica, y antropológicamente hablando “es el precio que debemos pagar por pasar de cuadrúpedos a bípedos”.

La lumbalgia no sólo es una patología asociada a múltiples deportes, sino que además su incidencia es muy alta en toda la población y en el desarrollo de todas las actividades. Sin embargo, nos vamos a centrar en por qué se produce en el pádel, cómo podemos evitarlo y que hay que hacer para solucionarlo.

Antes de nada vamos a conocer algo más de esta zona anatómica desde un punto de vista estructural y funcional.

La columna vertebral es la encargada de estabilizar verticalmente las desviaciones horizontales que sufre la pelvis en cada movimiento con un único objetivo: la alineación de nuestros ojos para que siempre mantengamos la vista horizontal, independientemente de la actividad, la inclinación del suelo, etc.

La columna tiene una actividad muy intensa a nivel muscular y articular para llevar a cabo compensaciones cuando no estamos en una postura estática y erecta. Es decir, en el momento en el que caminamos, corremos, saltamos……y jugamos al pádel, nuestra columna no deja de trabajar, y por lo tanto puede sufrir estrés articular, sobrecargas y lesiones, las cuales pueden darse en todas sus estructuras (músculos, tendones, ligamentos, discos intervertebrales, articulaciones, etc.).

La zona lumbar es el primer segmento de la columna vertebral y el que inicia dicha compensación; además soporta el peso del resto de columna y de la cabeza. Pero además hay otra variante más, ya que todo esto se aprecia desde un plano frontal (visto desde atrás o desde delante), pero si vemos la columna desde un plano sagital (vista de lado), se observa que hay una serie de curvaturas que sirven para darle una mayor resistencia. En la zona lumbar esta curvatura se conoce como lordosis lumbar y es una curva cóncava si la vemos desde atrás. Una lordosis poco pronunciada o muy pronunciada puede provocar distintas patologías, y aunque existe un componente genético en cada persona, el trabajo de las musculaturas abdominal y lumbar puede ayudarnos mucho a corregirlo o al menos a evitar ciertos problemas.

El pádel, como cualquier deporte de raqueta, es asimétrico, es decir, siempre se trabaja más un lado, ya que la pala la jugamos siempre con el mismo brazo, de manera que si no tonificamos todo el cuerpo en su conjunto, la descompensación puede ocasionar dolores y aumentar la incidencia de ciertas lesiones.

En el pádel hay dos jugadas que suelen provocar problemas lumbares siempre que no trabajemos correctamente la técnica adecuada: jugar la bola con la pared y jugar bolas bajas.

Cuando jugamos con la pared colocamos nuestro cuerpo en la posición correcta para recibir la bola y devolverla en las mejores condiciones posibles. Un jugador profesional depura tanto su técnica que es capaz de anticiparse y colocar las piernas de tal forma, que al girarse la espalda prácticamente no se torsiona. En los jugadores amateur se abusa de los giros de tronco desde la columna lumbar, lo que provoca un cizallamiento constante de los discos intervertebrales, que se irritan e inflaman, generando dolor articular, lo que lleva a nuestro cuerpo a intentar protegerse contrayendo más la musculatura lumbar y ocasionando sobrecargas y contracturas.

Al recibir bolas a baja altura, la técnica correcta sería bajar nuestro centro de gravedad flexionando las piernas, pero eso supone entrenar a fondo la técnica y trabajar la musculatura de los miembros inferiores, sobre todo de cuádriceps y glúteos). A nivel amateur nos es mucho más cómodo y casi automático flexionar la espalda hacia delante, pero eso hace que la musculatura lumbar tenga que trabajar a conciencia cada vez que queremos recuperar la postura erguida, ocasionando también contracturas y distintos dolores lumbares.

Es evidente que la mejor manera de luchar contra la lumbalgia es prevenirla cuidando todos estos gestos, entrenando la técnica correcta y tonificando musculaturas lumbar y abdominal. No obstante, esta zona también puede trabajarse de forma habitual con masajes, estiramientos, manipulaciones y demás técnicas de fisioterapia para ayudarnos no sólo cuando se ha instaurado la patología, sino también para prevenirla.

Recuerda: cuando juegues al pádel no olvides cuidar tu zona lumbar. Puedes empezar recogiendo las bolas del suelo doblando las rodillas y no flexionando la columna, y verás como poco a poco vas automatizando movimientos que protegerán tu espalda.

Alberto Marquina Rodriguez

Fisioterapeuta

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EPICONDILITIS I: QUÉ ES Y POR QUÉ SE PRODUCE

¿Quién no ha oído hablar del famoso “codo de tenista”? Incluso quien no practica deportes de raqueta. En este artículo vamos a tratar de explicar qué es exactamente una epicondilitis o “codo de tenista”, qué estructuras están implicadas en dicho proceso y por qué puede aparecer sobre todo en el mundo de la raqueta, y más concretamente en el pádel.

La palabra epicondilitis viene de una estructura anatómica localizada en el codo que se denomina epicóndilo y del sufijo –itis que significa inflamación. Podemos hablar de epicóndilo lateral o epicóndilo medial (también conocido por epitróclea), y en ambas zonas podemos sufrir lesiones muy parecidas aunque con connotaciones diferentes.

El epicóndilo lateral sirve de anclaje para la musculatura epicondílea, que son básicamente los músculos responsables de la extensión de la muñeca y dedos, y de la supinación del antebrazo. El movimiento de supinación es el que, manteniendo el codo en flexión de 90º, lleva la palma de la mano hacia arriba.

Estos músculos parten de tendones insertados en el epicóndilo y forman una masa muscular palpable que, según se acerca a la muñeca, se va transformando en un tejido conjuntivo en forma de tendones, cuya inserción se encontrará en distintas estructuras anatómicas de la mano.

Esta musculatura es muy importante en los movimientos que se imprimen en el pádel y, en general, en todas aquellas actividades en las que se empuña algo con fuerza.

SINTOMAS

La epicondilitis es una entesitis, es decir, una tendinitis de la porción del tendón que se inserta en el hueso, y cursa con inflamación local, tumefacción, crepitación, dolor agudo e insidioso a la palpación, a la contracción y al estiramiento. El dolor puede irradiarse hacia la parte externa del antebrazo y puede provocar pérdida de fuerza prensil en la mano. En una fase temprana, el dolor se instaura al inicio del ejercicio y poco a poco va desapareciendo, hasta que vuelve durante el reposo posterior. En una fase aguda el dolor está presente constantemente y se acentúa con el movimiento; es la fase más incapacitante y no nos permite continuar con nuestra actividad.

El dolor se localiza de una manera muy puntual en el mismo hueso, y aparece la duda de que el hueso esté dañado o no. El tendón, cuando se inserta en el hueso, lo hace a través de una película que recubre el hueso y que se llama periostio; éste se irrita, se inflama y produce ese dolor óseo tan característico. Normalmente acudimos al médico o al fisioterapeuta cuando estamos en esta fase aguda, porque es cuando va apareciendo el dolor más intenso.

Existe una fase previa por la que todos los jugadores pasan muy a menudo y que, si no se le presta atención, puede evolucionar en una epicondilitis. Antes de que la región del epicóndilo comience a presentar síntomas de inflamación, suele aparecer una sobrecarga de la musculatura correspondiente debido a múltiples causas. Si prevenimos estas sobrecargas y cuidamos su evolución podemos disminuir bastante la probabilidad de sufrir esta patología.

El proceso patológico, como en cualquier tendinitis, puede evolucionar a una fase crónica y convertirse en una epicondilosis, donde ya no existen signos inflamatorios y sí un proceso degenerativo crónico del tendón, que puede llevar al deportista incluso a abandonar la competición.

CAUSAS

Aunque esta lesión puede venir provocada por un traumatismo directo sobre la zona, la mayoría de los casos tienen relación con movimientos de repetición relacionados con la actividad deportiva o también con la actividad laboral.

Las causas más importantes tienen relación con el gesto deportivo, con lo que un trabajo de entrenamiento y adiestramiento de cada uno de los movimientos implicados en la actividad es fundamental para prevenir la lesión.

El movimiento de revés es el que más implicación tiene, ya que partimos de una posición en la que el codo, la muñeca y los dedos están en flexión (éstos últimos haciendo prensa sobre la pala), y en esta postura la musculatura epicondílea se encuentra en máximo estiramiento. En el momento del golpeo de la bola se produce una contracción muy brusca y rápida de dicha musculatura y la repetición de este movimiento bola tras bola y día tras día facilita la aparición del problema, sobre todo si el gesto deportivo no es el más correcto.

Pero también tienen una gran implicación en el proceso los materiales con los que trabajamos en el desarrollo de la actividad deportiva, y su influencia puede ser muy importante:

Una pala inadecuada para nuestro nivel, altura, peso, constitución, etc.

Un reciente cambio de pala.

Una empuñadura demasiado gruesa o demasiado fina.

La colocación incorrecta del grip de la empuñadura.

Una bola inadecuada o en condiciones diferentes a las que estamos acostumbrados (lluvia, frío intenso).

Cambios recientes en los tipos de entrenamiento.

Y definitiva, cualquier cosa que pueda hacer variar nuestras sensaciones normales durante el golpeo de la bola y que nos haga variar la calidad de nuestro gesto deportivo.

Comentábamos previamente que la repetición de movimientos es la causa más importante en estos procesos, con lo que hay que tener en cuenta que aunque todo el material que utilicemos sea el correcto, nuestro gesto deportivo sea perfecto y todas las condiciones requeridas sean idóneas, durante la actividad estamos constantemente repitiendo una serie de movimientos, y que dicha repetición por sí misma provoca tensiones y sobrecargas que si no prestamos atención pueden derivar en este tipo de patologías.

En el próximo número veremos cómo prevenir este tipo de patología y qué es lo que la fisioterapia puede ofrecer tanto para dicha prevención como para el tratamiento.

Alberto Marquina Rodríguez

Fisioterapeuta

Col. nº 2.973

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EPICONDILITIS II: PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO

En el artículo anterior pudimos conocer qué es una epicondilitis, cómo se comporta en relación al pádel y qué causas lo produce.

En resumen, lo que tiene que quedar claro es que, salvo trauma previo sobre la zona, se trata de una lesión que tiene que ver con pequeños microtraumatismos producidos por la repetición de movimientos relacionados con el gesto deportivo, y que incluso tomando todas las precauciones posibles y teniendo una técnica perfecta, el hecho de repetir los mismos movimientos puede ocasionar molestias que siempre hay que vigilar.

Prevención

Primero echemos un vistazo a nuestro equipamiento, ya que no sólo se trata de coger una pala de pádel cualquiera, un compañero de juego y una pista para jugar. La pala debe ser la adecuada a nuestro nivel técnico y a nuestra complexión física, y no sólo eso, debemos hacerla nuestra y sentirla como una prolongación de nuestro brazo. Una pala más o menos pesada de lo debido disminuirá nuestro rendimiento y puede originarnos lesiones. Siempre es bueno pedir consejo a algún experto que nos pueda orientar.

Normalmente, cuando empezamos a jugar al pádel, lo hacemos por nuestra cuenta hasta que poco a poco se va convirtiendo en una “adicción” (siempre positiva). Lo lógico es que todos podamos cometer más o menos fallos técnicos y si nadie nos corrige podemos automatizar ciertos movimientos que a medio o largo plazo puedan lesionarnos. Por eso, llegado el momento, deberíamos tomar algunas clases con técnicos especializados para saber si lo estamos haciendo bien, mejorar nuestra técnica y, por qué no, también ganar en destreza.

Un error inicial muy común y que puede ocasionar diferentes lesiones como epicondilitis o epitrocleitis es coger la pala con excesiva fuerza debido a la tensión, los nervios, la imprecisión de la técnica, etc. Una fuerza prensil excesiva aumentará el tono muscular de la musculatura flexora y también de la extensora, lo que a la larga podría poner en marcha la fisiopatología de las lesiones descritas. El uso del grip de la empuñadura es muy importante en relación a la presión que podemos hacer, ya que un buen ajuste de la palma de la mano con la pala es fundamental en la “relación” que tendremos con ella durante su manejo. Igual que en la técnica, un experto nos podrá orientar tanto en grosor como en la colocación del grip.

Tratamiento preventivo

Ya tenemos contralado todo lo relacionado con el equipamiento y también comenzamos con algunas clases para mejorar nuestra técnica y corregir los posibles errores, de manera que en teoría todo lo hacemos bien y no hay motivos para sufrir una epicondilitis. Sea esto cierto o no, es muy normal que el ritmo de entrenamientos, partidos, los cambios en las condiciones de la pista, bola, etc, nos pueden originar sobrecargas y molestias que a medio plazo ocasionen ésta u otra lesión.

Como una rutina más dentro de nuestra preparación (técnica, entrenos, nutrición…) deberíamos incorporar un control fisioterápico para advertir a tiempo esas sensaciones que puedan ir apareciendo y así evitar que vayan a más. Eso, junto con una rutina de ejercicios y estiramientos será suficiente para tener nuestro antebrazo en forma.

Veamos unos ejemplos:

Trabajo muscular para los músculos epicondíleos o extensores de la muñeca con cintas elásticas de resistencia progresiva o con mancuerna. Con una resistencia que podamos controlar y apoyando el antebrazo completamente, colocamos la mano con la palma hacia abajo y abrazamos la cinta o mancuerna cerrando el puño. El movimiento se realiza de abajo a arriba contrarresistencia.

También se puede trabajar la musculatura epitroclear o flexora de la muñeca de la misma manera pero con la palma de la mano hacia arriba, sin embargo, normalmente existe una descompensación fisiológica entre la fuerza basal de la musculatura flexora y la extensora, siendo la primera más fuerte. Antes de trabajar esta musculatura sería recomendable consultar con tu fisioterapeuta.

Estos ejercicios de potenciación muscular sólo deben hacerse como trabajo preventivo para tonificarlos, pero nunca cuando hay molestias o dolor si el fisioterapeuta no lo ha pautado previamente.

Autoestiramiento de musculatura epicondílea o extensora de la muñeca. Estiramiento mantenido durante al menos 20 segundos sintiendo tensión pero nunca dolor y sin hacer rebotes.

Autoestiramiento de musculatura epitroclear o flexora de la muñeca. Estiramiento mantenido durante al menos 20 segundos sintiendo tensión pero nunca dolor y sin hacer rebotes.

Tratamiento

Hemos tomado previamente todas las medidas descritas y además estamos haciendo un tratamiento preventivo, pero aún así comenzamos a sufrir los síntomas descritos en el artículo anterior. Es el momento de consultar con un fisioterapeuta para que haga una exploración, una valoración, planifique un tratamiento y lo ponga en marcha. Cuidado con los llamados “pseduoprofesionales”, y recuerda que el fisioterapeuta es un profesional sanitario y como tal está legalmente capacitado para tratar estas dolencias.

El tratamiento se planificará en función de la fase en la que se encuentre la lesión. Si sólo se trata de una fase temprana que cursa con sobrecarga muscular y ligeras molestias, unas sesiones de masaje, estiramientos y termoterapia serían suficientes.

En el caso de una fase más aguda el tratamiento será más especializado: dirigido a aliviar el dolor y reducir la inflamación (en este caso se puede consultar con el médico para apoyar el tratamiento con antiinflamatorios). El fisioterapeuta utilizará diversas técnicas manuales, así como electroterapia, e irá adaptando el tratamiento en función de la evolución del paciente.

Actualmente está muy de moda utilizar técnicas de vendaje neuromuscular o kinesiotaping, que son esas tiras adhesivas de diversos colores que llevan muchos deportistas famosos y que, aunque muy eficaces en estos casos según la fase evolutiva de la sesión, no se colocan como un esparadrapo normal y corriente, ya que no son simplemente unas tiras que se ponen sobre la piel. La compleja técnica de trabajo basada en estos vendajes tiene su origen en Japón, y es necesario conocer cómo funciona y cómo debe colocarse.

Que nosotros mismos coloquemos tal cual una tira no sirve absolutamente para nada, e incluso podríamos llegar a agravar la lesión. Será el fisioterapeuta el que colocará el vendaje en función su conocimiento sobre la lesión y sobre la técnica.

Existe una fase crónica que se alcanza si el diagnóstico es muy tardío o el tratamiento inadecuado: epicondilosis. Este tipo de lesión es una evolución de la fase aguda que cursa con trastornos degenerativos del tendón y que presenta una problemática mayor. Además del trabajo de fisioterapia será necesario consultar con un traumatólogo para que valorar el alcance de la patología.

Ya sabemos qué es una epicondilitis y cómo actuar tanto para prevenirlo como para tratarlo en el caso de que se presente. Ahora sólo es necesario concienciarse de que un simple problema puede convertirse en una lesión que no nos permita disfrutar de nuestro deporte, ni desarrollar correctamente la funcionalidad del brazo en nuestra vida diaria.

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ESGUINCE DE TOBILLO (II) – TRATAMIENTOS

Se aplicará en el momento con independencia de la gravedad del mismo. Se trata de las primeras medidas a adoptar tras el mecanismo de lesión. Debemos inmediatamente retirarnos de la competición o entrenamiento y comenzaremos con la aplicación de la técnica CRICER durante al menos 30 minutos.
CRI: crioterapia (hielo)
C: compresión
E: elevación
R: reposo

Después de este tratamiento de urgencia tendremos que diagnosticar el grado del esguince y realizar un tratamiento adecuado a cada caso. La fisioterapia es el gran aliado de este tipo de lesiones, pues además de favorecer una correcta evolución de la lesión, trata la misma desde todos los aspectos para la vuelta a la actividad.

TRATAMIENTO Fisioterápico DEL ESGUINCE GRADO I

– Frio durante 15 minutos 2 veces al día
– Técnica de CYRIAX (masaje transverso profundo)
– Ultrasonido
– Tens
– Reeducación propioceptiva
– Reeducacion del gesto deportivo.

TRATAMIENTO Fisioterápico DEL ESGUINCE GRADO II

– Frio durante 15 minutos 3 veces al día
– Descarga muscular del miembro afectado.
– Drenaje linfático manual para luchar contra el edema
– Técnica de CYRIAX
– Ultrasonido
– Iontoforosis
– Reeducación propioceptiva
– Ejercicios de fortalecimiento de los peroneos
– Ejercicios de marcha en terreno llano
– Ejercicios de precompetición y entrenamiento normal

TRATAMIENTO Fisioterápico DEL ESGUINCE GRADO III

Existen 2 opciones: Botín de yeso o férula de 5 a 6 semanas y Reparación quirúrgica de la lesión. Posterior tratamiento rehabilitador, similar al esguince Grado II.

FASE DE VUELTA AL ENTRENAMIENTO

Para volver a practicar deportes, generalmente se recomienda que la inflamación o el dolor no existan o sean mínimos y que puedan realizarse saltos hacia delante o hacia los lados sobre el tobillo lesionado sin sentir dolor ni inestabilidad. En los esguinces más graves es adecuado proteger el tobillo con una tobillera o una ortesis para disminuir las opciones de nuevos episodios de esguince hasta que los ejercicios propioceptivos y la recuperación esté más avanzada.

Una secuencia factible tras un esguince de tobillo podría ser:

– Calentamiento
– Carrera sobre terreno regular e irregular
– Saltos sobre ambos pies
– Saltos sobre 1 pie
– Cambios de dirección
– Aceleraciones y cambios de ritmo

PREVENCIÓN DEL ESGUINCE

Es vital para evitar una lesión de este tipo llevar a cabo las siguientes acciones, también en el caso de un esguince previo, donde evitaremos las posteriores recidivas.

– Trabajo de potenciación de peroneos
– Estiramientos del tendón de Aquiles
– Calzado apropiado
– Plantillas correctoras de anomalias del pie
– Calentamiento adecuado
– Vendaje funcional

COMPLICACIONES DEL ESGUINCE DE TOBILLO

La mayoria de ellas son debidas a un incorrecto diagnóstico inicial y/o incorrecto tratamiento. Podemos encontrar patologías como: Inestabilidad crónica ,“tobillo debil”, esguinces recidivantes, dolor persistente y continuo, linfedema residual perimaleolar, síndrome del seno del tarso…

Recordad siempre que tras la lesión y el diagnóstico correcto, es un Diplomado Universitario en Fisioterapia quien debe realizar el tratamiento rehabilitador, aplicando todas las técnicas necesarias manuales e instrumentales, así como guiará al deportista para retomar su actividad deportiva de un modo adecuado.

Isabel García García
Fisioterapeuta.
Nº Colegiado: 4.618

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LA RODILLA DEL CORREDOR II: SÍNDROME DE LA CINTILLA ILIOTIBIAL

Definición

Dentro de las patologías de rodilla más comunes en la práctica del running encontramos el síndrome de la cintilla iliotibial, también conocida como cintilla de Maissiat. Se trata de un síndrome doloroso que afecta a la parte más distal de dicha estructura, concretamente a la altura del cóndilo lateral externo de la rodilla. Habitualmente, además del dolor, suelen aparecer inflamación y crepitación.

La cintilla iliotibial es una gruesa banda de tejido fibroso que nace en la espina iliaca y que se forma como consecuencia de las expansiones fasciales de los músculos tensor de la fascia lata y glúteo mayor. Recorre el lateral del fémur hasta llegar a la rodilla por su parte lateral externa insertándose distalmente en la tibia.

Mecanismo de lesión

La cintilla iliotibial es una estructura fundamental para mantener la estabilidad lateral de la rodilla durante la marcha, deslizándose continuamente entre la parte posterior y la anterior del fémur.

El recorrido de esta banda tiene un punto conflictivo a la altura del cóndilo lateral externo de la rodilla (saliente óseo que ofrece el fémur en la parte más cercana a la rodilla y por su lado externo), el cual está más abultado, lo que ocasiona una mayor fricción sobre dicha banda. Para reducir tal fricción existe una bolsa serosa que se encarga de lubricar las estructuras preparándolas para el roce constante.

A nivel deportivo, las disciplinas que sufren en mayor grado esta patología son el ciclismo y el atletismo, en el que nos centraremos principalmente.

La banda iliotibial se encuentra por delante del cóndilo lateral externo cuando la rodilla está en extensión, pero cuando se flexiona por encima de los 30º dicha banda se hace posterior. Durante la carrera, el borde posterior de la banda iliotibial choca contra el cóndilo inmediatamente después de que el pie choque contra el suelo. Si el movimiento es biomecánicamente correcto y no existe ninguna alteración de las estructuras implicadas la carrera se desarrollará con normalidad, pero existen una serie de factores de riesgo que pueden provocar ciertas alteraciones y la consecuente aparición de los síntomas.

Factores de riesgo

Una cintilla iliotibial excesivamente tensa: lo que puede ocurrir debido a un espasmo o contractura del músculo tensor de la fascia lata que, al acortarse, provocará el exceso de tensión en la banda.

Un epicóndilo femoral externo muy prominente, que provocará una mayor fricción con la banda.

Alteraciones de la estática y dinámica de los miembros inferiores: asimetrías, varo (piernas arqueadas) o valgo (piernas en X) de rodilla, hiperpronación del pie, rotación interna de la pierna, etc.

Técnica incorrecta de entrenamiento y/o sobreentrenamiento.

Entrenamiento de largas distancias.

Exceso de entrenamientos en cuestas, superficies duras y/o superficies irregulares: hay que tener en cuenta que al entrenar en pistas de atletismo es conveniente correr indistintamente en ambos sentidos, ya que coger las curvas siempre del mismo lado puede dañar la biomecánica del movimiento, sobre todo si además existe algo de peralte.

Uso de calzado inadecuado.

No hacer estiramientos ni precalentamiento antes de la actividad deportiva.

Debilidad de los músculos abductores de cadera, sobre todo glúteo medio.

Sintomatología

El síntoma principal que aparece en un síndrome de la cintilla iliotibial es dolor en la cara externa de la rodilla; éste es un dolor de tipo difuso, en el que el paciente no es capaz de localizar un punto de dolencia específico. En algunos casos el síntoma inicial es dolor en el lateral de la cadera, a la altura del saliente óseo conocido como trocánter mayor.

Inicialmente, el dolor lateral de la rodilla comienza a manifestarse cuando el corredor lleva ya un tiempo de carrera y/o al final de la misma, pero según va evolucionando la patología el dolor puede ir apareciendo progresivamente más pronto durante la carrera o incluso mantenerse durante el reposo.

Cuando la evolución de la lesión avanza podemos encontrarnos que los síntomas aumentan al correr cuesta abajo o al subir escaleras.

Tratamiento

El tratamiento preventivo sería lo más importante para evitar la aparición del problema, eliminando al máximo los factores de riesgo, haciendo estiramientos y llevando a cabo un control fisioterápico adecuado para el buen mantenimiento de las estructuras implicadas en la actividad deportiva.

En el caso de que los síntomas comiencen a aparecer, lo primero que debemos hacer es descartar si se trata de molestias relacionadas con un exceso de entrenamiento. En corredores poco habituales la aparición de ciertas molestias puede considerarse normal hasta que las estructuras musculares, ligamentosas y osteoarticulares se vayan habituando al esfuerzo. Pero en el caso de que los síntomas continúen, un tratamiento basado en antiinflamatorios, estiramientos, hielo y reposo deportivo durante unos días puede ser suficiente para solventar el problema.

Para corredores con frecuencias y ritmos de entrenamiento elevados la aparición de estos síntomas debe ser señal suficiente para llevar a cabo reposo deportivo y tratamiento fisioterápico más intensivo. La mejor opción es acudir al fisioterapeuta para someterse a una correcta exploración y la planificación del tratamiento más oportuno.

Para aquellos casos en los que los estiramientos, el hielo local, el reposo deportivo y la fisioterapia no funcionan, y además se han eliminado todos los factores de riesgo que propician un síndrome de la cintilla iliotibial, el traumatólogo puede llevar a cabo infiltraciones locales con corticoesteroides. En el caso de que esto no funcione se han descrito técnicas quirúrgicas eficaces, aunque se debe tener en cuenta que cualquier tipo de intervención quirúrgica en estos términos, puede derivar en un descenso del nivel deportivo o de competición.

Alberto Marquina Rodríguez

Fisioterapeuta

Col. nº 2.973

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Rotura del Tendón de Aquiles.

La rotura del tendón de Aquiles se puede prevenir, el principal desencadenante de una rotura del tendón de Aquiles son los procesos de desgaste dentro del tendón así como una condición física deficiente.
Es importante evitar cargas rápidas, repentinas y grandes, porque a menudo conducen a la rotura. Es recomendable hacer una fase cuidadosa de calentamiento y aumentar la actividad física progresivamente.

Es muy importante realizar tratamientos de Fisoterapia para evitar los procesos de desgaste del tendón.

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Periostitis Tibial. La Lesión del Corredor.

Es una lesión que se da en corredores de medio fondo y fondo.
La Periostitis, es una inflamación del Periostio, que es una membrana que rodea las piezas óseas, recubre los huesos, y en especialmente a la tibia.
Se suele manifestar en forma de dolor o quemazón en la cara antero-interna de la pierna, en la tibia

Causas de la lesión:
1-Las vibraciones del entrenamiento, impacto del pie sobre el suelo, sobre todo en terrenos duros.
2- Rotación de cadera, pronación, pies planos.
3-Calzado inadecuado
4-Exceso de entrenamiento, superficies duras en terrenos irregulares, no parar cuando existe dolor.
6-Falta de estiramientos y sesiones de Fisioterapia preventivas.

Sintomatología:
Aparece al comenzar la actividad, luego disminuye para que durante la carrera vuelva a aparecer con mayor intensidad .

Tratamiento: Detener la actividad, hielo, consultar con un médico. Una vez diagnosticado tratamiento de Fisioterapia.

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Condropatía Rotuliana

La Condropatía Rotuliana es una lesión del cartílago articular de la rótula que se manifiesta con dolor en la parte anterior de la rodilla. El dolor en la cara anterior de la rodilla, uno de los procesos más frecuentes en deportistas y en no deportistas, es debido a múltiples causas.
Se debe evitar la confusión al usar el término Condromalacia Rotuliana, y aplicarlo a todos los cuadros de dolor anterior de la rodilla. El término “Condropatía”, se usa en referencia a los casos en los que el dolor es producido por una lesión del cartílago.

Causas:
Traumatismos repetidos de la rodilla y movimientos repetidos que producen compresión del cartílago; la alineación de la rodilla o la posición de la rótula; o por determinados factores que facilitan la degeneración del cartílago. Diagnóstico Mediante la exploración física, es muy difícil distinguir la Condropatía Rotuliana de otros procesos. La Resonancia Magnética y la artroscopia puede ser necesario para valorar el estado del cartílago cuando siga existiendo dolor a pesar de medidas conservadoras.

Tratamiento de Fisioterapia:
El primer paso en el tratamiento es solucionar los factores que desencadenan o agravan el cuadro como la desalineación de la rodilla, rótula alta, meniscopatía…
Fisioterapia para potenciar la musculatura, estimulación de la propiocepción…
En el caso que el tratamiento conservador falle, puede optarse por una opción quirúrgica.

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Hombro de Tenista

En la mayoría de los casos esta lesión va a producir dolor, originado sobre todo con el movimiento brusco y fuerte por encima de la cabeza, sobre todo en el saque y en el “smash”. En la mayoría de los casos se debe a lesiones intraarticulares del hombro.

Conforme se van cumpliendo años puede ocasionarse el dolor por roce o pinzamiento del tendón del supraespinoso con el acromion.

El cuadro también puede presentarse por la sensación de tener el brazo muerto, dormido o con menos movilidad después de un entrenamiento o un partido. En la mayoría de los casos esto esta producido por un desequilibrio entre la elasticidad de la cápsula posterior y anterior del hombro debido al exceso de rotación externa que se produce sobretodo en el saque.

En raras ocasiones se puede producir una luxación.

El tratamiento de Fsioterapia esta indicado en esta lesión, pudiendo mejorar considerablemente los sintomas y recuperando definitivamente la lesión.

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SE ACABÓ EL VERANO…… ¿CÓMO EMPEZAR?

Durante los meses de verano el ritmo de entrenamiento disminuye: el intenso calor, las vacaciones, los excesos en la alimentación, etc.; y aunque siguiendo un buen plan se puede entrenar adecuadamente, al fin y al cabo somos corredores populares.

Lo más importante al comenzar de nuevo a entrenar es no pretender alcanzar rápidamente el nivel anterior al parón veraniego, porque las posibilidades de que aparezca una lesión aumentan considerablemente.

Es importante que comencemos con rodadas largas a un ritmo muy suave, el suficiente para poder mantenernos corriendo durante 50-60 minutos; así comenzaremos a mejorar nuestra capacidad cardiopulmonar y conseguiremos ir reduciendo las pulsaciones. Al principio es muy importante que nuestros músculos trabajen en condiciones aeróbicas.

Los músculos, debido a su fisiología, cuando hacen un trabajo de repetición se van hipertrofiando, y poco a poco podemos ir pidiéndoles una mayor intensidad; por el contrario, cuando el ejercicio desaparece de nuestra rutina, al no existir una demanda de esfuerzo, van perdiendo la capacidad desarrollada.

Por ello, también es importante hacer alguna tabla de ejercicios de tonificación muscular para ir desarrollando la musculatura de los miembros inferiores.

Y, obviamente, no podemos olvidarnos de los sufridos abdominales y de los siempre abandonados estiramientos. En próximos artículos iremos explicando por qué es tan importante mantener una buena faja abdomino-lumbar y cómo debemos estirar para evitar lesiones musculares. Lo que está claro es que dentro de nuestra rutina de trabajo siempre deben estar presentes.

En definitiva, después de un período de inactividad, por poco tiempo que haya sido éste, rápidamente notaremos cómo hemos disminuido nuestro nivel (así de desagradable es el deporte), así que lo primero que debéis hacer es dejar el cronómetro en casa y salir a rodar, sin olvidaros de hacer rutinas de tonificación muscular, estiramientos, abdominales y algo muy importante y que normalmente nadie tiene en cuenta: el reposo.

El reposo es incluso más importante que el propio ejercicio físico, ya que es fundamental para que nuestro cuerpo integre el trabajo desarrollado y para que nuestros músculos descansen adecuadamente para evitar sobrecargas y lesiones más graves.

Siguiendo estas directrices en poco tiempo comenzareis a notar cómo aumentan la capacidad cardiorespiratoria y la potencia muscular. A partir de ahí podremos comenzar con entrenamientos más intensos.

Con un buen entrenamiento, adecuada alimentación e hidratación y un plan de estiramientos podremos disfrutar del running disminuyendo al máximo las lesiones musculares.

Alberto Marquina Rodríguez

Fisioterapeuta

Colegiado nº 2.973