Lesión muscular deportiva

Lesiones musculares deportivas: 9 consejos prácticos para prevenirlas

  • Existen hoy diversos tratamientos para las lesiones musculares deportivas, Sin embargo siempre es posible prevenirlas con sencillos pasos y un poco de metodología.

Existen hoy diversos tratamientos para las lesiones musculares deportivas, Sin embargo siempre es posible prevenirlas con sencillos pasos y un poco de metodología.

  • Presentamos en este post algunos consejos prácticos para cuidar sus músculos a la hora de realizar una actividad deportiva.

Muchas personas quienes normalmente no practican una actividad física de manera regular, optan por comenzar de la noche a la mañana a hacer deporte o ejercicios sin la debida asesoría ni prevención, resultado en inesperadas y dolorosas lesiones musculares deportivas que pueden afectarles por largos periodos o en algunos casos de manera permanente.

He ahí la importancia de que antes que el joven atleta que todos llevamos dentro empiece cualquier actividad física, aprenda cómo puede prevenir estas lesiones musculares relacionadas con el deporte.

¿Por qué se presentan?

Las lesiones por uso excesivo o abuso muscular ocurren habitualmente cuando el cuerpo es llevado más allá del límite de sus actuales capacidades, pero una técnica equivocada sumada a errores en el entrenamiento como correr distancias excesivas, precalentamientos inadecuados o estiramientos musculares sin la técnica adecuada,, contribuyen a que estas se presenten.

Igualmente, las lesiones musculares deportivas son más comunes de lo que imaginamos y generalmente ocurren por dos razones puntuales: un trauma y/o el uso excesivo del musculo o sobrecarga muscular.

Existen varias maneras de prevenirlas pero si se presentan, al tratarlas bajo la supervisión de un profesional, se reduce la posibilidad de que sean permanentes.

Si en su caso, es de los que no tiene una regularidad entrenando y/o se está iniciando en la práctica de alguna actividad física, a continuación presentamos nueve consejos prácticos que le ayudarán a prevenir lesiones inesperadas, mejorar su rendimiento y a disfrutar de su actividad física de manera segura.

1. Establezca metas realistas 

Está muy bien definir metas ambiciosas y trabajar duro para lograrlas, pero antes que nada, es crucial que nuestros objetivos sean realistas, alcanzables y en especial sostenibles en el tiempo.

Bien sea que su objetivo sea el de nadar un mayor tiempo, levantar una determinada cantidad de peso o correr una distancia específica, de nada sirve lograrlo una vez con un gran esfuerzo y no volver a hacerlo en meses. Por ello, será más benéfico que establezca una meta obtenible de acuerdo con su capacidad física y que luego trabaje gradualmente y sin afán para lograrla y mantenerla.

2. Planifique y prepare

Si está planeando iniciar la practica de algún deporte, hacer ejercicio de forma regular o desea comenzar un nuevo programa de entrenamiento evitando posibles lesiones musculares deportivas, es muy aconsejable que previamente se reúna con un preparador físico para discutir sus opciones, los tiempos, pausas y descansos que deberá tener en cuenta en el ejercicio.

También, es importante que se tome el tiempo mínimo necesario para aprender la técnica requerida para su deporte o programa.

Trabajar con un entrenador personal o inscribirse en lecciones son a menudo formas seguras y agradables para motivarse al iniciar una nueva actividad.

3. Tenga el equipo adecuado

Sea cual sea su deporte, asegúrese de que su equipo sea de calidad y esté bien adaptado para el tipo de movimientos que va a hacer. Por ejemplo, el uso de zapatillas de baja calidad para correr podría ocasionarle lesiones. A su vez, eso podría llevar a prolongar el tiempo de trabajo y alejarlo de sus actividades favoritas.

Calidad no siempre significa un mayor costo. Algunas veces los nombres de grandes firmas pueden aumentar los precios, por lo que es bueno investigar y buscar el equipo que mejor se adapte a sus necesidades sin perder de vista su presupuesto.

4. Caliente y enfríe sus músculos

Es muy importante y necesario hacer un precalentamiento antes de la actividad física, pues la investigación ha demostrado que un músculo caliente es menos propenso a la tensión y a sufrir lesiones, desgarros o rompimiento.

Para realizarlo, es recomendable caminar o trotar ligeramente antes de comenzar el ejercicio y una vez termine la actividad hacerlo de nuevo para ayudar a que sus músculos se enfríen paulatinamente y no se resientan.

La otra forma muy útil de prevenir lesiones musculares deportivas es aumentando su flexibilidad. Esto se puede lograr mediante estiramiento de los principales músculos implicados en el ejercicio antes y después de hacerlo, pero lo más recomendable es hacerlo mientras el cuerpo permanezca aún caliente.

5. Tómese su tiempo

No se esfuerce ni muy fuerte ni muy rápido. Ponerse en forma o aprender un nuevo deporte con la técnica adecuada que genere beneficio para su cuerpo requiere tiempo y dedicación.

Necesitamos dedicar el tiempo suficiente para aumentar gradualmente los niveles de esfuerzo y entrenamiento para que nuestros cuerpos tengan capacidad de adaptación a las tensiones de nuestros huesos, articulaciones y músculos.

Por ejemplo, al iniciar una actividad como correr, es aconsejable aumentar la velocidad y la distancia gradualmente y dar mayores tiempos de recuperación entre entrenamientos.

6. Escuche su cuerpo

Ajuste sus entrenamientos y actividad si su cuerpo le muestra signos de fatiga o exceso de estrés. Mientras que un dolor muscular leve y de corta duración generalmente se considera “un buen dolor”, pues indica que los músculos se están trabajando y desarrollando, el dolor en las articulaciones no es normal y es una señal de que debe detener la actividad y revisar si es esto puede deberse a posibles lesiones musculares deportivas.

7. Manténgase hidratado

Beber agua antes, durante y posteriormente a la actividad física o entrenamiento es esencial para mantener el cuerpo hidratado, evitar golpes de calor y recuperar los líquidos perdidos durante el ejercicio de forma más rápida.

Estos fluidos llevan minerales disueltos y permiten un mejor funcionamiento muscular.

  • No espere hasta tener sed para beber líquidos, ya que es una señal de que ya está deshidratado.
  • Evite las bebidas de frutas pues estas permanecen más tiempo en el estómago y fuerzan el trabajo del páncreas haciendo que este libere insulina en su torrente sanguíneo.
  • Tenga cuidado con la cafeína, los refrescos y bebidas energizantes, ya que aceleran la deshidratación y puede causar temblores o cólicos estomacales.

8. Aliméntese adecuadamente

  • Procure en lo posible consumir carbohidratos antes de practicar ejercicio para dar a sus músculos suficiente energía durante el entrenamiento.
  • Evite el consumo de grasas, pues estas tardan más en ser digeridas y aportar energía al cuerpo.
  • No practique ejercicio justo después de comer. Deje pasar al menos dos horas después de una comida grande antes de empezar a entrenar o ejercitarse. Su corazón también se lo agradecerá.

9. Descanse adecuadamente

La fatiga y la falta de concentración son muy a menudo causantes de lesiones deportivas. Asegúrese de descansar lo suficiente para que su cuerpo y mente puedan recuperarse completamente y darlo todo durante el entrenamiento.

Si usted se fatiga y su concentración falla, su cuerpo y mente se debilitarán, aumentará el riesgo de accidentes y lesiones musculares deportivas. Entrenar no solo se trata de ejercitar el cuerpo, sino también de entrenar su cerebro para que ambos puedan trabajar juntos en armonía.

Como se ve, son varios los factores y las acciones que pueden incidir en un mayor o menor riesgo de padecer una lesión muscular. Por ello es importante seguir estas recomendaciones, informarse y ante cualquier duda o molestia consultar a un entrenador personal o profesional médico especializado.

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5 lesiones habituales al hacer deporte que debes conocer y evitar

Son muchas las lesiones musculares a las que estamos expuestos cuando de practicar un deporte o realizar una actividad se trata. Aunque no siempre podremos evitarlas, a continuación te contamos cuáles son algunas de las lesiones habituales al hacer deporte más comunes, sus sìntomas y qué debemos hacer en caso de que se nos presenten.

Cinco lesiones habituales al hacer deporte que debes conocer

1. Esguince de tobillo

Todos nos hemos torcido un tobillo en alguna ocasión. Cuando se produce un desgarramiento de los ligamentos sufrimos un esguince que afecta, frecuentemente, a los ligamentos de la cara externa del tobillo.

Se hincha, duele e impide que el pie pueda apoyarse o moverse. A veces, no damos a esta lesión la importancia que deberíamos  por lo que es fundamental cuando se produce esta lesión acudir a un fisioterapeuta.

2. Lesión de los ligamentos cruzados

Los ligamentos cruzados unen el fémur con la tibia y son los encargados de proporcionar estabilidad a la rodilla. Su lesión puede producirse con un cambio en la dirección del movimiento de la rodilla, con una violenta alteración del ritmo.

Por ejemplo, suele ocurrir cuando se apoya mal la pierna tras un salto. Hasta hace unos años, era una lesión muy difícil de tratar, pero se ha avanzado mucho y, sobre todo, ahora puede curarse con menos dolor. Aun así, se necesitan alrededor de seis meses o un año.

Para prevenir lesiones habituales al hacer deporte, es imprescindible un calentamiento y un estiramiento adecuado, antes y al final de la práctica deportiva.

Son muchas las lesiones musculares a las que estamos expuestos cuando de practicar un deporte o realizar una actividad se trata. Aunque no siempre podremos evitarlas, a continuación te contamos cuáles son algunas de las lesiones habituales al hacer deporte más comunes, sus sìntomas y qué debemos hacer en caso de que se nos presenten.

3. Tendinitis

La tendinitis se produce cuando un tendón se inflama, generalmente, por un esfuerzo excesivo, un golpe o una sobrecarga que supera los límites de su resistencia.

Es una lesión habitual en deportes en los que se realizan movimientos bruscos o repetitivos. Para este tipo de lesión, también conocida como “codo de tenista” o “de golfista”, los tratamientos de fisioterapia son muy efectivos.

 

4. Lesión de hombro

El labrum glenoideo es un anillo de cartílago que rodea la base de la articulación del hombro y que le proporciona apoyo y estabilidad. Cuando una parte se rompe, se produce un desgarro del labrum. Puede ocurrir por una caída, por la repetición de una misma actividad o en deportes que requieren levantar los brazos por encima de la cabeza.

Además, como el tendón del bíceps se une a la escápula a través del labrum, una tensión o esfuerzo extra en el bíceps también puede provocar su desgarro. Por ejemplo, cuando se lanza una pelota. Por ello, se trata de una lesión frecuente en jugadores de baloncesto. Estos desgarros pueden causar dolor, inestabilidad  y  luxación.

Para recuperarse de esta lesión, los deportistas necesitan mucha fisioterapia y guardar reposo durante un mínimo de tres a cuatro meses.

5. Esguince de las articulaciones interfalángicas de los dedos de la mano

A menudo, nos referimos a esta lesión como “torcedura de dedo’”. El dedo puede inflamarse, su movimiento se limita, aumenta su rigidez y se produce un dolor severo.

Si el dedo queda doblado hacia atrás, se produce una “hiperextensión”. Es frecuente en deportes que requieren impacto.

El remedio comúnmente usado de vendar dos dedos no siempre es efectivo y puede limitar la función de la mano.

Hay que tener en cuenta que si un dedo inflamado no mejora, puede haberse desarrollado una fractura. Una prueba diagnóstica y fisioterapia es lo aconsejable para estas lesiones.

No olvidar que para prevenir todo este tipo de lesiones habituales al hacer deporte, debemos hacer un calentamiento y un estiramiento adecuado, antes y después de la práctica deportiva.

Eso sí, una vez acontecida la lesión, debemos ser conscientes y responsables con el tratamiento y los tiempos de recuperación. Sólo así evitaremos recaídas y podremos volver a disfrutar plenamente de nuestra actividad.

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TRABAJAR EL MÚSCULO TRANSVERSO ABDOMINAL PARA PREVENIR LESIONES

Para que nuestro entrenamiento físico sea completo y casi independientemente del deporte que practiquemos, ya seamos corredores, tenistas, nadadores… el fortalecimiento abdominal debe ser una tarea a incluir para lograr un cuerpo funcional, equilibrado y con ello prevenir las lesiones que nos obligan muchas veces al “parón deportivo”. Pero, ¿sabemos fortalecer correctamente nuestra musculatura abdominal?

Los músculos que componen la pared anterior del abdomen son el transverso del abdomen, recto anterior y los oblicuos interno y externo.En esta primera toma de contacto, quiero dedicarlo al músculo transverso del abdomen, ese gran desconocido.El músculo transverso abdominal es el más profundo de los músculos anchos del abdomen, se encuentra situado en la parte anterior y lateral del mismo y sus fibras son transversales. Contribuye a la micción, defecación, vómitos, tos, parto, espiración forzada… pero también tiene un componente importante como estabilizador de la columna lumbar a través de sus uniones sobre todo a nivel fascial (envolturas de tejido conjuntivo que envuelven, aíslan y a la vez relacionan a nuestros músculos unos con otros).

Ahora bien, ¿cómo lo activamos? Sobre todo es un trabajo de concentración. Para ello vamos a realizar una contracción isométrica (estática) del músculo transverso abdominal que estabiliza la región lumbar al disminuir la lordosis lumbar (curva natural de la zona baja de nuestra columna). Pongamos un ejemplo: nos situamos tumbados boca arriba en una colchoneta, cabeza en posición de reposo apoyada en una almohada o toalla, caderas y rodillas flexionadas con las plantas de los pies en contacto con la colchoneta y las manos situadas en la región abdominal sobre la zona del ombligo. Cogeremos aire por la nariz (inspiración relajada, no profunda) y espiramos por la boca a la vez que contraemos el abdomen con el objetivo de llevar nuestro ombligo hacia arriba (en dirección a nuestra cabeza) y hacia atrás (a la espalda).

Para incluir el trabajo del transverso del abdomen en nuestra rutina de entrenamiento abdominal os animo a que probéis a realizar esta contracción isométrica previa a la contracción de los rectos abdominales en la flexión de tronco, conocido en Pilates como chest lift. Seguimos con el ejemplo anterior (tumbados boca arriba, caderas y rodillas flexionadas con plantas de pies apoyados y añadiremos cabeza sujeta con manos): cogemos aire por la nariz, espiramos a la vez que contraemos abdomen (“metemos ombligo hacia arriba y hacia la espalda”) y aún soplando flexionamos tronco adelante; inspiramos al descender hasta apoyar de nuevo la espalda en la colchoneta.

Esta es una de las ideas esenciales del Método Pilates cuyo mentor puso especial atención al fortalecimiento de la musculatura abdominal para mantener el equilibrio corporal y dar estabilidad y firmeza a la columna vertebral.

LAURA RUIZ ESPEJO

Fisioterapeuta Fisiosalud+

 

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