Tendinitis rotuliana

Tendinitis rotuliana o rodilla de saltador: descubre sus síntomas, causas y tratamiento en Madrid y Valencia

La tendinitis rotuliana es una lesión producida por la inflamación del tendón rotuliano y que normalmente se produce por un exceso de uso o sobreesfuerzo.

En este post veremos los síntomas de esta lesión más común de lo que podríamos pensar, las posibles causas de esta y su adecuado tratamiento.

Síntomas de la Tendinitis Rotuliana

La tendinitis rotuliana es una de las lesiones que con mayor frecuencia se da entre deportistas. Se caracteriza por presentar cierta rigidez en la rodilla y dificultades para estirar la pierna, agacharse, saltar, etc.

Otra de las características de esta lesión, es un dolor en la parte posterior de la rótula y el cuadricep, dolor al flexionar la rodilla junto una sensación de sensibilidad y en ocasiones pérdida del equilibrio que a su vez genera inflamación en zona inferior de la rodilla.

Causas de la Tendinitis Rotuliana

Una de las causas más frecuentes en este tipo de lesión se debe a los microtraumatismos repetitivos que se producen al saltar repetidamente y correr en superficies duras, entre otros. Es por ello, que siempre se recomiendo realizar este tipo de ejercicios con el calzado adecuado para así poder amortiguar el impacto del cuerpo.

Tratamiento de la Tendinitis Rotuliana de baja gravedad

Una vez generada, para tratar este tipo de lesión, se puede recurrir bien sea fisioterapeuta como a un traumatólogo. Cabe mencionar, que las tendinitis rotuliana se puede clasificar según su gravedad, estableciendo una escala de 1 al 5 en relación al dolor. Por lo tanto, en 1 el dolor se manifestaría después de una actividad física intensa, mientras que en el 5 impediría la práctica deportiva.

Si se trata de una lesión leve o moderada, el tratamiento se basa en:

  • Reducir la actividad física, evitando saltos y carreras especialmente.
  • Aplicar hielo local sobre la rotula durante 10 minutos varias veces al día para aliviar el dolor y a su vez reducir la inflamación.
  • Mantener rodilla en alto cuando aparezca el dolor.
  • Tomar antiinflamatorios
  • Uso de una venda de tipo elástica que se debe colocar justo por debajo de la rótula.
  • Recibir terapia rehabilitadora de un fisioterapeuta o rehabilitador profesional que fortalezca el área y evite nuevas lesiones. Se puede utilizar gimnasia pasiva, movimientos controlados, masajes y estimulación mediante un TENS (estimulador eléctrica transcutánea).
  • Seguir un programa de rehabilitación con ejercicios suaves los cuales ayudarán progresivamente a fortalecer la rodilla y los músculos que aguantan el peso, como son el cuádriceps y la pantorrilla.

La recuperación puede llevar de 3 a 5 semanas.

 

En casos de que la lesión sea de gran gravedad:

Se puede requerir de una intervención quirúrgica, que puede tener distintos objetivos: realizar cortes pequeños en los laterales del tendón para así poder aliviar la presión en la zona central, extraer el tejido inflamado de la parte que se encuentra dañada del tendón.

En estas ocasiones, la recuperación de la lesión es muy lenta y puede llevar  varios meses, requiriendo un programa de rehabilitación específico.

¿Cómo prevenirlo?

Para prevenir este tipo de lesiones es necesario utilizar un calzado deportivo apropiado a la hora de practicar actividad física como hemos mencionado anteriormente y a su vez realizar un calentamiento apropiado previamente y un estiramiento de los músculos posteriormente en los que se incluya estiramientos tanto del cuádriceps como de la corva y pantorrilla.

Ejercicios que ayudarán a prevenir lesiones de rodilla (En especial si eres deportista)

Cuando se practica un deporte, bien sea de alto o bajo impacto, se corre el riesgo de lesionarse. Es por eso que futbolistas y otros atletas, en sus rutinas de entrenamiento realizan ejercicios para prevenir lesiones de rodilla.

A continuación presentamos algunos ejercicios fáciles y rápidos para fortalecer las rodillas, ideales para quienes quieren evitar lesiones, entre ellas la de la Tendinitis rotuliana al correr o saltar

 

Levantamiento lateral de piernas

En este sencillo ejercicio solo debes acostarte de lado en el suelo, con las piernas juntas y rectas, apoyando la cabeza sobre uno de los brazos. Luego debes alzar una pierna sin flexionar hasta la altura de los hombros, lentamente y baja la pierna a continuación.

Realiza una serie de 15 movimientos y luego cambia de lado. Este ejercicio fortalece los glúteos y mejora la estabilidad de la rodilla y la pelvis. Para aumentar la efectividad, puedes usar una banda elástica alrededor de los tobillos.

Puente con pelota de fitness

Este ejercicio es ideal para fortalecer los glúteos y la espalda baja. Debes colocarte boca arriba, con los gemelos (la parte trasera de tus pantorrillas) sobre la pelota. Apóyate en los brazos y eleva las caderas hasta formar una línea recta de tobillos a hombros y sostén la posición durante 30 a 60 segundos. Este ejercicio te servirá para evitar lesiones al correr.

Steps

Solo necesitas un escalón o una superficie de gimnasio que se eleve del suelo. Deberás ponerte de pie al frente y subir un pie hasta que tu talón quede al filo del escalón, el otro pie debe permanecer en el aire y la fuerza debe estar concentrada en la parte del pie apoyada sobre el escalón, luego bajas hasta que el talón se ponga a tope con la superficie o el escalón. Realiza 10 ejercicios con cada pierna.

Presión contra la pared

Párate junto a la pared apoyando tu lado izquierdo sobre ella, luego dobla la rodilla izquierda a 90 grados y realiza contacto sobre la pared. Mantén el equilibrio y empuja tu rodilla contra la pared pero sin presionar el hombro. Debes sostener la posición durante 30 segundos y hacer 3 series en cada lado. Este ejercicio permite la activación y el endurecimiento del glúteo medio y le da resistencia a la rodilla doblada.

Saltos laterales

Debes tomar un step de gimnasio y ponerlo justo a un lado tuyo, luego debes saltar con los dos pies al tiempo, sobrepasando el step y repetir el movimiento de un lado al otro. Es muy importante que salto sea suave y que se aterrice con los pies al tiempo. Mantén los codos flexionados y la espalda recta Repítelo de 10 a 20 veces.

Estos son sencillos ejercicios para prevenir lesiones de rodilla como la Tendinitis rotuliana que te ayudarán si los realizas con regularidad, así que buena suerte con el plan de ejercicios.

Otras lesiones por sobreuso en corredores

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epicondilitis codo de tenista

Epicondilitis o codo de tenista: síntomas, prevención y tratamiento

La epicondilitis lateral o codo de tenista es una lesión muscular en la que se presenta dolor y/o sensibilidad al tacto en la protuberancia ósea de la parte externa del codo.

La epicondilitis es una lesión que se da en el tendón del músculo extensor radial corto del carpo, en su inserción en el aparte lateral del codo, provocando un dolor en la región lateral del codo (parte externa) al hacer una extensión de la muñeca.

Es también una de las lesiones que padecen con mayor frecuencia quienes practican o juegan al pádel, especialmente los  jugadores amateurs o de “fin de semana”.

Epicondilitis

A pesar de lo que nos podamos imaginar por su nombre, el codo de tenista no sólo afecta a  deportistas de raqueta, también afecta a quienes fuerzan el antebrazo o la muñeca. A continuación te explicamos cómo identificarlo, su tratamiento y sobre todo, cómo puedes evitar sufrirlo.

Aunque no existe una causa única para este tipo de lesión, ni todos los jugadores de padel necesariamente la padecen, la epicondilitis generalmente se da por la extensión continua de la muñeca, movimientos repetitivos del codo y la acumulación de microtraumatismos; ello sumado a un movimiento de supinación (giro de la muñeca y el antebrazo en el sentido de las agujas del reloj) el cual provoca pequeñas roturas en los tendones y con ello punzantes y molestos dolores que hacen necesario cortar con la actividad física.

Otra de las variantes de esta lesión es la epicondilitis medial o “codo de golfista”, la cual afecta la parte interna del codo. Esta lesión raramente ocurre en otros deportes, pero en el pádel si es habitual debido a que predominan los golpes con slice y de revés.

 

Síntomas de la epicondilitis

El diagnóstico de la epicondilitis lateral, que también se conoce como tendinitis del extensor de la muñeca, debe ser realizado por un fisioterapeuta, especialista o profesional médico, sin embargo algunos de los síntomas que pueden ayudar a identificarlo y determinar si se padece esta lesión son:

  • Dolor al enderezar o levantar la muñeca y la mano.
  • Dolor que se hace más agudo cuando se levanta un objeto pesado.
  • Debilidad y falta de fuerza en el antebrazo.
  • Dolor ante actos de la vida diaria como servir el café en la taza o cepillarse los dientes.
  • Dolor al cerrar el puño, agarrar un objeto, apretar una mano o girar la manija de una puerta.
  • Sensibilidad en la parte externa del codo en la zona blanda que bordea la prominencia ósea.

La epicondilitis seguirá doliendo mientras el músculo tenga estrés. Se debe evitar realizar actividades físicas que empeoren la condición hasta que los síntomas desaparezcan. En general los síntomas normalmente deberían desaparecer una o dos semanas después de empezar el tratamiento.

 

Prevención

Puede prevenir la epicondilitis principalmente mediante una práctica deportiva hecha de manera correcta y con la adecuada técnica.

Los estiramientos y ejercicios preventivos son pieza clave en la rutina del deportista y en lo posible debes realizarlos siempre que practiques un deporte o actividad física.

Debes incluir en tu estiramiento, ejercicios de rotación interna y de rotación externa con ambos brazos.

Estira tu codo y los músculos del brazo lentamente antes y después de realizar el ejercicio.

Una de las mejores formas de prevenir la epicondilitis es mediante ejercicios de calentamiento previo a la práctica de tenis, pádel u otras actividades que involucren el uso del codo o los músculos del brazo.

Si practicas tenis o pádel, elige el equipo deportivo adecuado para ti, incluyendo una raqueta o pala con el peso suficiente para que sea estable y absorba una gran porción del impacto y lo suficientemente ligera para no sobrecargar tus músculos.

Es importante que en la práctica del tenis o el pádel, manejes tu raqueta con la técnica correcta y utilices un mango adecuado para tu mano.

Debes poner especial atención a la técnica de los golpes pues el golpe de revés suele ser una de las principales causas de epicondilitis.

Aplica hielo directamente sobre el codo después de hacer ejercicio.

 

Tratamiento y rehabilitación

Existen varias alternativas a tratar para aliviar y eliminar el dolor causado por una epicondilitis, así como la lesión misma.

En la detección temprana del dolor, se debe empezar por la crioterapia o aplicación de hielo, tras los ejercicios de  estiramientos luego de un partido o sesión de entrenamiento. Aplicarlo sobre la zona de dolor por espacio de 20 minutos con el objetivo de reducir la inflamación y aliviar el intenso dolor.

En esta etapa temprana de detección del dolor, es importante considerar el reposo para evitar el aumento del dolor o que la lesión empeore, pero ello dependerá del autoconocimiento de cada deportista.

Otra alternativa de tratamiento es con fisioterapia deportiva, la cual ha de ser practicada por un profesional cualificado para manipular a la persona afectada mediante tratamientos y técnicas como masajes, vendajes, aplicación de frío y calor localizado, ultrasonido, láser y/o punciones secas entre otros; que deberían permitir no sólo la eliminación paulatina del dolor, sino la rehabilitación de la articulación y el movimiento normal del codo.

A través de ejercicios estudiados y diseñados para la fase de la lesión en la que se encuentre la persona afectada, un preparador físico podrá ayudarle en la puesta a punto para poder continuar con el día a día y la práctica de su deporte favorito.

El uso de geles, cremas y sprays, así como el suministro de antiinflamatorios no esteroides vía oral y sin abusar de su uso, es una alternativa a considerar si existe mucha inflamación o dolor y solo bajo recomendación médica.

Como última y más drástica medida, existe la posibilidad de una cirugía, pero esta opción solamente es recomendable en casos extremos y crónicos de epicondilitis, cuando el dolor y la inflamación permanecen después de varias semanas. Deberá ser considerada por un especialista médico y en caso de que las anteriores medidas comentadas no tuvieran ningún efecto.

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Tratamiento Postural

Nuestro paciente vino a Fisiosalud+ por dolores a lo largo de su columna y en sus caderas. Era un dolor que iba cambiando de zona cada semana. Después de varios tratamientos su dolor remitía pero al tiempo volvían las recidivas.

En la primera sesión nos contó su caso y los tratamientos recibidos y después de una exhaustiva valoración llegamos a la conclusión de que la causa de su problema era su postura. En la imagen podemos ver su postura con una marcada lordosis lumbar y cifosis dorsal. Presentaba unos flexores de cadera rígidos y una musculatura abdominal débil.

En las dos primeras sesiones trabajamos la movilidad articular de la cadera trabajando con los movimientos accesorios y realizando ejercicios de Mulligan. Para la musculatura, mejoramos la rigidez de los flexores de cadera mediante el tratamiento de los puntos gatillo presentes con punción seca y electropunción. El resultado se puede notar en la siguiente foto.

En las siguientes sesiones incidimos en la mejora del control motor de la musculatura abdominal, lumbar y glutea, enseñando al paciente una serie de ejercicios terapéuticos. Se le mandó para casa una tabla de ejercicios que debía hacer a diario. En una semana el paciente estaba asintomático y la postura volvió a cambiar .

El propósito de esta entrada es reflejar la importancia de la postura en algunos problemas. Para ello es importante una buena valoración por parte del fisioterapeuta para encontrar la causa y de la voluntad del paciente en realizar el ejercicio terapéutico, pues sin él, el tratamiento estaría incompleto.

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Ángel Araque Sáez . Fisioterapeuta Fs+ Francos Rodriguez

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HERNIAS DISCALES

La hernia discal es uno de los problemas más temibles y dolorosos de espalda y cada vez mas frecuente.

No hace falta decir que la palabra hernia va asociada a ¡dolor!. En nuestra consulta 7 de cada 10 pacientes acuden por dolor de espalda y muchos de ellos se preguntan si lo que tienen es una hernia y cómo se les ha producido. En la actualidad padecer una hernia es uno de los motivos de baja laboral más comunes.

¿Qué es una hernia discal?

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Antes de nada hay que explicar la composición del disco intervertebral. Tenemos 26 discos intervertebrales que su principal función es de amortiguar las cargas, es un colchón que absorbe las fuerzas de la gravedad para evitar el sufrimiento óseo. El disco esta formado por un anillo fibroso que es duro y resistente y que contiene un núcleo pulposo, gelatinoso, rico en agua y bastante móvil.

Cuando aumenta la presión en el disco intervertebral el anillo puede romperse provocando que el núcleo salga hacia fuera pudiendo llegar a comprimir el resto de estructuras a su paso o lo que comúnmente se conoce como un pinzamiento.

Síntomas

Los síntomas varían en función del tejido que se esté comprimiendo. Los casos más comunes son debido a ese pinzamiento nervisoso en las vértebras cervicales o lumbares provocando los síntomas a continuación:

  • Dolor local e irradiado.
  • Perdida de fuerza
  • Alteración de la sensibilidad
  • Hormigueo.
  • Tirantez intensa.

Esta sintomatología puede verse empeorada por diferentes patologías en curso como puede ser la artrosis y la deshidratación discal.

Tipos de Hernia

Varían en función de la localización del núcleo con respecto a la raíz nerviosa de esa vértebra. Pueden ser:

  • Central o posterior
  • Posterolateral
  • Lateral o intraforaminal.
  • Externa o extraforaminal

Posición antálgica

Es la postura que adoptamos para el confort y evitar al máximo el dolor que sufrimos. Se debe principalmente al tipo de hernia ya que debemos desviar el disco de la raíz nerviosa comprimida.

Causas

La causa principal es una hipermovilidad o exceso de movimiento en esa vértebra debido a la hipomivilidad o falta de movimiento de otras estructuras cercanas como pueden ser el sacro o las dorsales. Esto puede deberse a diversos factores: 

  • Factores traumáticos: caídas, golpes o accidentes.
  • Factores microtraumáticos: una mala postura, coger peso o estar sentado durante mucho tiempo, deportes asimétricos o muy intensos.
  • Factor visceral: un mal funcionamiento visceral va a provocar que ciertas zonas de la espalda se queden rígidas y por lo tanto el cuerpo compense con una hipermovilidad compensatoria que mantenido en el tiempo durante meses o años acabe produciendo una hernia discal con un simple gesto cotidiano como puede ser abrocharse los zapatos.

Tratamiento

El objetivo siempre va a ser reducir la inflamación del disco, descongestionar la raíz nerviosa y darle movilidad a la zona que esté bloqueada. Esto consistirá fundamentalmente en tres pasos:

  • Técnicas osteopáticas para devolver la movilidad a los tejidos rígidos.
  • Técnicas de masoterapia para descontracturar la zona afectada para disminuir la presión discal.
  • Estiramientos de la musculatura relacionada.
  • Técnicas antiinflamatorias.
  • Electroterapia.

 

 

                                     ENRIQUE ÁLVAREZ SARALEGUI

                                                        FISIOTERAPEUTA

Fisioterapia Madrid

Artrosis: causas, síntomas y tratamiento

La artrosis es una enfermedad que lesiona el cartílago articular y origina dolor, rigidez e incapacidad funcional. El cartílago articular es una sustancia elástica que recubre los huesos y ayuda a disminuir la fricción de los huesos cuando hay movimiento. Dentro de la articulación encontramos el llamado líquido sinovial que ayuda a lubricar la articulación y facilitar el movimiento.

Cuando estas estructuras se dañan, los huesos empiezan a frotarse entre sí durante el movimiento. Esto puede causar dolor, y el propio proceso puede conducir a más daño en el cartílago restante y en los huesos.

Habitualmente, la artrosis se localiza en la columna cervical y lumbar, algunas articulaciones del hombro y de los dedos de las manos, la articulación de la raíz del pulgar, la cadera, la rodilla y la articulación del comienzo del dedo gordo del pie.

CAUSAS

La causa de la artrosis es desconocida. Se señala el envejecimiento como la causa principal aunque exsiten otros factores que pueden aumentar el riesgo de artrosis como son:

  • Edad
  • Genética: Existen investigaciones que indican que algunas personas tienen dificultades para formar cartílago articular y esto podría transmitirse.
  • Lesiones anteriores en articulaciones.
  • Actividad laboral: Los trabajos que requieren movimientos repetitivos en cuclillas, flexión y torsión son factores de riesgo para la artrosis
  • Deportes por la realización repetitiva de movimientos.
  • Obesidad ya que aumenta el estrés sobre las articulaciones.

 

SÍNTOMAS

Normalmente, la artrosis causa dolor y rigidez en la articulación. Los síntomas más comunes son:

  • Rigidez en las articulaciones, especialmente por la mañana.
  • Rigidez en la articulación después de estar sentado o acostado por períodos largos.
  • Dolor durante la actividad que se alivia con el reposo.
  • Ruidos articulares (crujidos, “cracks”).
  • Dolor al presionar sobre la articulación.
  • Crecimiento y ensanchamiento anormal de la articulación.

 

TRATAMIENTO

La fisioterapia no puede solucionar la artrosis, pero si tratar los síntomas y todos los problemas que se originan alrededor de este problema. La evolución dependerá del grado de evolución de la enfermedad, pero en cualquier caso un tratamiento preventivo ayudará a tener una mejor calidad de vida y evitar una evolución más rápida. En los casos más severos será necesaria la cirugía para sustituir la articulación.

Los principales objetivos de la fisioterapia para el tratamiento de la artrosis son:

  1. Disminuir el dolor y combatir la inflamación.
  2. Mantener o aumentar si es posible la movilidad articular.
  3. Aumentar la estabilidad articular mediante la prevención de la atrofia muscular.
  4. Retrasar la evolución de la enfermedad.
  5. Mantener la independencia funcional.
  6. Prevenir las deformidades y contracturas.
  7. Establecer medidas de ahorro articular e higiene postural.

Tratamiento Preventivo

  1. Diagnóstico precoz.
  2. Educación postural en el trabajo o en labores de casa.
  3. Ejercicio físico compensador de desequilibrios producidos en ciertos trabajos.
  4. Movilidad de puestos de trabajo.
  5. Evitar excesos deportivos.
  6. Uso de material adecuado.
  7. Evitar la obesidad

Entre los métodos de tratamiento que podemos utilizar los fisioterapeutas para el tratamiento de los pacientes con artrosis están :

  1. · Reposo en brote doloroso (mínimo tiempo posible).
  2. · Reducción/descarga de peso.
  3. · Termoterapia (superficial o profunda, con Infrarrojo, MicroOndas..)
  4. · Movilizaciones y tracciones.
  5. · Masoterapia para el tratamiento de las contracturas…
  6. · Ultrasonidos.
  7. · Crioterapia.
  8. · Electroterapia (iontoforesis, TENS, interferenciales).
  9. · Magnetoterapia.
  10.  Laserterapia
  11. · Hidroterapia − hidrología.

 

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Electroacupuntura para el tratamiento del dolor

La Electroacupuntura es una forma de acupuntura donde una pequeña corriente eléctrica se pasa entre pares de agujas de acupuntura.

Las recomendaciones terapéuticas para la electroacupuntura, independientemente del equipo utilizado, se basan en la frecuencia (Hz) e intensidad (mA) del estímulo.

– La Baja frecuencia y alta intensidad se utiliza para tratar afecciones crónicas y dolor crónico.

– La Alta frecuencia y baja intensidad se utiliza para tratar afecciones agudas y dolor agudo.

Se considera que esta práctica amplifica los resultados de la acupuntura regular, puede restaurar la salud y el bienestar, y es especialmente buena para el tratamiento del dolor.

Beneficios de la electroacupuntura

De acuerdo al libro “Electroacupuncture: A Practical Manual And Resource”, escrito por David F. Mayor, se recomienda en diversos casos el uso de la Electroacupuntura, por los siguientes motivos:

– La Electro-acupuntura potencia los efectos del método tradicional de la acupuntura.

– El tratamiento de Electroacupuntura requiere menos tiempo que el tradicional.

– En algunos casos se registraron resultados más rápidos y duraderos.

– La Electroacupuntura produce efectos específicos sobre el dolor, la relajación, la circulación y los músculos, que difieren de los efectos del método tradicional.

– La Electroacupuntura produce una fuerte estimulación, a diferencia de la acupuntura tradicional.

– La Electroacupuntura se constituye en una buena opción para los niños y personas con sistema inmunológico débil.

 

De esta forma la electroacupuntura es una herramienta de la que dispone la fisioterapia para tratar muchas patologías que cursan con dolor agudo o crónico.

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Trastorno Temporomandibular

Trastorno Temporomandibular Fisiosalud+

El trastorno temporomandibular (TTM) es una afección dolorosa de la articulación que está a la altura de las orejas y une la mandíbula con el cráneo.

Puede producir dolor al abrir y cerrar boca, al masticar, bostezar e incluso al hablar, provocando dolor tanto en la misma articulación, como irradiándose hacia cara, la musculatura del cuello y suboccipitales.

Entre las posibles causas de la disfunción se encuentran la tensión excesiva de los músculos mandibulares y del cuello, movimientos desequilibrados de la articulación, o inflamación de la ATM. Estas causas pueden ser tratadas con tratamientos de fisioterapia tales como masaje suave de la articulación y de la musculatura que la rodea, corrientes analgésicas para combatir el dolor, crioterapia, y ejercicios que ayuden a la liberación de la articulación para un mejor funcionamiento de la articulación.

No dudes en consultarnos si te han diagnosticado este tipo de trastorno en Fisiosalud+ podemos ayudarte. Busca soluciones terapéuticas en las mejores clínicas de Fisioterapia en el centro de Madrid, Alcobendas, San Sebastian de los reyes y Valencia. Los mejores fisioterapeutas cerca de ti.

 

Marta Sala García

Fisioterapeuta

Nº colegiado: 2.649

Fisiosalud+ Valencia

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La Rodilla del Corredor

La rodilla es una articulación muy compleja que sufre mucho con cualquier deporte de impacto como ocurre en el running. Hay que fijarse que, por un lado, ha de ser muy móvil para poder desplazarnos y por el otro, tiene que ser muy estable para poder mantenernos en pie, como una columna.

¿Y cómo es posible que en una misma articulación se sumen conceptos tan opuestos como movilidad y estabilidad? Esto es posible gracias a su complejidad biomecánica y a las numerosas estructuras tanto pasivas como activas que la forman. Sin embargo, esta peculiaridad también hace que sea una articulación muy vulnerable.

Lesiones de rodilla hay muchas, siendo muy numerosas aquellas que son consecuencia de un traumatismo tanto directo como indirecto debido a caídas, golpes, etc…, no obstante, vamos a centrarnos en aquellas patologías que no son consecuencia de un traumatismo agudo, sino en aquellas lesiones que van apareciendo paulatinamente por llevar a cabo gestos y movimientos repetitivos durante un período largo de tiempo.

Condropatía rotuliana: definición.

La condropatía rotuliana puede definirse como la lesión del cartílago articular que tapiza la cara posterior de la rótula. Podemos hablar de un proceso degenerativo del cartílago, que es considerado como normal en el envejecimiento, y que en determinadas circunstancias aparece a edades más tempranas en función de patologías que afectan a la rodilla o por el exceso de presión de la rótula sobre el fémur de forma repetitiva, como ocurre en el running. La condropatía rotuliana es común en los deportes en los que existe un fuerte impacto de los miembros inferiores sobre el suelo y es muy frecuente en los atletas que practican carreras de larga distancia.

Mecanismo de lesión. Problemas de alineación.

En condiciones normales la rótula se desliza sobre el fémur durante los movimientos de flexión y extensión a través de un “carril” que éste presenta y que se conoce como tróclea femoral, que al igual que la cara posterior de la rótula está tapizado por cartílago articular. De esta forma, durante la extensión, la rótula asciende hasta situarse por encima de los cóndilos femorales, y a medida que la rodilla se va flexionando la rótula desciende a través de la tróclea femoral aumentado el contacto de las superficies articulares.

Una vez entendido esto es fácil suponer que una buena alineación de la rótula en toda la fase del movimiento es fundamental para que la biomecánica sea correcta; sin embargo, existen múltiples casos en los que esto no es así y pasaríamos a hablar del “síndrome de mala alineación patelar”, que es muy común en muchos corredores y que en la mayoría de los casos está asociado a una hiperpronación del pie.

Sintomatología.

El síntoma más importante y característico es el dolor en la región anterior de la rodilla, relacionado con la actividad deportiva, y que empeora según se incrementa el ritmo y/o la intensidad de dicha actividad. A partir de aquí los síntomas pueden aparecer en nuestra vida diaria y suelen aumentar muy a menudo en ciertos gestos como al subir y bajar escaleras.

A veces pueden aparecer crepitación y crujidos, y en el caso de haber sufrido previamente una luxación o subluxación de la rótula, puede aparecer también inestabilidad rotuliana.

Para poder entender la posterior evolución de la lesión debemos entender en primer lugar qué es lo que duele y por qué. El cartílago articular no tiene terminaciones nerviosas, de manera que no se puede sentir dolor propio del cartílago, y tampoco llegan a él vasos sanguíneos, con lo que se nutre exclusivamente del líquido sinovial de la articulación.

Entonces, ¿de dónde viene el dolor? Lo que ocurre es que el cartílago se va degenerando, va perdiendo consistencia, se cuartea y empieza a no ser eficaz en su función de amortiguación de los impactos, de manera que el hueso subcondral (parte de hueso que tapiza dicho cartílago y que está inmediatamente por debajo de éste) comienza a recibir una mayor carga en cada impacto. El dolor aparece porque el hueso subcondral sí está inervado y, consecuentemente, está sufriendo mayor carga de lo habitual.

Tratamiento.

Como en todas las lesiones la evolución varía en función de múltiples factores tanto internos como externos. Si el problema aparece como consecuencia de alguna patología pasada o por alguna alteración de la estática o de la dinámica del miembro inferior, habrá que corregir éstas (hiperpronación del pié, síndrome de mala alineación patelar, luxaciones o subluxaciones recidivantes de rótula, etc.). Tampoco deberíamos olvidar que en muchas ocasiones el uso de unas zapatillas inadecuadas puede provocar cambios en los apoyos y en las cargas que pueden reproducir el problema.

Sin embargo, vamos a centrarnos en aquellos casos en los que, sin existir patología previa ni ninguna otra alteración, comienzan a manifestarse los síntomas.

La primera medida a tomar es el reposo deportivo relacionado con cualquier actividad que implique contacto contra el suelo. El hueso subcondral está sufriendo a cada impacto, así que debemos disminuirlo todo lo posible.

Desde el punto de vista fisioterápico, en esta primera fase no se puede hacer gran cosa, salvo intentar disminuir el derrame articular y el edema si lo hubiera, utilizando las diferentes técnicas de electroterapia de las que se dispone, crioterapia y masaje evacuatorio si fuera preciso. Existe una complicación muy común en estos casos de la que hablaremos en próximos artículos y que sí puede tratarse durante esta fase: tendinitis del tendón rotuliano.

Con el reposo deportivo y las medidas indicadas ayudamos a nuestro cuerpo a reaccionar frente al problema. Como el hueso subcondral está sufriendo una mayor sobrecarga nuestro cerebro “ordena” aumentar la actividad osteoblástica y se produce un refuerzo en la zona afectada para protegerlo (esclerosis ósea). Esto consigue que el dolor disminuya e incluso que desaparezca, pero la lesión del cartílago perdurará en el tiempo.

Desde el punto de vista médico se suelen utilizar tratamientos farmacológicos con sustancias presentes en el líquido sinovial de la articulación para ayudar a reforzar la nutrición del cartílago (ácido hialurónico, mucopolisacáridos, etc.), lo que puede frenar de alguna manera el proceso degenerativo. Pero lo que se ha destruido no se recupera, ya que el cartílago no tiene poder regenerativo al no estar vascularizado. A veces incluso se intenta aumentar la densidad del líquido sinovial para espesarlo ligeramente y ayudar a amortiguar más las cargas.

En una fase más subaguda, y siempre y cuando no exista derrame articular, la fisioterapia puede ayudarnos mediante ejercicios que tonifiquen el cuádriceps. Con esto se conseguirá estabilizar el movimiento de la rótula sobre el fémur reduciendo el exceso de presión, aunque siempre debe ser supervisado por un fisioterapeuta ya que hay ejercicios que pueden ser perjudiciales.

Para los casos más crónicos y graves o para deportistas de élite, el tratamiento quirúrgico es una opción: microperforaciones, autoinjertos de cartílago, cultivos de condrocitos, etc. Es una manera de poner freno a la lesión pero no es una garantía para volver a la práctica del running.

Conclusión.

Este tipo de lesiones son un desgaste estructural producido por el exceso de presión de las superficies articulares y la única manera de frenarlo es poner fin a la actividad que lo ha producido, al menos en un principio.

Aunque es cierto que en muchos casos (los más leves) el reposo durante un tiempo puede hacer desaparecer el dolor, eso no significa que el problema haya desaparecido. Lo que ocurre es que nuestro cuerpo intenta protegerse, pero no es definitivo: es muy posible que si volvemos a entrenar con intensidad o con tiradas muy largas el problema vuelva con el tiempo.

En el mejor de los casos, una vez desaparecidos los síntomas, puede que podamos seguir practicando el running pero sin abusar de la duración, la frecuencia y la intensidad de los entrenos. No obstante lo más recomendable es visitar a tu fisioterapeuta para hacer una valoración personalizada del caso, ya que cada persona se puede comportar de diferente manera ante el mismo problema.

Alberto Marquina Rodríguez
Fisioterapeuta
Col. nº 2.973

foto: rodillacorredor.es