Tendinitis hombros

EJERCICIOS FÍSICOS PARA PREVENIR LOS SÍNTOMAS DE LA TENDINITIS DEL SUPRAESPINO

El músculo supraespinoso tiene su origen en la fosa supraespinosa de la escápula y su tendón se dirige hasta el troquíter o tubérculo mayor del húmero. Forma parte del llamado “manguito de los rotadores” estabilizando el hombro y ayudando en la separación del brazo.

La tendinitis de este músculo es la inflamación que se ocasiona en este tendón por el roce provocado por los movimientos repetitivos de elevación de hombro, que provoca un pinzamiento entre la cabeza del húmero y el acromion. Es una de las causas más frecuentes de hombro doloroso.

Deportes como baloncesto, voleybol, balonmano, tenis, pádel o trabajos que impliquen el uso del ordenador provocan continuamente esta fricción del tendón.

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Los síntomas que provoca esta lesión son:

–       Dolor al separar el brazo del cuerpo lateralmente

–       Dolor en la cara anterior del hombro que irradia hasta el cuello y parte superior de la espalda llegando hasta el codo en muchas ocasiones.

–       Limitación funcional y disminución de la fuerza en actividades de la vida diaria

–       Dolor al dormir sobre ese lado

Un tratamiento de Fisioterapia adecuado basado en diversas técnicas manuales (masaje profundo del tendón, electroterapia, hielo, masajes, estiramientos, fortalecimiento del resto de la musculatura que compone el manguito…) y adaptado a la evolución del paciente es bastante efectivo.

Como siempre la colaboración por parte del paciente es fundamental para el tratamiento, por ello a continuación se exponen una serie de ejercicios y estiramientos para prevenir que los síntomas vuelvan a aparecer.

1. Apoyar el brazo sobre una mesa dejando que el brazo doloroso cuelgue como un péndulo y balancearlo lenta y suavemente haciendo pequeños círculos durante un minuto. Añadir una mancuerna de 1 Kg (o un Kg de arroz…)

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2. Colocar la mano del brazo doloroso sobre el hombro opuesto. Con la otra mano tomar el codo desde abajo y empujarlo hacia arriba con suavidad hasta donde sea posible sin que esto produzca dolor Mantener esa posición durante unos segundos y luego llevar el brazo con suavidad hasta la posición inicial. Repetir 10-15 veces.

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3. Mantenerse erguido y colocar el dorso de la mano del lado afectado sobre la espalda. Con la otra mano, colocar el extremo de una toalla de baño sobre el hombro sano y coger con la mano que se encuentra atrás de la espalda. Mover con suavidad la toalla con la mano sana, elevando el brazo doloroso. Mover la toalla hasta donde sea posible sin que la maniobra produzca dolor. Mantener esa posición durante unos cuantos segundos y volver lentamente a la posición inicial. Repetir 10-15 veces.

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4. Espalda apoyada en la pared y manos en la nuca. Mover los codos hacia atrás hasta que toquen la pared. Mantener ahí durante unos segundos y después moverlos hacia delante. Repetir 10-15 veces.

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5. Colocar la mano del brazo doloroso atrás de la cintura. Con la palma dirigida hacia la espalda, tratar de levantar la mano sobre la espalda hasta donde sea posible, como si los dedos caminaran hacia arriba por la columna vertebral. Mantener esa posición durante unos segundos y luego dejar que la mano se deslice hacia la cintura. Repetir 5-10 veces.

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6. De pie con el hombro doloroso a unos 60-90 cm de la pared. Extender el brazo, colocar la yema de los dedos sobre la pared y subirlos suavemente hasta donde sea posible. A continuación, acercarse a la pared y ver si puede subir los dedos un poco más. El objetivo es alcanzar el punto en donde el brazo se encuentre extendido hacia arriba contra la pared. Al llegar a lo más alto posible, mantener esa posición durante unos cuantos segundos y luego bajar los dedos por la pared.
Repetir 5-10 veces.

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 Los siguientes ejercicios de nuevo con un peso de un Kg

7. Tumbado boca arriba con el codo pegado al cuerpo y flexionado a 90 grados, de manera que el antebrazo se dirija hacia fuera. Levantar lentamente la mano que sostiene la pesa, hasta que ésta apunte hacia el techo y regresar a la posición inicial. Repetir 10 veces. A medida que el hombro se fortalezca, repetir hasta 20 veces.

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8. Tumbado de lado con el codo pegado al cuerpo y flexionado a 90 grados, como en el ejercicio anterior. Levantar lentamente la mano que sostiene la pesa, hasta que ésta apunte hacia el techo; luego bajarla lentamente. Repetir 10 veces, hasta llegar a 20 veces a medida que el hombro se fortalezca.

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9. Sentado, sostener las pesas en ambas manos y girar las manos hasta que los pulgares apunten hacia el suelo. Extender los brazos unos 30 grados hacia delante, levantarlo suavemente hasta que se encuentren un poco por debajo del nivel del hombro y luego bajarlo. (No hay que elevarlos por encima del hombro porque esto puede perjudicar a los músculos y a los tendones por esfuerzo excesivo). Repetir 10 veces y aumentar el número de repeticiones en forma gradual hasta llegar a 2.

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Belén Peregrina

Fisioterapeuta Fisiosalud+ Don Ramón de la Cruz

BIBLIOGRAFÍA

–       Martínez Gil, José Luis; Lesiones en el hombro y Fisioterapia, Editorial Arán, Madrid (España) 2006. ISBN: 84-95913-89-5

–       Pérez, Javier; Fisioterapia del complejo articular del hombro, Editorial Masson, Barcelona (España) 2004. ISBN: 84-458-1370—6

–       Neiger, Henri; Estiramientos analíticos manuales, técnicas pasivas, Editorial Panamericana, Madrid (España) 2007. ISBN: 978-84-7903-349-1

–       Institut Ferran. Barcelona [acceso 1 Julio 2012]. Hombro doloroso. Disponible en: hhttp://www.institutferran.org/hombro_doloroso.htm

Artrosis: causas, síntomas y tratamiento

La artrosis es una enfermedad que lesiona el cartílago articular y origina dolor, rigidez e incapacidad funcional. El cartílago articular es una sustancia elástica que recubre los huesos y ayuda a disminuir la fricción de los huesos cuando hay movimiento. Dentro de la articulación encontramos el llamado líquido sinovial que ayuda a lubricar la articulación y facilitar el movimiento.

Cuando estas estructuras se dañan, los huesos empiezan a frotarse entre sí durante el movimiento. Esto puede causar dolor, y el propio proceso puede conducir a más daño en el cartílago restante y en los huesos.

Habitualmente, la artrosis se localiza en la columna cervical y lumbar, algunas articulaciones del hombro y de los dedos de las manos, la articulación de la raíz del pulgar, la cadera, la rodilla y la articulación del comienzo del dedo gordo del pie.

CAUSAS

La causa de la artrosis es desconocida. Se señala el envejecimiento como la causa principal aunque exsiten otros factores que pueden aumentar el riesgo de artrosis como son:

  • Edad
  • Genética: Existen investigaciones que indican que algunas personas tienen dificultades para formar cartílago articular y esto podría transmitirse.
  • Lesiones anteriores en articulaciones.
  • Actividad laboral: Los trabajos que requieren movimientos repetitivos en cuclillas, flexión y torsión son factores de riesgo para la artrosis
  • Deportes por la realización repetitiva de movimientos.
  • Obesidad ya que aumenta el estrés sobre las articulaciones.

 

SÍNTOMAS

Normalmente, la artrosis causa dolor y rigidez en la articulación. Los síntomas más comunes son:

  • Rigidez en las articulaciones, especialmente por la mañana.
  • Rigidez en la articulación después de estar sentado o acostado por períodos largos.
  • Dolor durante la actividad que se alivia con el reposo.
  • Ruidos articulares (crujidos, “cracks”).
  • Dolor al presionar sobre la articulación.
  • Crecimiento y ensanchamiento anormal de la articulación.

 

TRATAMIENTO

La fisioterapia no puede solucionar la artrosis, pero si tratar los síntomas y todos los problemas que se originan alrededor de este problema. La evolución dependerá del grado de evolución de la enfermedad, pero en cualquier caso un tratamiento preventivo ayudará a tener una mejor calidad de vida y evitar una evolución más rápida. En los casos más severos será necesaria la cirugía para sustituir la articulación.

Los principales objetivos de la fisioterapia para el tratamiento de la artrosis son:

  1. Disminuir el dolor y combatir la inflamación.
  2. Mantener o aumentar si es posible la movilidad articular.
  3. Aumentar la estabilidad articular mediante la prevención de la atrofia muscular.
  4. Retrasar la evolución de la enfermedad.
  5. Mantener la independencia funcional.
  6. Prevenir las deformidades y contracturas.
  7. Establecer medidas de ahorro articular e higiene postural.

Tratamiento Preventivo

  1. Diagnóstico precoz.
  2. Educación postural en el trabajo o en labores de casa.
  3. Ejercicio físico compensador de desequilibrios producidos en ciertos trabajos.
  4. Movilidad de puestos de trabajo.
  5. Evitar excesos deportivos.
  6. Uso de material adecuado.
  7. Evitar la obesidad

Entre los métodos de tratamiento que podemos utilizar los fisioterapeutas para el tratamiento de los pacientes con artrosis están :

  1. · Reposo en brote doloroso (mínimo tiempo posible).
  2. · Reducción/descarga de peso.
  3. · Termoterapia (superficial o profunda, con Infrarrojo, MicroOndas..)
  4. · Movilizaciones y tracciones.
  5. · Masoterapia para el tratamiento de las contracturas…
  6. · Ultrasonidos.
  7. · Crioterapia.
  8. · Electroterapia (iontoforesis, TENS, interferenciales).
  9. · Magnetoterapia.
  10.  Laserterapia
  11. · Hidroterapia − hidrología.

 

No dudes en consultarnos si padeces este tipo de problema, en Fisiosalud+ podemos ayudarte. Busca soluciones terapéuticas en las mejores clínicas de Fisioterapia en el centro de Madrid, Alcobendas, San Sebastian de los reyes y Valencia. Los mejores fisioterapeutas cerca de ti.

Kinesio Tape y Drenaje linfático manual

En la actualidad el Kinesio tape no sólo se utiliza en fisioterapia deportiva, sino que se ha convertido en un gran aliado en los tratamientos asociados al Drenaje Linfático Manual (DLM). La aplicación del vendaje neuromuscular sirve para potenciar o prolongar el efecto del drenaje linfático, ayudando al sistema linfático en la evacuación de líquido de manera global o puntual y también para la mejora del sistema circulatorio acelerando la reabsorción de los hematomas así como para el tratamiento de las cicatrices.

La superficie del Kinesio Tape presenta ondulaciones en forma de “S” que propician una ligera separación de la piel del tejido subcutáneo, favoreciendo los flujos sanguíneo y linfático y disminuyendo la presión instersticial, de ahí que encontremos una gran variedad de técnicas de aplicación linfática.

Realizaremos el tratamiento habitual con drenaje linfático manual y posteriormente aplicaremos la técnica linfática con vendaje neuromuscular, sirviéndonos éste como potenciador o prolongador de los efectos del DLM.

Podemos aplicar vendaje neuromuscular en:

-El tratamiento de edemas por trastornos/problemas hormonales o durante el embarazo. Contribuye a la normalización de la circulación linfática y el retorno venoso.

-La recuperación post-cirugía reparadora y estética: aplicándolo como complemento al tratamiento continuado con Drenaje Linfático Manual . Actúa como apoyo en la reabsorción de edemas, equimosis (hematomas) y fibrosis (cicatrices fibrosadas o quísticas) tras cualquier intervención quirúrgica.

-El tratamiento del linfedema secundario post-mastectomía por cáncer de mama.

– En el tratamiento de las cicatrices, para eliminar o reducir las adherencias y restablecer la circulación linfática entorno a la cicatriz.

-En una gran variedad de tratamientos médico-estético o fisioestético o nutricionales (ultracavitación osmótica, carboxicell…)

En definitiva, el Kinesio Tape o Vendaje Neuromuscular puede aplicarse como complemento en todas aquellas patologías que tengan como base el tratamiento con drenaje linfático manual, actuando como potenciador y prolongandor de la acción drenante del DLM y ayudando a la eliminación de desechos, toxinas y líquidos excedentes.

Si padeces algún tipo de patología de origen linfático, te has realizado una operación reparadora o estética recientemente en Fisiosalud+ podemos ayudarte. Busca soluciones terapéuticas en las mejores clínicas de Fisioterapia en el centro de Madrid, Alcobendas, San Sebastian de los reyes y Valencia. Los mejores fisioterapeutas cerca de ti.

 

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Tenosinovitis Bicipital

Para una Tenosinovitis Bicipital debes acompañar la fisioterapia con algún antiinflamatorio (consulta con tu médico).
Con tu fisioterapeuta debes realizar ejercicios específicos de la zona y zonas colindantes con la intención de no perder masa muscular y evitar perdidas de movilidad.
Es una lesión que depende del grado y los síntomas que refieras por lo que el feedback entre paciente y fisioterapeuta es muy importante para afinar el tratamiento más adecuado en cada momento.
Como conclusión el tratamiento de Fisioterapia debe ir enfocado a aliviar el dolor, mantener el rango de movilidad articular y masa muscular, por medio de ejercicios de contracción isométrica, isotónica y excéntrica así como ejercicios de kabat.

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Bursitis de hombro con tendinitis

Tratamiento para Bursitis de hombro con tendinitis Supraespinoso y/o Subescapular

Además de reposo relativo va bien aplicar hielo hasta tres veces al día con una duración de 10 a 15 min.
Si se convierte en un proceso crónico y estable, se debe realizar tratamiento de Fisioterapia, la Electrolisis Percutanea para la tendinitis ayuda a regenerar el tendón, en lugar de aplicar demasiadas infiltraciones que podría ser a largo plazo perjudiciales.

 

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Atrofia de Sudeck

También conocida como distrofia simpático-refleja, síndrome regional complejo. Es una enfermedad de causa desconocida, relacionada a pequeños traumatismos en las extremidades (fracturas, torceduras).
Proceso inflamatorio localizado, sudoración, inflamación, rojez y dolor. Es una enfermedad de muy larga duración
El tratamiento es una combinación de varios,; Fisioterapia medicamentos y/o infiltraciones.

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DRENAJE LINFÁTICO MANUAL TRAS LA CIRUGÍA

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Cada vez son más las personas que deciden realizarse algún tipo de intervención de cirugía plástica para encontrarse más favorecidos. Son muchas y muy variadas las opciones que existen dependiendo de lo que queramos conseguir, con lo que es muy importante encontrar el profesional adecuado y debidamente colegiado, que nos informe correctamente del procedimiento que se va a realizar, seguir todas las recomendaciones médicas, así como realizar los cuidados posteriores que serán los que aseguren el éxito de la intervención y nos llevaran a los resultados deseados.

Cuando se realiza una intervención quirúrgica estética, se produce inflamación de los tejidos, hematoma, acumulo de sustancias de desecho, restos de células muertas…y la opción de que aparezca un proceso infeccioso, todo ello en mayor o menor grado dependiendo del procedimiento que se haya seguido (liposucciones, mamoplastias, rinoplastias…) Gracias a los efectos del DLM podremos favorecer la recuperación de los tejidos, estimularemos el sistema linfático para acelerar la desaparición del edema y hematoma postquirúrgico y facilitar una mayor cicatrización.

La anatomía y fisiología del sistema linfático es compleja lo que nos lleva a afirmar que el Drenaje Linfático Manual (DLM) es una técnica propia de Diplomados Universitarios en Fisioterapia. Sólo un profesional cualificado es conocedor de cuales son las indicaciones, y sobre todo las contraindicaciones del mismo.

El DLM es una técnica manual específica de activación del desagüe del líquido acumulado en los tejidos y de la linfa a través de los vasos linfáticos, cuando el flujo normal de la misma se ve interrumpido por una obstrucción de los diminutos canales por donde circula. Las técnicas que se realizan tienen como finalidad activar el sistema linfático.

Entre las indicaciones del drenaje linfático podemos encontrar: linfedemas, edemas de embarazo, cicatrices, migrañas, lipedemas, celulitis…y lo que nos ocupa la recuperación post-cirugía estética y reparadora. Entre los efectos que produce el DLM, encontramos: drenante, neurovegetativo, sobre la musculatura y el inmunológico.

Cuando el cirujano lo recomiende, generalmente cuando las posibles infecciones han sido controladas, se podrá comenzar con el DLM. El fisioterapeuta realizará una valoración del paciente y planteará el plan de tratamiento. Para que el DLM sea efectivo deberá realizarse en sesiones de al menos una hora de duración, en todo caso se valorará la extensión de la zona afectada, y se distribuirán a un ritmo de 2/3 por semana hasta una media de unas 10/12 sesiones, dependiendo de la evolución.

El DLM es un fiel aliado de la cirugía estética y reparadora, y por tanto en consecuencia la fisioterapia. Cuanto antes desaparezca la inflamación, hematoma…mejor será la recuperación y mejores los resultados de la intervención.

foto: Vitagenes.com

Gustavo Salgado Marcos

Nº Col. 2439

Fisiosalud+

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EPICONDILITIS I: QUÉ ES Y POR QUÉ SE PRODUCE

¿Quién no ha oído hablar del famoso “codo de tenista”? Incluso quien no practica deportes de raqueta. En este artículo vamos a tratar de explicar qué es exactamente una epicondilitis o “codo de tenista”, qué estructuras están implicadas en dicho proceso y por qué puede aparecer sobre todo en el mundo de la raqueta, y más concretamente en el pádel.

La palabra epicondilitis viene de una estructura anatómica localizada en el codo que se denomina epicóndilo y del sufijo –itis que significa inflamación. Podemos hablar de epicóndilo lateral o epicóndilo medial (también conocido por epitróclea), y en ambas zonas podemos sufrir lesiones muy parecidas aunque con connotaciones diferentes.

El epicóndilo lateral sirve de anclaje para la musculatura epicondílea, que son básicamente los músculos responsables de la extensión de la muñeca y dedos, y de la supinación del antebrazo. El movimiento de supinación es el que, manteniendo el codo en flexión de 90º, lleva la palma de la mano hacia arriba.

Estos músculos parten de tendones insertados en el epicóndilo y forman una masa muscular palpable que, según se acerca a la muñeca, se va transformando en un tejido conjuntivo en forma de tendones, cuya inserción se encontrará en distintas estructuras anatómicas de la mano.

Esta musculatura es muy importante en los movimientos que se imprimen en el pádel y, en general, en todas aquellas actividades en las que se empuña algo con fuerza.

SINTOMAS

La epicondilitis es una entesitis, es decir, una tendinitis de la porción del tendón que se inserta en el hueso, y cursa con inflamación local, tumefacción, crepitación, dolor agudo e insidioso a la palpación, a la contracción y al estiramiento. El dolor puede irradiarse hacia la parte externa del antebrazo y puede provocar pérdida de fuerza prensil en la mano. En una fase temprana, el dolor se instaura al inicio del ejercicio y poco a poco va desapareciendo, hasta que vuelve durante el reposo posterior. En una fase aguda el dolor está presente constantemente y se acentúa con el movimiento; es la fase más incapacitante y no nos permite continuar con nuestra actividad.

El dolor se localiza de una manera muy puntual en el mismo hueso, y aparece la duda de que el hueso esté dañado o no. El tendón, cuando se inserta en el hueso, lo hace a través de una película que recubre el hueso y que se llama periostio; éste se irrita, se inflama y produce ese dolor óseo tan característico. Normalmente acudimos al médico o al fisioterapeuta cuando estamos en esta fase aguda, porque es cuando va apareciendo el dolor más intenso.

Existe una fase previa por la que todos los jugadores pasan muy a menudo y que, si no se le presta atención, puede evolucionar en una epicondilitis. Antes de que la región del epicóndilo comience a presentar síntomas de inflamación, suele aparecer una sobrecarga de la musculatura correspondiente debido a múltiples causas. Si prevenimos estas sobrecargas y cuidamos su evolución podemos disminuir bastante la probabilidad de sufrir esta patología.

El proceso patológico, como en cualquier tendinitis, puede evolucionar a una fase crónica y convertirse en una epicondilosis, donde ya no existen signos inflamatorios y sí un proceso degenerativo crónico del tendón, que puede llevar al deportista incluso a abandonar la competición.

CAUSAS

Aunque esta lesión puede venir provocada por un traumatismo directo sobre la zona, la mayoría de los casos tienen relación con movimientos de repetición relacionados con la actividad deportiva o también con la actividad laboral.

Las causas más importantes tienen relación con el gesto deportivo, con lo que un trabajo de entrenamiento y adiestramiento de cada uno de los movimientos implicados en la actividad es fundamental para prevenir la lesión.

El movimiento de revés es el que más implicación tiene, ya que partimos de una posición en la que el codo, la muñeca y los dedos están en flexión (éstos últimos haciendo prensa sobre la pala), y en esta postura la musculatura epicondílea se encuentra en máximo estiramiento. En el momento del golpeo de la bola se produce una contracción muy brusca y rápida de dicha musculatura y la repetición de este movimiento bola tras bola y día tras día facilita la aparición del problema, sobre todo si el gesto deportivo no es el más correcto.

Pero también tienen una gran implicación en el proceso los materiales con los que trabajamos en el desarrollo de la actividad deportiva, y su influencia puede ser muy importante:

Una pala inadecuada para nuestro nivel, altura, peso, constitución, etc.

Un reciente cambio de pala.

Una empuñadura demasiado gruesa o demasiado fina.

La colocación incorrecta del grip de la empuñadura.

Una bola inadecuada o en condiciones diferentes a las que estamos acostumbrados (lluvia, frío intenso).

Cambios recientes en los tipos de entrenamiento.

Y definitiva, cualquier cosa que pueda hacer variar nuestras sensaciones normales durante el golpeo de la bola y que nos haga variar la calidad de nuestro gesto deportivo.

Comentábamos previamente que la repetición de movimientos es la causa más importante en estos procesos, con lo que hay que tener en cuenta que aunque todo el material que utilicemos sea el correcto, nuestro gesto deportivo sea perfecto y todas las condiciones requeridas sean idóneas, durante la actividad estamos constantemente repitiendo una serie de movimientos, y que dicha repetición por sí misma provoca tensiones y sobrecargas que si no prestamos atención pueden derivar en este tipo de patologías.

En el próximo número veremos cómo prevenir este tipo de patología y qué es lo que la fisioterapia puede ofrecer tanto para dicha prevención como para el tratamiento.

Alberto Marquina Rodríguez

Fisioterapeuta

Col. nº 2.973

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EPICONDILITIS II: PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO

En el artículo anterior pudimos conocer qué es una epicondilitis, cómo se comporta en relación al pádel y qué causas lo produce.

En resumen, lo que tiene que quedar claro es que, salvo trauma previo sobre la zona, se trata de una lesión que tiene que ver con pequeños microtraumatismos producidos por la repetición de movimientos relacionados con el gesto deportivo, y que incluso tomando todas las precauciones posibles y teniendo una técnica perfecta, el hecho de repetir los mismos movimientos puede ocasionar molestias que siempre hay que vigilar.

Prevención

Primero echemos un vistazo a nuestro equipamiento, ya que no sólo se trata de coger una pala de pádel cualquiera, un compañero de juego y una pista para jugar. La pala debe ser la adecuada a nuestro nivel técnico y a nuestra complexión física, y no sólo eso, debemos hacerla nuestra y sentirla como una prolongación de nuestro brazo. Una pala más o menos pesada de lo debido disminuirá nuestro rendimiento y puede originarnos lesiones. Siempre es bueno pedir consejo a algún experto que nos pueda orientar.

Normalmente, cuando empezamos a jugar al pádel, lo hacemos por nuestra cuenta hasta que poco a poco se va convirtiendo en una “adicción” (siempre positiva). Lo lógico es que todos podamos cometer más o menos fallos técnicos y si nadie nos corrige podemos automatizar ciertos movimientos que a medio o largo plazo puedan lesionarnos. Por eso, llegado el momento, deberíamos tomar algunas clases con técnicos especializados para saber si lo estamos haciendo bien, mejorar nuestra técnica y, por qué no, también ganar en destreza.

Un error inicial muy común y que puede ocasionar diferentes lesiones como epicondilitis o epitrocleitis es coger la pala con excesiva fuerza debido a la tensión, los nervios, la imprecisión de la técnica, etc. Una fuerza prensil excesiva aumentará el tono muscular de la musculatura flexora y también de la extensora, lo que a la larga podría poner en marcha la fisiopatología de las lesiones descritas. El uso del grip de la empuñadura es muy importante en relación a la presión que podemos hacer, ya que un buen ajuste de la palma de la mano con la pala es fundamental en la “relación” que tendremos con ella durante su manejo. Igual que en la técnica, un experto nos podrá orientar tanto en grosor como en la colocación del grip.

Tratamiento preventivo

Ya tenemos contralado todo lo relacionado con el equipamiento y también comenzamos con algunas clases para mejorar nuestra técnica y corregir los posibles errores, de manera que en teoría todo lo hacemos bien y no hay motivos para sufrir una epicondilitis. Sea esto cierto o no, es muy normal que el ritmo de entrenamientos, partidos, los cambios en las condiciones de la pista, bola, etc, nos pueden originar sobrecargas y molestias que a medio plazo ocasionen ésta u otra lesión.

Como una rutina más dentro de nuestra preparación (técnica, entrenos, nutrición…) deberíamos incorporar un control fisioterápico para advertir a tiempo esas sensaciones que puedan ir apareciendo y así evitar que vayan a más. Eso, junto con una rutina de ejercicios y estiramientos será suficiente para tener nuestro antebrazo en forma.

Veamos unos ejemplos:

Trabajo muscular para los músculos epicondíleos o extensores de la muñeca con cintas elásticas de resistencia progresiva o con mancuerna. Con una resistencia que podamos controlar y apoyando el antebrazo completamente, colocamos la mano con la palma hacia abajo y abrazamos la cinta o mancuerna cerrando el puño. El movimiento se realiza de abajo a arriba contrarresistencia.

También se puede trabajar la musculatura epitroclear o flexora de la muñeca de la misma manera pero con la palma de la mano hacia arriba, sin embargo, normalmente existe una descompensación fisiológica entre la fuerza basal de la musculatura flexora y la extensora, siendo la primera más fuerte. Antes de trabajar esta musculatura sería recomendable consultar con tu fisioterapeuta.

Estos ejercicios de potenciación muscular sólo deben hacerse como trabajo preventivo para tonificarlos, pero nunca cuando hay molestias o dolor si el fisioterapeuta no lo ha pautado previamente.

Autoestiramiento de musculatura epicondílea o extensora de la muñeca. Estiramiento mantenido durante al menos 20 segundos sintiendo tensión pero nunca dolor y sin hacer rebotes.

Autoestiramiento de musculatura epitroclear o flexora de la muñeca. Estiramiento mantenido durante al menos 20 segundos sintiendo tensión pero nunca dolor y sin hacer rebotes.

Tratamiento

Hemos tomado previamente todas las medidas descritas y además estamos haciendo un tratamiento preventivo, pero aún así comenzamos a sufrir los síntomas descritos en el artículo anterior. Es el momento de consultar con un fisioterapeuta para que haga una exploración, una valoración, planifique un tratamiento y lo ponga en marcha. Cuidado con los llamados “pseduoprofesionales”, y recuerda que el fisioterapeuta es un profesional sanitario y como tal está legalmente capacitado para tratar estas dolencias.

El tratamiento se planificará en función de la fase en la que se encuentre la lesión. Si sólo se trata de una fase temprana que cursa con sobrecarga muscular y ligeras molestias, unas sesiones de masaje, estiramientos y termoterapia serían suficientes.

En el caso de una fase más aguda el tratamiento será más especializado: dirigido a aliviar el dolor y reducir la inflamación (en este caso se puede consultar con el médico para apoyar el tratamiento con antiinflamatorios). El fisioterapeuta utilizará diversas técnicas manuales, así como electroterapia, e irá adaptando el tratamiento en función de la evolución del paciente.

Actualmente está muy de moda utilizar técnicas de vendaje neuromuscular o kinesiotaping, que son esas tiras adhesivas de diversos colores que llevan muchos deportistas famosos y que, aunque muy eficaces en estos casos según la fase evolutiva de la sesión, no se colocan como un esparadrapo normal y corriente, ya que no son simplemente unas tiras que se ponen sobre la piel. La compleja técnica de trabajo basada en estos vendajes tiene su origen en Japón, y es necesario conocer cómo funciona y cómo debe colocarse.

Que nosotros mismos coloquemos tal cual una tira no sirve absolutamente para nada, e incluso podríamos llegar a agravar la lesión. Será el fisioterapeuta el que colocará el vendaje en función su conocimiento sobre la lesión y sobre la técnica.

Existe una fase crónica que se alcanza si el diagnóstico es muy tardío o el tratamiento inadecuado: epicondilosis. Este tipo de lesión es una evolución de la fase aguda que cursa con trastornos degenerativos del tendón y que presenta una problemática mayor. Además del trabajo de fisioterapia será necesario consultar con un traumatólogo para que valorar el alcance de la patología.

Ya sabemos qué es una epicondilitis y cómo actuar tanto para prevenirlo como para tratarlo en el caso de que se presente. Ahora sólo es necesario concienciarse de que un simple problema puede convertirse en una lesión que no nos permita disfrutar de nuestro deporte, ni desarrollar correctamente la funcionalidad del brazo en nuestra vida diaria.