Ciática: síntomas, causas más comunes y tratamiento

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La ciática o radiculopatía lumbar es una condición que además de incómoda puede en algunos casos ser muy dolorosa y que de acuerdo con estadísticas, 4 de cada 10 personas padecerán en algún momento de su vida. 

Fisioterapia ciática

descripción del nervio ciático

La ciática, denominada en términos médicos como radiculopatía lumbar, es una condición médica consistente en la compresión de uno o más de los cinco grupos de raíces de los nervios espinales que dan origen al nervio ciático, (el más largo y grande de nuestro cuerpo) y que se encuentran ubicados en el área lumbar o parte baja de la espalda, generando un dolor que habitualmente cuando ocurre tiende a extenderse a la zona de los glúteos, bajar por alguna de las piernas y en algunos casos inclusive, llegar hasta los pies.

Es una situación médica más común de lo que imaginamos pero se presenta especialmente en mujeres en estado de embarazo y personas de mediana edad.

Síntomas de la ciática

El síntoma más común de la ciática es el dolor, que puede variar mucho en intensidad y características dependiendo del paciente. Puede ser un dolor silencioso que va en aumento durante varios días, o una repentino y de gran intensidad que inmoviliza al paciente.

Algunos otros síntomas pueden ser dolor y aumento de la sensibilidad en la piel, debilidad, cansancio muscular y disminución de reflejos musculares.

En cualquiera de los casos, el dolor afecta como lo dijimos siempre a uno de los lados, desde la zona lumbar, gluteos, hasta las pantorrilla, la parte baja de la pierna, e incluso el pie.

El dolor puede incrementarse con los movimientos normales del día a día al sentarse o levantarse de una silla, al levantarse por la mañana de la cama o con la presión al toser o defecar.

Causas más comunes de la ciática

Es importante aclarar que la ciática no es una enfermedad en sí, sino un término médico para describir el dolor y la sintomatología de otros problemas en la zona lumbar o parte baja de la espalda. Dentro de las posibles causas de la ciática se encuentran:

Embarazo: La presión sobre la columna vertebral causados por el volumen y el peso que genera el embarazo pueden provocar la compresión del nervio ciático. Aunque puede ser doloroso, normalmente este desaparece tras el parto.               

Trauma: Es posible que la ciática se produzca a causa de la compresión directa del nervio debido a una fuerza externa. Un ejemplo de ello es una lesión generada por un choque fuerte en accidente automovilístico o un golpe durante la práctica de un deporte de contacto, lo que podría producir un pinzamiento de nervio en la parte baja de su espalda.

Espasmos musculares: El músculo piriforme, ubicado en la zona lumbar conecta con el fémur y el nervio ciático pasa por debajo del músculo piriforme, por lo que los espasmos musculares pueden comprimir al nervio ciático. Es difícil de diagnosticar y tratar y no se le identifica fácilmente mediante resonancia magnética o radiografía.

Enfermedad discal degenerativa (EDD) La ciática es el resultado del proceso normal de envejecimiento que afecta los discos de la columna y que se denomina enfermedad degenerativa de disco. La EDD son cambios en la forma de uno o más de los discos, cambios que pueden generar abultamiento y hernia discal.

Hernia discal o el abultamiento de de discos: Estas son las causas más comunes y se producen cuando el disco se inflama y genera presión en el centro gelatinoso o núcleo pulposo, haciendo que este se abra paso a través del ánulo fibroso.  

En las dos situaciones la presión sobre las raíces nerviosas causa la ciática, pero el efecto de la hernia discal es mayor que             la del abultamiento pues el material del disco contiene ácido hialurónico, que es irritante y genera la inflamación de los                 nervios.

Tratamiento de la ciática

Aunque en algunos casos no se requiere ningún tratamiento y la recuperación ocurre por sí sola, en una etapa temprana de la ciática, son varias las opciones para tratarla no quirúrgicamente y aliviar el dolor causado por la compresión del nervio ciático.

Se puede tratar mediante uno de los tratamientos a continuación, o una combinación de los mismos, junto con un programa específico de ejercicios y fisioterapia.

Terapia manual: La terapia manual es un conjunto de tratamientos en los que un terapeuta utiliza sus manos para con la debida técnica, aplicar fuerza cuidadosa a los músculos, huesos y articulaciones en y alrededor de su columna vertebral. 

Esta terapia siempre deberá ser realizada por quiroprácticos, osteópatas o fisioterapeutas capacitados, pues de lo contrario podría causar el efecto contrario afectado aún más. La terapia manual puede ayudar a reducir el dolor de la ciática mientras esta persista, pero deberá estar acompañada de ejercicio controlados.

Fisioterapia: En algunos casos, su médico de cabecera podrá recomendar un plan de ejercicios diseñado por un fisioterapeuta, quien puede, además de aplicarlos, enseñarle movimientos y técnicas para fortalecer los músculos que apoyan la espalda y aumentar la flexibilidad de la columna vertebral.  

Estos ejercicios incluyen los del fortalecimiento de la columna vertebral, ejercicios musculares, de ligamentos y tendones; estiramientos y ejercicios aeróbicos de bajo impacto.

También podrá enseñarle cómo mejorar su postura y reducir cualquier tensión futura en su espalda.

Terapia de calor y frío:  El dolor del nervio ciático se puede reducir mediante la aplicación alternada de compresas de calor y de hielo, especialmente en la fase inicial.

Generalmente se aplican alternando estas durante alrededor de 20 minutos y se debe repite aproximadamente cada dos horas. La mayoría de las personas aplican primero el hielo, pero algunas encuentran mayor alivio con el calor.

Analgésicos y antiinflamatorios: Los medicamentos para reducir el dolor y la inflamación del nervio ciático se suelen tomar cada ocho horas durante los días que dure el episodio. Después se recomienda bajar la frecuencia de ingesta del medicamento y continuar con la medicación hasta un máximo de dos semanas.

Reposo: El reposo no significa necesariamente estar tumbado o acostado en cama. Se trata de que el paciente no debe realice esfuerzos, movimientos bruscos o caminatas largas. No se recomienda el reposo en cama una vez que el dolor se palia con los analgésicos.

En cualquier caso, lo más importante es que si está padeciendo de este dolor y este permanece por más de dos semanas, consulte con un médico especialista o fisioterapeuta acreditado con el fin de realizar un diagnóstico sobre la causa del dolor y las posibles terapias a seguir para eliminarlo.

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Sobre Fernando Llorente

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