Juani-Mieres-fisioterapia-fisiosalud+

LA CERVICALGIA EN EL PÁDEL

La zona cervical es una región anatómica formada por las siete primeras vértebras, así como su articulación con la base del cráneo. Es una zona compleja, no sólo por su implicación biomecánica, sino también por las estructuras vasculares y nerviosas que la atraviesan en dirección a la cabeza.

La cervicalgia no es una patología únicamente asociada al mundo del deporte, sino que además su incidencia es muy alta en toda la población y en el desarrollo de todas las actividades. Sin embargo, nos vamos a centrar en por qué se produce en el pádel, cómo podemos evitarlo y que hay que hacer para solucionarlo.

La columna cervical es la más sección más móvil de toda la columna, y como consecuencia, se encarga de la primera compensación en caso de una fijación de movimiento en secciones inferiores. Esta hipermovilidad compensatoria provoca una irritación articular y como consecuencia un aumento del tono muscular, apareciendo los síntomas típicos de una cervicalgia.   Pero además hay que tener en cuenta que la región cervical está íntimamente relacionada con la funcionalidad de los miembros superiores, con lo que cualquier problema en alguno de ellos puede ocasionar fijaciones articulares y sobrecargas musculares que conlleven problemas cervicales. Es por esto que hay que tener en cuenta de nuevo la importancia del gesto técnico correcto, ya que cualquier problema en este sentido también puede afectar a esta región.

En el caso del pádel, y como ocurre en todos los deportes de raqueta, existe una complicación más: la asimetría. Debido a que uno de los dos lados es el que más se desarrolla durante la actividad deportiva, pueden producirse desequilibrios musculares y articulares que acaben generando patología cervical.

Una vez desarrollado el problema, además de dolor cervical, suelen asociarse síntomas cervicogénicos como cefaleas, vértigos, dolor irradiado y/o referido a miembros superiores, parestesias o sensación de hormigueo en las manos, etc., síntomas que pueden ser muy invalidantes no sólo para la actividad deportiva, sino también para la vida diaria.

¿Cómo podemos prevenir este tipo de dolencia? Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que es una patología muy común y puede que su aparición no sea debida a nuestro deporte, sino a otras múltiples causas como actitudes posturales incorrectas, sobreesfuerzos, estrés, patología de la articulación témporo-mandibular, etc…

A partir de aquí, una adecuada postura mientras jugamos, insistiendo en un correcto gesto técnico es muy importante para protegernos de posibles compensaciones musculares, pero además como parte de nuestra rutina de entrenamientos debemos introducir ejercicios de trabajo muscular específicos para mantener miembros superiores y musculatura cervicodorsal en un estado óptimo, sin olvidarnos de reequilibrar ambos lados del cuerpo.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que hay muchos jugadores, que debido al estado de concentración durante el juego, adoptan una postura en la que mantienen los hombros elevados, lo que induce a los trapecios y otros músculos cervicales a una contracción constante que puede dar lugar a los síntomas descritos.

En caso de comenzar a sentir los síntomas propios de una cervicalgia, o como medida de precaución, es recomendable recibir paulatinamente tratamiento de fisioterapia con masaje descontracturante, estiramientos musculotendinosos, calor local y todo lo que el fisioterapeuta crea conveniente.

Ciertas molestias cervicales tienen buena resolución pero si dejamos que evolucione puede acarrearnos problemas mucho más serios y más complicados de solucionar.

 

juani-mieres-fisiosalud+

IMG_0760

juani-mieres-fisiosalud+

Dolor y Rigidez Cervical 

Dolor y Rigidez Cervical 

Afecta a la musculatura cervical. El dolor en ocasiones puede originarse en zonas cercanas como la mandíbula, la cabeza, zona de los hombros.Puede imposibilitar el movimiento y si afecta a los nervios puede llegarse a sentirse un hormigueo en el brazo e incluso la mano.
Las causas del dolor cervical son variadas aunque las principales se encuentran relacionadas con malos hábitos de la postura . Ver la televisión en una mala postura, dormir en mala postura, realizar movimientos bruscos al hacer ejercicio, realizar actividades laborales en posturas inadecuadas, tener el monitor del ordenador demasiado bajo o alto son razones para causar rigidez en la zona.
Accidentes automovilísticos, caídas, luxaciones, hernia discal, meningitis son otras posibles causas.

cervicalgia-dolor-fisioterapia-fisiosaludmas

cervicalgia

El término cervicalgia significa simplemente “dolor en la región cervical de la columna vertebral”; por tanto cuando utilizamos este término no estamos hablando de un diagnóstico o definiendo una patología concreta, sólo estamos utilizando un término descriptivo para referirnos al “dolor de cuello”.
El “dolor de cuello” es uno de los problemas que más frecuentemente se presenta entre la población. Se calcula que aproximadamente 3 de cada 10 personas va a tener “dolor de cuello” a lo largo de su vida, y que aproximadamente un 33 % lo tendrá más de tres veces en un mismo año, con mayor o menor severidad. Además este dolor de cuello puede venir acompañado de otros síntomas tales como dolores de cabeza, mareos, hormigueos… que nos darán pistas sobre el posible origen.

La región cervical es el segmento más móvil de la columna vertebral lo que provoca que sea más propenso a sufrir patología.

Anatomía

La columna cervical está formada por 7 vértebras, de las cuales las dos primeras Atlas y Axís presentan características diferentes. El resto tienen rasgos característicos comunes, como son la apófisis espinosa bifurcada, los agujeros transversales, un agujero vertebral de forma triangular y el cuerpo vertebral más pequeño y rectangular que en las demás vértebras.

Todas estas vértebras no se encuentran alineadas de forma rectilínea en el plano sagital (aunque sí en el frontal), sino que puede apreciarse una curvatura, denominada lordosis cervical. La lordosis es la curva cuya concavidad se dirige anteriormente. También vamos a encontrar esta curvatura a nivel lumbar. En muchos casos podemos encontrarnos que dicha curvatura se encuentra corregida, y se presenta rectificada. Esto es lo que se denomina rectificación cervical que suele ir acompañada de sintomatología.

Entre las vértebras encontramos los llamados discos intervertebrales que actúan junto con otros tejidos como medio de unión de las vértebras. Así también forman parte de estos medios de unión la musculatura y los ligamentos.

De la columna cervical salen los nervios que dan sensibilidad y motricidad a los brazos. A través de la columna cervical también pasa la médula espinal que es la conexión entre el cuerpo y el encéfalo.

Causas
Pueden ser múltiples las causas de la cervicalgia. Lo más frecuente son dolores originados en la musculatura y ligamentos del cuello por exceso de trabajo, stress, malas posturas, tensión nerviosa, esfuerzos, o traumatismos directos e indirectos (accidentes de tráfico)…que pueden ocasionar alteraciones a nivel articular, múscular, ligamentoso y nervioso del cuello causando dolor, contractura muscular, pérdida de movilidad, dolores de cabeza, mareos, vértigos, dolor referido en brazos y homigueo en las manos….lo que denominaríamos como cervicobraquialgia.

Cuando existen lesiones a nivel de los discos intervertebrales también pueden causar dolor, es lo que llamamos protusión discal o hernia discal. Cuando la capa externa del disco protuye hacia una de las raices nerviosas y causa radiculopatía cervical, dolor irradiado a brazos.

También son frecuentes las lesiones a nivel articular entre las vertebras, las que pueden causar dolor cervical, en la vejez degeneran y producen la llamada cervicoartrosis.

Diagnóstico
Para llegar a un diagnóstico claro, y así poder averiguar el origen de la cervicalgía debemos comenzar con una anamnesis completa del pacientes, en la que debemos recoger todos los antecedentes traumáticos o atraumáticos. Además es muy importante realizar una correcta exploración física estática y dinámica de la columna cervical mediante la palpación y movilización del segmento cervical. Es necesario ayudarse de pruebas complementarias que nos ayuden a descartar otro tipo de patologías (RMN, RX, TAC…) así como para saber en que situación real se encuentra el segmento cervical.

Una vez tengamos claro el origen, así como hayamos identificado los problemas que nos encontramos, debemos pautar el tratamiento fisioterápico más adecuado.

Tratamiento Fisioterapia
Una vez realizado un correcto diagnóstico, en busca del posible origen de la cervicalgia y una vez hemos identificado los signos físicos que encontramos, debemos realizar un correcto tratamiento fisioterápico en busca de la remisión de los mismos.

Es importante desde el punto de vista de la fisioterapia tratar a nivel muscular y articular, trabajar la elasticidad y movilidad de la columna cervical. Podemos diferenciar dos fases, una inicial en la que nos centraremos en la realización de técnicas analgésicas, y otra posterior y en algunos momentos simultanea en la que nos centraremos en la recuperación de la movilidad y elasticidad.

Podemos realizar un tratamiento de fisioterapia basado en :

– Termoterapia superficial y profunda: A través de la utilización de lámparas Infrarrojas (termoterapia superficial) y de Microondas (termoterapia profunda). Buscamos calentar el músculo con la finalidad de que se relaje, consiguiendo además un aumento de la vascularización de los tejidos.
– Ultrasonidos: Sobre puntos localizados. Generaremos un calentamiento tisular, además utilizamos el efecto trófico regenerador que produce el efecto mecánico de las ondas ultrasónicas.
– Electroterapia: utilizando corrientes de tipo analgésico con la finalidad de bloquear los receptores del dolor consiguiendo una relajación muscular.
– Masoterapia: buscando la relajación muscular y analgesia mediante el amasamiento y distintas técnicas de movilización de planos titulares. Aumentamos la temperatura y vascularización.
– Técnicas de estiramiento: son movilizaciones o ejercicios físicos que propician la elongación del complejo miofascial. Los objetivos consisten en alargar los músculos y fascias y de esta forma permitir un mayor rango de movimientos de la zona cervical ayudando al músculo a recuperar la elasticidad perdida.
– Movilizaciones pasivas-activo asistidas: buscamos aumentar el rango de movilidad articular, mediante el estiramiento de la musculatura y estructuras periarticulares, contracturadas o retraídas, acompañado de una ligera tracción simultánea de manera manual.
Estos ejercicios deben realizarse evitando compensaciones y falsos movimientos que provoquen compresiones dolorosas.
Posteriormente realizaremos las mismas movilizaciones pidiendo al paciente que nos ayude en la realización de los mismos.
– Técnicas de fortalecimiento (isométricos): sería la última fase del tratamiento, en el que el dolor ha disminuido y hemos mejorado la situación muscular y articular. Es importante que la musculatura tenga un tono adecuado que nos ayude a evitar posibles problemas.

El tipo de técnicas de trabajo muscular que se utilizan son ejercicios isométricos en los cuales no se produce ninguna modificación del ángulo de movimiento empleando resistencia manual o theraband.

La evolución de la cervicalgia tras el tratamiento de fisioterapia suele ser muy positiva, encontrando que los síntomas remiten tras varias sesiones de tratamiento.

Varias recomendaciones:

Es importante evitar en la medida de lo posible una inmovilización parcial o total de la zona lesionada, pues generalmente esto ampliará el tiempo de recuperación y puede complicar el cuadro sintomático.

Es vital no sólo tratar la patología una vez se ha instaurado, sino tener una correcta higiene postural y realizar un tratamiento preventivo si por nuestro trabajo o por nuestro ritmo de vida somos propensos a presentar “dolor de cuello”.

Combinar el ejercicio con la fisioterapia nos ayudará a manterner el estado de nuestra musculatura, evitando que los problemas de origen muscular causa del estrés y el sedentarismo se pongan de manifisto.

¡Acude a un fisioterapeuta!

Gustavo Salgado
Fisioterapeuta
Colegiado: 2.439