LA CERVICALGIA EN EL PÁDEL

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La zona cervical es una región anatómica formada por las siete primeras vértebras, así como su articulación con la base del cráneo. Es una zona compleja, no sólo por su implicación biomecánica, sino también por las estructuras vasculares y nerviosas que la atraviesan en dirección a la cabeza.

La cervicalgia no es una patología únicamente asociada al mundo del deporte, sino que además su incidencia es muy alta en toda la población y en el desarrollo de todas las actividades. Sin embargo, nos vamos a centrar en por qué se produce en el pádel, cómo podemos evitarlo y que hay que hacer para solucionarlo.

La columna cervical es la más sección más móvil de toda la columna, y como consecuencia, se encarga de la primera compensación en caso de una fijación de movimiento en secciones inferiores. Esta hipermovilidad compensatoria provoca una irritación articular y como consecuencia un aumento del tono muscular, apareciendo los síntomas típicos de una cervicalgia.   Pero además hay que tener en cuenta que la región cervical está íntimamente relacionada con la funcionalidad de los miembros superiores, con lo que cualquier problema en alguno de ellos puede ocasionar fijaciones articulares y sobrecargas musculares que conlleven problemas cervicales. Es por esto que hay que tener en cuenta de nuevo la importancia del gesto técnico correcto, ya que cualquier problema en este sentido también puede afectar a esta región.

En el caso del pádel, y como ocurre en todos los deportes de raqueta, existe una complicación más: la asimetría. Debido a que uno de los dos lados es el que más se desarrolla durante la actividad deportiva, pueden producirse desequilibrios musculares y articulares que acaben generando patología cervical.

Una vez desarrollado el problema, además de dolor cervical, suelen asociarse síntomas cervicogénicos como cefaleas, vértigos, dolor irradiado y/o referido a miembros superiores, parestesias o sensación de hormigueo en las manos, etc., síntomas que pueden ser muy invalidantes no sólo para la actividad deportiva, sino también para la vida diaria.

¿Cómo podemos prevenir este tipo de dolencia? Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que es una patología muy común y puede que su aparición no sea debida a nuestro deporte, sino a otras múltiples causas como actitudes posturales incorrectas, sobreesfuerzos, estrés, patología de la articulación témporo-mandibular, etc…

A partir de aquí, una adecuada postura mientras jugamos, insistiendo en un correcto gesto técnico es muy importante para protegernos de posibles compensaciones musculares, pero además como parte de nuestra rutina de entrenamientos debemos introducir ejercicios de trabajo muscular específicos para mantener miembros superiores y musculatura cervicodorsal en un estado óptimo, sin olvidarnos de reequilibrar ambos lados del cuerpo.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que hay muchos jugadores, que debido al estado de concentración durante el juego, adoptan una postura en la que mantienen los hombros elevados, lo que induce a los trapecios y otros músculos cervicales a una contracción constante que puede dar lugar a los síntomas descritos.

En caso de comenzar a sentir los síntomas propios de una cervicalgia, o como medida de precaución, es recomendable recibir paulatinamente tratamiento de fisioterapia con masaje descontracturante, estiramientos musculotendinosos, calor local y todo lo que el fisioterapeuta crea conveniente.

Ciertas molestias cervicales tienen buena resolución pero si dejamos que evolucione puede acarrearnos problemas mucho más serios y más complicados de solucionar.

 

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Sobre Alberto Marquina Rodriguez

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